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22/12/13

Barriga “triguera”, entrevista con el Dr. William Davis

"La barriga triguera es mi manera de expresar los problemas introducidos en el trigo moderno por los genetistas, la investigación genética, y la industria agraria, con el objeto de aumentar la producción por hectárea. Esto también introdujo involuntariamente muchas otras propiedades de las que la mayoría de la gente no tiene ni idea, y que no se detectan o reconocen hasta que lo eliminas de la dieta. Esta es mi manera de decirlo. Lo llamo barriga triguera porque la señal externa, característica, es el crecimiento de la grasa visceral, que es grasa que se encuentra en el interior de la barriga, que empuja la tripa hacia afuera. Puede que la conozcas como barriga cervecera, pero hay mucha gente que no bebe cerveza, al menos en cantidades suficientes para tener barriga cervecera, y aún así tienen barriga triguera. Lo puedes ver en niños pequeños, en gente mayor, en gente de mediana edad, en mujeres, en hombres, lo puedes ver en cualquiera hoy en día, debido a los cambios introducidos en el trigo moderno, agravados por supuesto por los consejos del departamento de agricultura americano (USDA), que ha permitido que los cereales, o como ellos dicen, los “sanos cereales integrales”, dominen la dieta. Pretenden que un 60% de nuestras calorías procedan de cereales, trigo en su mayor parte."
Dr. William Davis


William Davis es un cardiólogo estadounidense establecido en Milwaukee autor de libros de salud y conocido por su postura contraria al llamado "trigo moderno", lo que él denomina "un veneno crónico perfecto". Su libro Wheat Belly (barriga de trigo) se convirtió en 2011 en un bestseller del New York Times en apenas un mes desde su publicación.

Leer la entrevista AQUÍ

27/9/13

DIME CÓMO COCINAS Y TE DIRÉ QUÉ SUSTANCIAS TÓXICAS COMES




Una cocina es un laboratorio químico que produce millones de nuevas sustancias químicas que básicamente nunca existieron en la Naturaleza, y que si existieron, fue muy ocasionalmente y por accidente. Durante la mayor parte de nuestra historia evolutiva (antes que comenzara el procesamiento de los alimentos), los seres humanos nunca habíamos ingerido la cantidad de moléculas artificiales que ingerimos hoy día.

Los expertos en cáncer, como el oncólogo Bruce Ames, han clasificado algunas de estas sustancias químicas innaturales y nos dicen que pueden ser, por potencia y concentración: tóxicas, cancerígenas, mutagénicas y neurotóxicas. Estamos hablando de nitrosaminas (a partir de óxidos de nitrógeno presentes en las llamas), aminas heterocíclicas (reacciones de aminoácidos con carbohidratos), hidrocarburos policíclicos (carne chamuscada), furfuraldehido y furanos (calentamiento de azúcares), epoxis, hidroperóxicos y aldheidos (calentamiento de grasas).

El caso de la acrilamida

En abril de 2002 se hizo público un estudio de la Universidad de Estocolmo en cooperación con la Administración Nacional de Alimentos de Suecia. Habían hallado que al calentar alimentos ricos en carbohidratos (papa, arroz, harina) se forma una sustancia cancerígena y reactiva: la acrilamida. Según la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer, la acrilamida inducemutaciones en los genes, y en experimentos con animales ha causado tumores de estómago. También se sabe que daña el sistema nervioso central y el periférico.

El estudio sueco indica que las papas fritas que se venden en las cadenas de comidas rápidas contenían alrededor de 1.000 veces más que un mcg (microgramo) por litro, el máximo nivel de acrilamida permitido por la OMS para el agua potable. El estudio halló valores de 1.200 mcg en papas fritas de bolsa, 450 mcg en papas fritas caseras, 410 mcg en galletitas, 160 mcg en cereales para desayuno, 150 mcg en snacks de maíz y 140 mcg en el pan. Un estudio posterior realizado en Holanda, confirma en distintos alimentos valores de entre 30 a 3.100 mcg por kilo, siendo los más “dotados” las papas fritas, las papas chips, los snacks y los panificados. Esto se explica por la alta presencia del aminoácido precursor (asparragina, que en la papa representa el 40% de sus aminoácidos), de los azúcares reductores y de las altas temperaturas de procesamiento.

Frente a esta advertencia, en 2005 se pronunció el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios sobre los posibles riesgos para la salud asociados a las acrilamidas. El informe final concluye: que "la experimentación con animales ha revelado como efecto tóxico más importante, la presencia de cáncer", que "el consumo de alimentos que contengan este contaminante en las cantidades que se presentan actualmente, puede constituir un peligro para la salud pública", que "los principales alimentos a través de los que se entra en contacto con las acrilamidas son las papas fritas y los productos tostados u horneados elaborados con cereales" y que "los niveles de esta sustancia pueden variar en los mismos alimentos de acuerdo a factores como las temperaturas y tiempos de cocción, y pueden no aparecer en el alimento en estado crudo".

En 2007 el estudio Heatox de la Unión Europea concluyó que existen evidencias científicas que demuestran que la acrilamida puede llegar a plantear un riesgo para la salud humana. Las investigaciones confirman el origen de la acrilamida en la reacción a altas temperaturas de un aminoácido (asparagina), en presencia de azúcares reductores. El proceso se conoce como reacción de Maillard, y la temperatura óptima de formación si sitúa en torno a los 180ºC, aunque a partir de los 100ºC ya se favorece la generación de acrilamida, la cual se acelera a partir de los 140ºC.

Hasta el estudio sueco, la acrilamida era conocida como un producto químico industrial altamente reactivo, presente también, aunque en niveles bajos, en el humo del tabaco. Un estudio realizado sobre unas 62.000 mujeres en los Países Bajos y publicado recientemente concluye que la ingesta diaria de acrilamida podría estar relacionada con riesgo de cáncer de ovario.

El hecho de no realizar advertencias al consumidor con respecto a ciertos alimentos con altos contenidos de acrilamida, constituye una acción ilegal en el estado de California (EEUU), cuya legislación incluye esta sustancia entre las potencialmente cancerígenas.

El proyecto Heatox ha revelado que la acrilamida no es la única sustancia genotóxica que se forma al calentar los alimentos. Los expertos han creado una base de datos de más de 800 compuestos provocados por el calor, de los cuales unos 50 han demostrado ser agentes carcinógenos potenciales por su estructura química (como los furanos).

En agosto de 2008, científicos de la Universidad Técnica de Munich (Alemania) han descubierto una nueva sustanciasupuestamente peligrosa para la salud que aparece cuando se fríen los alimentos con aceite muy caliente. El nombre de esta sustancia, que podría ser cancerígena, es glicidamida.

Se sabía que la glicidamida circulaba por el organismo cuando el hígado metabolizaba la acrilamida. Ahora, los investigadores alemanes han visto que la glicidamida también se genera en la preparación de fritos. El problema comienza cuando la temperatura alcanza los 120ºC y se dispara al superar los 180ºC.

Los expertos hallaron glicidamida en concentraciones entre los 0,3 y los 1,5 mcg/kg en papas fritas comerciales, mientras que la acrilamida oscilaba entre los 300 a 600 mcg/kg. Además, comprobaron que los productos fritos con aceites insaturados, como el girasol, contenían más glicidamida que los que fueron cocinados con grasas saturadas, como el aceite de palma.
Algunos Experimentos Sobre el Tema

En noviembre de 2006 un trabajo de la Universidad de Harvard mostraba que comer más de una ración y media de carne roja (cocida) al día incrementa el riesgo de padecer cáncer de mama.

Otra investigación publicada en mayo 2007 en la revista Epidemiology, sugería que el consumo regular de carne ahumada y cocinada a la brasa puede incrementar el riesgo de cáncer de mama al menos un 50% entre las mujeres pos menopáusicas. En el caso de mujeres que acompañaban un alto consumo de carne con un bajo consumo de vegetales, ese incremento era del 74%.

Los autores, de la Universidad de Carolina del Sur en Columbia (EEUU), sugieren que ese incremento del riesgo es debido a loscomponentes cancerígenos que se forman en los alimentos muy cocinados, y especialmente en la superficie de las carnes muy hechas: las aminas heterocíclicas y los hidrocarburos aromáticos policíclicos, sobre todo el benzoalfapireno formado en la carne. En este caso, afirman, se halla una asociación entre el consumo de este compuesto y el mayor riesgo de cáncer de mama (receptor hormonal positivo) en mujeres pos menopáusicas.

Lo llamativo es que estudios con grupos mucho más numerosos arrojan resultados similares. Uno es el denominado Estudio de Cohorte de Mujeres del Reino Unido (UKWCS, en sus siglas inglesas), realizado sobre un grupo de más de 35.000 mujeres, con un seguimiento de unos ocho años, y dirigido por investigadores de la británica Universidad de Leeds. Resultados recientes de este estudio, publicados en el British Journal of Cancer, muestran que la asociación entre cáncer y consumo de carne roja y procesada es más «llamativa» en el caso de mujeres pos menopáusicas. El mayor consumo de carne roja (más de 57 gramos diarios) supone hasta un 57% de incremento en el riesgo de cáncer de mama y el mayor consumo de carne procesada (más de 20 gramos diarios de tocino, salchichas o embutidos), un 64% más de riesgo.


Fuentes Consultadas: 
http://www.abc.com.py/articulos/perdida-de-nutrientes-durante-la-coccion-152947.html 
http://www.biomanantial.com/beneficios-dieta-crudivora-a-1473-es.html 
http://www.axel.org.ar/articulos/nutricion/efectoscoccion.htm 
http://www.institutobiologico.com/Alimentacion%20Crudivora.htm 
http://www.espaciodepurativo.com.ar/problemas_alimentarios/coccion_leucocitosis.php 
La alimentación, La 3ra Medicina - Dr. Jean Seignalet




6/5/13

¡OJO CON LA SUCRALOSA!


“Nunca se ha probado que la sucralosa sea segura para el consumo humano” - Dr. Joseph Mercola

Mientras saboreaba unos duraznos al jugo que había logrado identificar como lo más saludable dentro de una desalentadora oferta de “comida chatarra”, disfrazada de refrigerio, en la nueva tienda cercana a mi oficina, noté un sabor extraño: el azúcar había sido reemplazado por sucralosa.

Un sabor inusual y desagradable. Al llegar a la oficina y luego de hacer una breve búsqueda en internet, me encontré con que el amigable nombre de sucralosa era sólo un invento del nombre real de la molécula 1′,4,6′-Triclorogalactosucrosa.

¿Qué información nos da uno de los fabricantes sobre el 1′,4,6′-Triclorogalactosucrosa?

“En palabras simples, el endulzante con el mejor sabor. Responsable de atraer la atención general al ser apta para el consumo de todo tipo de públicos, desde niños, hasta embarazadas, incluso diabéticos, la sucralosa es la mejor opción para mantener una vida relajada, sana y libre de calorías. ¿Es necesario decir algo más, cuando Cero K habla por sí solo?”

La triste realidad, muy distinta a la información optimista y superficial que nos entrega el fabricante, es que a la molécula original de azúcar se le han agregado tres moléculas de cloro y, al final de un largo proceso químico patentado, la molécula ha quedado tan alterada que la misma está más cerca del Agente Naranja o del DDT que del azúcar. De hecho, no es de extrañar que varias empresas químicas ofrezcan sucralosa en las góndolas de supermercados.

Este tipo de “azúcar” no se encuentra en ninguna parte en la naturaleza y, por lo mismo, el cuerpo no lo puede metabolizar. Es por eso que se publicita como cero calorías, porque el cuerpo humano no lo puede digerir. Sin embargo, de acuerdo con la literatura científica existente, entre el 11 y el 27% de la sucralosa sí es absorbida por el sistema digestivo e incorporada en las células grasas.

¿Qué impacto tiene esa molécula en la salud de nuestro organismo?

La sucralosa destruye las bacterias beneficiosas

Hace tres años, un estudio realizado en animales y publicado en el Journal of Toxicology and Environmental Health, descubrió los siguientes problemas relacionados con la ingesta de sucralosa:
Reducción en un 50% de las bacterias intestinales beneficiosas
Aumento del pH intestinal
Aumento del peso corporal
Absorción por células grasas
Consecuencias en los niveles de P-glicoproteínas (P-gp) de manera significativa, de forma que los medicamentos podrían no ser absorbidos. En términos de salud humana, esto significa que los medicamentos usados en quimioterapia, tratamiento de SIDA y afecciones al corazón podrían simplemente transitar por el intestino en lugar de ser absorbidos.

El hecho de que la sucralosa destruya hasta el 50% de la flora intestinal es realmente preocupante, pues ésta ayuda a mantener el equilibrio general de los microorganismos beneficiosos y no beneficiosos en el cuerpo, así como a mantener el sistema inmunológico y la salud en general.

Muchas personas ya poseen una flora intestinal deficiente debido a su predilección por los alimentos procesados, por lo que se recomienda prácticamente a todas las personas consumir una buena fuente de probióticos de buena calidad.

Nunca se ha probado que la sucralosa sea segura para el consumo humano

Únicamente se realizaron y publicaron dos pruebas en humanos sobre la sucralosa antes de que la FDA la aprobara para el consumo humano. Estas dos pruebas solamente incluyeron un total de 36 personas. Peor aún, la prueba más larga duró sólo cuatro días, y fue exclusivamente para analizar la sucralosa en relación con las caries dentales y no con la tolerancia humana. En cuanto a la determinación del consumo de sucralosa en el cuerpo humano, solo se estudió a ocho hombres. De acuerdo con ese estudio en particular, la FDA permitió que los resultados fueran generalizados como representativos y considerados como “seguros” en toda la población humana.

Este es un error potencialmente devastador, ya que algunos grupos son más susceptibles que otros a los efectos adversos, como lo son los niños, las personas de la tercera edad y los enfermos crónicos.

Existen argumentos de que la FDA ha revisado más de 100 estudios sobre la sucralosa, los cuales señalan que es un producto seguro. Sin embargo, los mismos estudios revelaron una serie de problemas, como por ejemplo:
Una reducción de los glóbulos rojos, signos de anemia en niveles por sobre los 1500 mg/kl/d.
Un aumento en la infertilidad masculina, al interferir en la producción de esperma y en la vitalidad, así como lesiones en el cerebro en dosis más elevadas.
Un aumento de riñones calcificados.
Abortos espontáneos en casi la mitad de la población de conejos alimentados con sucralosa, en comparación con cero aborto en el grupo de control que no fue alimentado con sucralosa.
Un porcentaje del 23% de mortalidad en conejos, en comparación con el 6% en el grupo de control.

Otro estudio, publicado en el Journal of Mutation Research, descubrió que grandes dosis de sucralosa, del orden de 136 g/día, estaban relacionadas con daños en el ADN de ratones.

La sucralosa contamina el agua

Finalmente, este endulzante artificial contamina el agua. Científicos en Estados Unidos han descubierto que la sucralosa es un gran contaminante de aguas servidas, superficiales y subterráneas. En muestras de agua tomadas en 19 plantas de tratamiento de agua potable en Estados Unidos, se encontró presencia de sucralosa en 15 de las 19 plantas analizadas; en el agua tratada de 13 de 17 plantas y en 8 de 12 sistemas de distribución de agua potable.

La cantidad promedio de sucralosa en las fuentes de agua y agua tratada fue de 440 ng/L y de 350 ng/l respectivamente.

De acuerdo con el estudio, publicado en la revista Environmental Science & Toxicology:

“Además del subconjunto de las plantas de tratamiento de agua potable, junto con el sistema de distribución de agua analizada, se descubrió que los compuestos persisten independientemente de la presencia de cloro residual o clorominas… Los resultados de este estudio confirman que la sucralosa es un compuesto indicador… en la presencia de otros compuestos recalcitrantes en el agua potable final.”

Los compuestos recalcitrantes son compuestos orgánicos o sintéticos que se resisten a ser descompuestos por procesos químicos, como los empleados por las instalaciones de tratamiento de agua. Esto es un problema, debido a que la sucralosa particularmente puede ser perjudicial para la salud humana y la contaminación parece estar muy extendida en el suministro de agua, al menos en Estados Unidos.

Cómo eliminar el hábito por los endulzantes artificiales
Los antojos por lo dulce son muy comunes por una simple razón, el azúcar es tan adictiva como la cocaína. Lamentablemente, el uso de endulzantes artificiales no reducirá estos deseos ni aumentará la sensación de saciedad. Por el contrario, como se mencionó anteriormente, es probable que esté empeorando las cosas.

El cuerpo también desea dulces cuando se le niega el combustible que necesita. El azúcar (y los carbohidratos de granos) es un combustible muy rápido y puede proporcionar al organismo la energía necesaria cuando se le está agotando. Una vez más, el uso de endulzantes artificiales no engañará al organismo haciéndolo creer que ya se le ha suministrado azúcar; sino que necesitará más dulces, porque no obtuvo el impulso energético con ese sabor dulce.

Una muy buena solución para ayudar a frenar los antojos es mediante la determinación del tipo nutricional, el cual indica los tipos de alimentos que cada cuerpo necesita para que el organismo esté pleno y satisfecho.

Curiosamente, el experto en nutrición y ejercicios Ori Hofmekler informó recientemente sobre un increíble beneficio de la cafeína que puede ser de gran utilidad. A quien le guste el café, tomar café orgánico (sin azúcar ni crema) puede ayudarle a eliminar los antojos por los dulces, ya que la cafeína es un antagonista de los receptores opioides.

Como ya es sabido, el azúcar se une a los mismos receptores opioides que la cocaína y otras substancias adictivas. Pero una vez que un antagonista de receptor opioides ocupa ese receptor, impide volverse adicto a cualquier otra cosa. Por lo tanto, la cafeína podría atenuar el impacto negativo del azúcar.

Sin embargo, existen algunas advertencias al usar esta estrategia:
Solo beber café orgánico (ya que proviene de un cultivo sin pesticidas)
Beberlo negro, sin azúcar, endulzantes artificiales ni crema
Sólo beber café por las mañanas, antes de hacer ejercicio
Limitar el consumo a no más de dos tazas.
Además de comer bien según el tipo nutricional, se recomienda tratar los componentes emocionales de los antojos por los dulces.



18/4/13

DULCE MISERIA: UN MUNDO ENVENENADO



Con el título en inglés de Sweet Misery: A Poisoned World, se publica este documental en el año 2004.
Los cineastas Cori Brackett y J.T. Waldron investigaron la toxicidad del aspartamo en un documental que muestra a los espectadores los posibles efectos nocivos de los aditivos en los alimentos. Un sustituto del azúcar que se encuentra en el NutraSweet y las bebidas dietéticas, el aspartamo puede causar reacciones tóxicas en el cuerpo humano que ocasionan una amplia variedad de dolencias físicas y mentales. Después de 7000 millas, y 25 horas de filmación, “Sweet Misery” pone de manifiesto una de las formas de negligencia corporativa mas nefastas.
La directora del film, Cori Brackett, es toda una luchadora, que a pesar del sufrimiento y la enfermedad ha sabido encontrar el lado positivo de su experiencia y ha ayudado a dar conocimiento de uno de los aditivos más peligrosos que existen: el aspartamo.



12/3/13

SAL DE MESA, VENENO PURO


Sin sal no puede haber vida y, sin embargo, los médicos nos advierten que su consumo elevado es perjudicial para la salud. ¿Cómo se explica esta paradoja? Pues sencillamente porque la llamada sal de mesa tiene muy poco que ver con la sal cristalina natural. La "sal de mesa" es cloruro sódico a la que en algunos casos se añade yodo y flúor y, por tanto, no es el tipo de sal que necesita el cuerpo. La sal cristalina natural no está integrada por los tres o cuatro elementos de la sal de mesa que hoy utilizamos sino por los 84 que componen nuestro cuerpo y en la proporción exacta.

¿Cómo se explica que la sal, cuya importancia en la antigüedad era tal que se usaba para pagar a los soldados -de ella se deriva la palabra "salario"-, sea hoy considerada la causa de tan diversas patologías que se la denomina por eso, junto al azúcar refinado, los "venenos blancos"? Cómo entender tamaña paradoja? ¿Tan equivocados estaban nuestros antepasados en su apreciación? En absoluto. Lo que ocurre es que la sal de mesa actual no tiene nada que ver con la sal que se consumía en la alimentación tanto entonces como hace sólo siglo y medio. Lo que consumimos hoy con el nombre de sal de mesa es cloruro sódico al que a veces se le añade yodo y/o flúor. La sal cristalina natural, sin embargo, tanto la que procede del mar como de las montañas, contiene los 84 elementos que compone el cuerpo humano... en su proporción exacta. Abismal diferencia. Es más, poca gente sabe que la composición de la sangre que fluye por los más de los 90.000 kilómetros de nuestras venas, arterias y capilares- es prácticamente idéntica al agua salina del "mar primario", es decir, una solución con la misma concentración de elementos que tenía el mar hace millones de años, en la época en que la vida animal abandonó las aguas. Hasta el punto de que son muchos los investigadores que vienen denunciando desde hace décadas que en lugar de transfusiones de sangre -acción que conlleva hoy tantos riesgos- se puede introducir en el enfermo que lo requiere agua de mar purificada en lugar de sangre ajena. Claro que eso no permitiría el "negocio" actual que se hace con sangre humana...

PRODUCTO DE LA IGNORANCIA
¿Y por qué la industria decidió un día convertir la sal cristalina natural en simple cloruro sódico? Pues porque al analizar su contenido los científicos de la época afirmaron -con la suficiencia que acompaña siempre a la ignorancia en el ámbito del conocimiento- que los demás elementos que contenía -minerales esenciales y otros oligoelementos- eran "impurezas" innecesarias. Y como bastaba el cloruro sódico para salar los alimentos se decidió que era mejor eliminar todo lo demás. Excuso decir que cualquier parecido entre la "sal" resultante que desde entonces consumimos con los alimentos y la sal natural es inexistente. Y de un alimento que era "oro puro" porque proporcionaba al ser humano todos los elementos necesarios para su subsistencia en la proporción exacta que el organismo necesita se pasó a consumir un producto que es "veneno puro", como muy bien saben los investigadores y los médicos, especialmente nutrólogos y cardiólogos.
Y lo lamentable es que a la toxicidad del cloruro sódico hay que añadir la del yodo y el flúor, minerales que hoy se agregan artificialmente a la sal. El yodo -tóxico para el organismo en cuanto se sobrepasa el mínimo necesario- se añade porque se supone que mejora la función de la tiroides y el flúor -uno de los elementos más radioactivos que existen- porque es "bueno" para los dientes. Un sarcasmo. Sin olvidar que la sal de mesa contiene conservantes cuya declaración en los envases no es obligatoria (el carbonato de calcio, el carbonato de magnesio y los denominados E-535, E-536, E-540, E-550, E-551, E-552, E-553b, E-570 y E-572 así como el hidróxido de aluminio) para evitar que la sal se apelmace. Y, por cierto, ya que se menciona conviene recordar que el aluminio es un metal tóxico que cuando se consume en exceso se deposita en el sistema nervioso y en el cerebro. De hecho, muchos investigadores independientes a los que no se escucha vienen denunciando que podría estar detrás del cada vez más alto nivel de enfermos de Alzheimer en Occidente. A pesar de lo cual, el aluminio se sigue utilizando en la mayor parte de los envases metálicos en los que se hoy comercializan sodas, colas, refrescos y cervezas. ¿Por qué se silencia esto?

LA SAL DE MESA ES TÓXICA

En definitiva, entiéndalo bien: el cloruro sódico, componente básico de la sal refinada de mesa que la mayor parte de la gente consume, es una sustancia tóxica que sobrecarga el organismo por lo que éste, consecuentemente, se apresta a eliminarlo lo antes posible. Y quizás esté usted pensando ahora mismo que no es su caso porque no le echa sal a la ensalada, al pescado o al filete, pero, ¿se ha parado a pensar que la inmensa mayoría de los productos preparados llevan sal como conservante? Pues sepa que trata de un problema grave porque al ser humano le bastan 0,2 gramos al día para tener cubiertas sus necesidades de sal y en Occidente el consumo medio diario por persona está entre 12 y 20 gramos (la ingesta de 40 gramos de golpe puede hasta provocar la muerte). Añádase a ello el hecho de que nuestro cuerpo sólo tiene capacidad para eliminar entre 5 y 7 gramos diarios de cloruro sódico (depende de la edad, constitución y sexo) y a nadie le extrañará que los órganos de eliminación de quien consume habitualmente sal de mesa estén constantemente sobrecargados.
Obviamente, el sodio es un mineral vital para nosotros. Sin él no es posible la vida ya que está en el líquido que baña las células. Lo que sucede es que su equilibrio con el potasio es fundamental y si se rompe puede dar lugar a numerosas patologías, incluidas las cardiovasculares, las renales, las hepáticas y, por supuesto, la hipertensión. Y la única manera de controlar ese equilibrio con seguridad es restringiendo o eliminando el consumo de la sal de mesa, como bien explica José Antonio Campoy en su libro La dieta definitiva.
Como es lógico, pues, nuestro organismo intenta protegerse de esa sobrecarga. ¿Y cómo? Pues hidratándose. El problema es que para ello el cuerpo necesita 23 gramos de "agua" por cada gramo de cloruro sódico que no es capaz de expulsar... pero de "agua celular". Es decir, el cuerpo se ve obligado a sacrificar el agua de las células a fin de evitar el efecto negativo del cloruro sódico. Y eso hace que mueran millones de células deshidratadas con lo que, además, se forma tejido muerto que también hay que eliminar. Por eso el consumo excesivo de "sal de mesa" provoca la formación de edemas y tejido acuoso con exceso de ácido; así pues, también el exceso de sal de mesa es causa de la celulitis (lo que explica por qué la padecen personas que no comiendo apenas grasas sufren ese problema o están obesas).
Pero aún hay más: cuando el consumo es excesivo llega un momento en el que el cuerpo ya no puede dedicar a esa labor de desintoxicación más agua celular y utiliza otra vía para resolver el problema: la cristalización en huesos y articulaciones. Para ello, los aminoácidos de origen animal se unen con el cloruro sódico y se depositan en forma de cristales de ácido úrico dando lugar a la formación de piedras renales y de vesícula así como a la artritis, la artrosis y las enfermedades reumáticas.

LA SAL ES IMPRESCINDIBLE PARA LA VIDA
Llegados este punto hay que dejar bien claro que la sal natural no sólo no es negativa sino absolutamente imprescindible para la vida. Todo lo que hemos explicado hasta ahora se refiere a la sal de mesa refinada que nos han acostumbrado a consumir y se comercializa masivamente. Una "sal" que sólo contiene cloro y sodio además de yodo y flúor -éstos dos minerales en los casos en que se la "enriquece" con ellos-. Minerales que no están además en la proporción natural que deberían hallarse -como en el caso de la sangre- y cuyas frecuencias tampoco son las correctas ya que sus estructuras han sido alteradas en el proceso de manipulación industrial.
Es más, resulta que la mayor parte de la gente tiene carencia de auténtica sal, incluso las que están sobrecargadas de cloruro sódico. De esa sal que contiene los 84 elementos que componen nuestro organismo en una proporción concreta y cuyas frecuencias no han sido alteradas porque pertenecen a la estructura geométrica natural de la sal sin manipular que, por otra parte, es lo que permite que consigamos de ella energía vital.

EL ORIGEN DE LA SAL
Como el lector sabe, la sal se puede obtener del mar o de las minas de sal terrestres. El problema es que hoy los mares y océanos tienen un alto nivel de contaminación, especialmente a causa de los hidrocarburos del petróleo y de la acumulación de metales pesados como el mercurio, el plomo, el cadmio y el arsénico, entre otros. Tóxicos que hacen que la sal marina, aún siendo mucho mejor que la sal refinada de mesa, no tenga ya el mismo efecto positivo que tenía antaño. De hecho, la única sal pura y completa de la Tierra se encuentra hoy únicamente en los lugares donde hace millones de años se secaron los mares primarios: las minas terrestres. En ellas está la única sal que contiene todos los elementos que se encuentran en nuestro cuerpo y, que debidamente mezclada con agua, nos ofrece toda su energía almacenada junto con su contenido en biofotones. Sólo que también en ella hay dos tipos de sal: la que compone el 95% de la mina y que no es sino "sal gema" y otra que se encuentra en forma de vetas y que tiene forma cristalina: la "sal de cristal de roca". Ambas son naturales, contienen los 84 elementos ya mencionados y, por tanto, son de mucho mayor valor que la sal de mesa industrial. Ahora bien, hay una diferencia básica entre ambas: la presión a la que han estado sometidas. Y se trata de una circunstancia muy importante. La razón es simple: los elementos que contiene la sal gema no han recibido suficiente presión y no se encuentran integrados en el cristal sino que se hallan en la superficie y en los espacios intermedios de la estructura cristalina. En cambio, en la sal de cristal de roca sí lo están. Y es precisamente ese hecho el que garantiza la disponibilidad bioquímica de los elementos para nuestras células. Piénsese que es la presión sobre los elementos que componen una determinada estructura lo que provoca que la misma se organice en un estado coloidal, algo de primordial importancia porque nuestras células sólo pueden absorber lo que existe de manera orgánica y coloidal. Ese es el motivo, por ejemplo, de que nuestro organismo no pueda absorber minerales con el agua mineral pues al ser de un grosor excesivo para nuestras células no los puede metabolizar.
En suma, como los elementos contenidos en la sal gema no han recibido la suficiente presión y, por tanto, no se encuentran en estado coloidal su aprovechamiento es mucho menor que el de la sal de cristal que sí ha estado expuesta a enormes presiones durante millones de años. Obviamente, cuanto más elevada haya sido la presión más completa será la estructura cristalina generada. Por tanto, el cristal de roca tiene una geometría y una composición orgánica perfecta pero la sal gema no (sus elementos son de mayor grosor al no haber recibido la suficiente presión para consolidar una estructura cristalina).
¿Y dónde se encuentra la sal de cristal? Pues en forma de vetas o filones cristalinos de color blanco transparente, rosado o rojizo en las minas, rodeadas de sal gema. Vetas que suelen suponer el 1% de toda la mina y se deben además extraer manualmente -sin medios mecánicos- para no alterar su estructura por lo que su explotación ha sido hasta hoy muy limitada al ser poco rentable. Afortunadamente, ese problema se ha solventado y tanto en España como en otros países europeos ha empezado a comercializarse sal de cristal procedente de minas del Himalaya. Una buena noticia porque, según los expertos, su consumo regular puede aliviar -cuando no curar- numerosas enfermedades.
Para ello basta tomar en ayunas cada mañana una pequeña cucharada de café de la solución salina -máximo dos- mezclada con agua mineral. Teniendo en cuenta que lo importante no es tanto la cantidad como la periodicidad de la ingesta. Desde el punto de vista bioquímico, estimula en pocos minutos la actividad gastrointestinal (peristáltica) y esa activación, a su vez, estimula el metabolismo y la digestión. Además, reestablece el equilibrio electrolítico mejorando la conductividad en nuestro cuerpo con la consiguiente mejora de la circulación.
Es más, como la solución salina es un medio excelente para conseguir el equilibrio entre lo ácido y lo alcalino se puede con su ingesta eliminar metales pesados como el mercurio, el plomo, el arsénico, la amalgama y los depósitos calcáreos ya que la sal cristalina es capaz de romper uniones moleculares. En suma, la ingesta diaria de sal de cristal implica someter al organismo a una verdadera cura de desintoxicación al librarle de los depósitos calcáreos, de metales pesados y de otros residuos. Y su preparación es sencilla: basta echar un poco de agua mineral en el frasco en el que se comercializa la sal en forma de rocas de cristal y en poco tiempo el agua se convertirá en una solución salina con la proporción exacta de los 84 elementos mencionados. Déjela allí ya que una vez saturada de sal los cristales no se seguirán disolviendo.

OTRAS PROPIEDADES TERAPÉUTICAS
Quienes han investigado las propiedades de desintoxicación de la sal de cristal advierten que en la etapa inicial pueden empeorar los síntomas que se tienen e, incluso, aparecer otros nuevos. Es decir, se siente a menudo un empeoramiento. Es normal.
En el caso de enfermedades reumáticas como la gota, la artritis y la artrosis, es decir, en enfermedades donde ya se han formado cristales, debe tomarse la solución salina durante varios meses. Hace falta tiempo para que el organismo disuelva los depósitos y los elimine. Y lo mismo ocurre con las piedras renales y de la vesícula biliar. En todo caso, para evitar que la expulsión de las piedras provoque los clásicos cólicos -tan dolorosos- conviene consumir simultáneamente agua dialítica (hablaremos de este tema en la revista próximamente).
También puede aparecer diarrea por su efecto laxante pero aunque sea desagradable es señal de que está teniendo lugar la purificación del intestino.
Cabe decir, para finalizar, que la sal de cristal, además de ayudar a resolver calambres gastrointestinales y problemas digestivos, hepáticos y biliares, es eficaz en muchas afecciones cutáneas y ayuda en las típicas molestias de la mujer como la menstruación, el síndrome premenstrual, los dolores del bajo vientre, el flujo acompañado de picores, el ardor o la vagina seca porque la sal destruye bacterias, hongos y virus e impide su propagación. Y es también útil para la higiene de la boca ya que evita la formación de sarro y caries.
¿Cree que hay motivos para tomarla?

(Jorge Palafox)

7/2/13

ALIMENTACIÓN ACTUAL: EL FUTURO ROBADO A LA HUMANIDAD




Conferencia inicial del 1er. Congreso de Alimentacion Consciente. ¿Quién nos envenena? ¿Como nos envenenan? y ¿Por qué nos envenenan?. Una conferencia dura, pero que todos debemos saber, nos va la vida en ello, justamente…
Presentación del 1er Congreso de Alimentación consciente en Barcelona, por Miguel Celades, organizador del evento "Alimentación actual: el futuro robado a la humanidad."
El Sr. Miguel Celades habla sobre la alimentación actual y sus consecuencias.

¿Quién, cómo y por qué nos envenenan con la comida?




19/11/12

DESEQUILIBRIOS DE LA CALIDAD NUTRICIONAL ACTUAL



La calidad nutricional de los alimentos de hoy se ve alterada por múltiples factores
que abarcan desde el modo de producción, cultivo, al de conservación, envasado, distribución y también nuestro modo de cocción.

Nuestra alimentación se caracteriza por abusos y carencias, debido a que las necesidades actuales de nutrientes no se corresponden con la ingesta real y biológicamente se explican los hoy frecuentes estados prepatológicos como astenias, nerviosismo, alergias y depresiones, diabetes, procesos cardiovasculares e hipertensión…

Factores que causan, Y acentúan la baja calidad NUTRICIONAL:

La BAJA CALIDAD DE LOS ALIMENTOS

Los métodos de cultivo agrícola afectan negativamente a la calidad de nuestros alimentos.

Genera unos alimentos caracterizados por una carga tóxica química y carencias en nutrientes esenciales. El objetivo es producir y no importan las herramientas que se utilicen: agroquímicos como pesticidas, herbicidas, fertilizantes químicos, etc. Todos ellos tóxicos.

La agricultura moderna ha modificado la composición del terreno, ha empobrecido los suelos lo que repercute en los nutrientes que componen al alimento. El empobrecimiento en minerales es de aproximadamente el 68% desde los años setenta.

Gran parte del terreno agrícola, por su sobreexplotación, contiene muy poco selenio, éste es un mineral protector contra las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, y se ha demostrado que quienes viven en regiones cuyo suelo posee bajo contenido en selenio, presentan mayor riesgo de tener estos procesos.

La industria alimentaria y los procedimientos modernos de producción, conservación y almacenamiento agravan la pérdida de la calidad nutricional del alimento, de nuevo por pérdidas de nutrientes esenciales e incremento de la carga tóxico-química por el uso de aditivos alimentarios como conservantes, colorantes o saborizantes.

La industria alimentaria nos ofrece alimentos desnaturalizados, desvitalizados, manipulados que han sufrido graves pérdidas de nutrientes, un producto que carece de micronutrientes esenciales como los minerales o vitaminas o los tienen en cantidades muy reducidas. La vitamina E, que ejerce una gran función antioxidante-protectora de las demás vitaminas y ácidos grasos insaturados esenciales, es termosensible a la acción del calor o la luz.

Se producen grandes pérdidas de vitamina E en el proceso de obtención de los aceites cuando interviene el calor o por su mal envasado y la acción de la luz. Su deficiencia tiene consecuencias complejas a nivel del equilibrio vitamínico, con otros nutrientes como de los ácidos grasos tanto en un alimento como en nuestro organismo. Por ello, la única garantía de que un aceite nos aporte ácidos grasos insaturados y vitamina E, es que haya sido obtenido por presión en frío y que este envasado en una botella opaca.

Hoy nos encontramos con modernas y nuevas tecnologías en la alimentación, cuyos efectos a corto y largo plazo se desconocen, como la irradiación sistemática de los alimentos o las atmósferas controladas como método de conservación. ¿Qué consecuencias puede traer la generalización de procedimientos de conservación por irradiación sobre los que tanto discrepan las diversas legislaciones nacionales? El objetivo de todos estos procesos es aumentan la rentabilidad del producto, pues muchos de ellos por ejemplo evitan que se enrancien.

La calidad de la nutrición es un factor esencial como aporte de nutrientes indispensables para la bioquímica corporal y porque esta alimentación industrial, caracterizada por los tóxicos químicos como los aditivos alimentarios o los conservantes, añadidos durante el procesamiento o los agroquímicos como los pesticidas, aumentan las necesidades de antioxidantes o de cofactores enzimáticos para las reacciones de desintoxicación. La carga tóxico-química de la alimentación moderna es enorme, cerca de 250 pesticidas y herbicidas, unos 60 de los cuales están reconocidos como cancerígenos.

Una alimentación donde predominan los azúcares y cereales refinados aumentan las necesidades de micronutrientes como las vitaminas del grupo B y el cromo para preservar el equilibrio glúcido-lipídico del organismo. Esta alimentación además comporta trastornos clínicos de disglicemia: hipo-hiper y provoca trastornos degenerativos, crónicos.

Los métodos de cocción o la preparación culinaria, aumentan la carencias de nutrientes del alimento. La cocción prolongada de legumbres, oxida y destruye las vitaminas E, vitamina C vitaminas B. Las verduras cocidas, raspadas, peladas...dejan en la cacerola o el fregadero las vitaminas solubles B y vitamina C, así como la mayor parte de sus minerales.

El horno y el microondas alteran la vitaminas, sobre todo la vitamina B6.

El vapor suave y la cocción a baja temperatura, son los que conservan mejor los nutrientes.

Por ello se recomienda el aumento del consumo de alimentos crudos, como las ensaladas.

Calidad del medio ambiente y estilo de vida

El medio ambiente industrial en el que vivimos, crea unas condiciones de toxicidad de más relevancia según se viva en una ciudad o en el campo. La contaminación ambiental por las industrias químicas, los materiales de construcción, transporte, los plásticos, los productos de limpieza, las radiaciones, los agroquímicos…que van contaminando el aire, el agua y los suelos. La calidad del medio ambiente debe ser uno de los objetivos de la ecología nutricional moderna, que no quiere un retorno ilusorio al pasado sino que propone una reflexión sobre los medios de producción: cultivo, conservación... capaces de asegurar un equilibrio nutricional adecuado. Por nuestro estilo de vida actual industrializado, como la contaminación del aire que respiramos, por ejemplo, aumenta los requerimientos de micronutrientes antioxidantes, como la vitamina E y vitamina C, selenio y aminoácidos azufrados, que balancean la enorme carga tóxica a la que nos exponemos. Una exposición continuada a la luz artificial aumenta las necesidades de vitamina E, fundamental en la fertilidad, el metabolismo fosfocálcico, el crecimiento y prevención del raquitismo y la osteoporosis. La falta de luz en las ciudades con atmósfera contaminada impiden que la luz nos llegue a la piel y se produzca la síntesis de vitamina D a nivel cutáneo. La diferencia entre nuestro mundo y el de nuestros abuelos estriba en la calidad de nuestro medio ambiente, las características del aire, el agua y los alimentos. Es enorme la influencia de la cultura y la sociedad: sus valores y creencias, la educación sobre el cuidado de la salud, la reducida actividad física, la actividad laboral, los hábitos tóxicos, el factor que caracteriza a nuestro sistema: el estrés…

Los regímenes alimenticios agravan las carencias y desequilibrios. Las dietas para adelgazar, la cultura de los light, mil y una dieta para perder celulitis, el ácido úrico o el colesterol, todos estos regímenes hipocalóricos, hipolipídicos o hipoglucidicos inducen carencias de vitaminas A, vitamina E y vitamina C y de minerales: magnesio, calcio, potasio, cinc y hierro. El consumo excesivo de fitatos, por el consumo de salvado de trigo aislado para solventar el estreñimiento, al ser un secuestrador de nutrientes, induce a carencias de minerales, especialmente de cinc e hierro.

Los hábitos tóxicos.

El tabaco, sus alquitranes y el humo activa o pasivamente ataca a los órganos digestivo y respiratorios, están mas que demostrados los efectos cancerígenos del tabaco. Un cigarrillo consumido requiere 30 mg de vitamina C para la compensación metabólica, cuando la necesidad diaria de vitamina C esta entre los 50-100 mg diarios. El alcohol, toxico del hígado y páncreas, afecta a todos los órganos digestivos, reduce la absorción y biodisponibilidad de micro nutrientes, favoreciendo las carencias de vitaminas B1, B3, B6, B9 y B12, calcio, magnesio y cinc.

Todos los tóxicos y drogas provocan oxidación radical. En cambio los vinos de buena calidad, artesanales tomados en dosis aproximadas de dos vasos al día aportan taninos, vitaminas y minerales.

Las bebidas excitantes como el café, el té, las especias en cantidades excesiva provocan inflamación de órganos y mucosas digestivos que inducen trastornos en la absorción de nutrientes. Además el café y el té son secuestradores de minerales.

El consumo habitual de ciertos medicamentos y el peligro de la automedicación, como los antibióticos, los antiinflamatorios y los laxantes, entre otros, modifican la absorción a nivel de la flora intestinal, que se reduce por la toma de antibióticos de gran espectro y no puede realizar la síntesis de las vitaminas del grupo B, además actúan como agentes quelantes de magnesio y tienen un efecto radical. Por ello cuando se sigue un tratamiento, se recomienda tomar antioxidantes como betacarotenos, vitamina C, E y selenio.

La ingestión de hormonas, como los anticonceptivos orales aumentan las necesidades de vitamina B6 piridoxina, vitamina B2 rivoflavina, vitamina C, folatos y cinc.



15/10/12

SAL REFINADA DE MESA, NO GRACIAS

La sal que hoy compramos en el supermercado tiene muy poco que ver con la sal tradicional que se consumía antiguamente. Por eso la “sal de mesa” de hoy es considerada la causa de muchas enfermedades y se le denomina, junto al azúcar refinado, los “venenos blancos”. Lo que conocemos hoy por “sal de mesa” es cloruro sódico al que casi siempre se añade yodo y flúor, y por tanto no es un alimento saludable, sino más bien algo perjudicial para el organismo humano.

La sal cristalina natural no está integrada por los tres o cuatro elementos de la sal de mesa sino por los 84 que componen nuestro cuerpo y en la proporción exacta. La sal cristalina natural, tanto la que procede del mar como de las montañas, contiene los 84 elementos que compone el cuerpo humano en su proporción exacta. Poca gente sabe que la composición de la sangre humana es prácticamente idéntica al agua salina del “mar primario”, es decir, una solución con la misma concentración de elementos que tenía el mar hace millones de años.

MANIPULACION Y ADULTERACIÓN INDUSTRIAL DE LA SAL
La industria decidió un día convertir la sal cristalina natural en simple cloruro sódico, porque los científicos de la época afirmaron que los demás elementos que contenía (minerales esenciales y otros oligoelementos) eran innecesarios y bastaba el cloruro sódico para salar los alimentos. Desde entonces cualquier parecido entre la sal que ahora consumimos y la sal natural es inexistente. De un alimento que era “oro puro” porque proporcionaba al ser humano todos los elementos necesarios para su subsistencia en la proporción exacta que el organismo necesita se pasó a consumir un producto que es “veneno puro”, como bien saben los investigadores y médicos.

A la toxicidad del cloruro sódico hay que añadir la del yodo y el flúor, minerales que hoy se agregan artificialmente a la sal. El yodo (tóxico cuando se sobrepasa el mínimo necesario) se añade porque se supone que mejora la función de la tiroides; y el flúor (uno de los elementos más radioactivos que existen) porque afirman que este veneno evita la caries. Un sarcasmo.

Además a la sal de mesa se le añaden conservantes cuya declaración en los envases no es obligatoria: carbonato de calcio, carbonato de magnesio y los denominados E-535, E-536, E-540, E-550, E-551, E-552, E-553b, E-570, E-572, así como hidróxido de aluminio, como antiapelmazante. Hay que decir que el aluminio es un metal tóxico que cuando se consume en exceso se deposita en el sistema nervioso y en el cerebro, y muchos investigadores independientes vienen denunciando que podría estar detrás del cada vez más alto nivel de enfermos de Alzheimer. A pesar de esto, el aluminio se sigue utilizando en la mayor parte de los envases metálicos en los que se comercializan toda clase de bebidas como refrescos y cervezas.

Incuestionablemente, el cloruro sódico, componente básico de la sal refinada de mesa que masivamente se consume (téngase en cuenta que la gran mayoría de los productos preparados llevan sal como conservante), es una sustancia tóxica que sobrecarga el organismo, por lo que éste intenta eliminarlo lo antes posible.
Al ser humano le bastan 0,2 gramos al día para tener cubiertas sus necesidades de sal y en Occidente el consumo medio diario por persona está entre 12 y 20 gramos. Como nuestro cuerpo sólo tiene capacidad para eliminar entre 5 y 7 gramos diarios de cloruro sódico, los órganos de eliminación suelen estar constantemente sobrecargados.

Nuestro organismo intenta protegerse de esa sobrecarga hidratándose. Para ello el cuerpo necesita 23 gramos de “agua” por cada gramo de cloruro sódico que no es capaz de expulsar… pero de “agua celular”. Es decir, el cuerpo se ve obligado a sacrificar el agua de las células a fin de evitar el efecto negativo del cloruro sódico. Y eso hace que mueran millones de células deshidratadas con lo que, además, se forma tejido muerto que también hay que eliminar. Por eso el consumo excesivo de “sal de mesa” provoca la formación de edemas y tejido acuoso con exceso de ácido; por lo que el exceso de sal de mesa es causa de la celulitis.

Pero hay más: cuando el consumo es excesivo llega un momento en el que el cuerpo ya no puede dedicar a esa labor de desintoxicación más agua celular y utiliza otra vía para resolver el problema: la cristalización del cloruro sódico en huesos y articulaciones, dando lugar a la formación de piedras renales y de vesícula así como a la artritis, artrosis y enfermedades reumáticas.

La sal natural es absolutamente imprescindible para la vida. Lo perjudicial es la sal de mesa refinada que nos hacen consumir. Una sal que sólo contiene cloro y sodio además de yodo y flúor. Minerales que no están en la proporción natural que deberían hallarse y que han sido alterados en el proceso de manipulación industrial.
Paradójicamente, la mayoría de la gente tiene carencia de auténtica sal, incluso las que están sobrecargadas de cloruro sódico. De esa sal que contiene los 84 elementos que componen nuestro organismo en una proporción concreta y cuyas frecuencias no han sido alteradas porque pertenecen a la estructura geométrica natural de la sal sin manipular.

La sal se puede obtener del mar o de las minas de sal terrestres. Pero hoy los mares tienen un alto nivel de contaminación, con acumulación de metales pesados como el mercurio, plomo, cadmio y arsénico, entre otros. Tóxicos que hacen que la sal marina, aún siendo mucho mejor que la sal refinada de mesa, no tenga ya el mismo efecto positivo que tenía.

La única sal pura y completa de la Tierra se encuentra hoy únicamente en los lugares donde hace millones de años se secaron los mares primarios: las minas terrestres.

Esta sal contiene todos los elementos que se encuentran en nuestro cuerpo y, que debidamente mezclada con agua, nos ofrece toda su energía almacenada junto con su contenido en biofotones. En ellas hay dos tipos de sal: la que compone el 95% de la mina y que es “sal gema” y otra que se encuentra en forma de vetas y que tiene forma cristalina: la “sal de cristal de roca”. Ambas son naturales, contienen los 84 elementos ya mencionados y, por tanto, son de mucho mayor valor que la sal de mesa industrial. Ahora bien, los elementos contenidos en la sal gema no se encuentran en estado coloidal y su aprovechamiento es mucho menor que el de la sal de cristal que sí ha estado expuesta a enormes presiones durante millones de años. Obviamente, cuanto más elevada haya sido la presión más completa será la estructura cristalina generada. Por tanto, el cristal de roca tiene una geometría y una composición orgánica perfecta pero la sal gema no.

La sal de cristal se encuentra en forma de vetas o filones cristalinos de color blanco transparente, rosado o rojizo en las minas, rodeadas de sal gema. Vetas que suelen suponer el 1% de toda la mina y se deben extraer manualmente para no alterar su estructura, por lo que su explotación ha sido hasta hoy muy limitada al ser poco rentable. Afortunadamente, ya se ha empezado a comercializarse sal de cristal procedente de minas del Himalaya. Una buena noticia porque, según los expertos, su consumo regular puede aliviar o curar numerosas enfermedades.

Basta tomar en ayunas cada mañana una pequeña cucharada de café de la solución salina (máximo dos) mezclada con agua mineral. Teniendo en cuenta que lo importante no es tanto la cantidad como la periodicidad de la ingesta. Desde el punto de vista bioquímico, estimula en pocos minutos la actividad gastrointestinal, el metabolismo y la digestión. Además, reestablece el equilibrio electrolítico mejorando la conductividad en nuestro cuerpo con la consiguiente mejora de la circulación.

Además, como la solución salina es un medio excelente para conseguir el equilibrio entre lo ácido y lo alcalino se puede con su ingesta eliminar metales pesados como el mercurio, el plomo, el arsénico, la amalgama y los depósitos calcáreos ya que la sal cristalina es capaz de romper uniones moleculares. En suma, la ingesta diaria de sal de cristal implica someter al organismo a una verdadera cura de desintoxicación al librarle de los depósitos calcáreos, de metales pesados y de otros residuos.

Y su preparación es sencilla: basta echar un poco de agua mineral en el frasco en el que se comercializa la sal en forma de rocas de cristal y en poco tiempo el agua se convertirá en una solución salina con la proporción exacta de los 84 elementos mencionados. Déjela allí ya que una vez saturada de sal los cristales no se seguirán disolviendo.

Quienes han investigado las propiedades de desintoxicación de la sal de cristal advierten que en la etapa inicial pueden empeorar los síntomas que se tienen e, incluso, aparecer otros nuevos. Es decir, se siente a menudo un empeoramiento. Es normal. En el caso de enfermedades reumáticas como la gota, la artritis y la artrosis, es decir, en enfermedades donde ya se han formado cristales, debe tomarse la solución salina durante varios meses. Hace falta tiempo para que el organismo disuelva los depósitos y los elimine. Y lo mismo ocurre con las piedras renales y de la vesícula biliar. En todo caso, para evitar que la expulsión de las piedras provoque los clásicos cólicos -tan dolorosos- conviene consumir simultáneamente agua dialítica.
También puede aparecer diarrea por su efecto laxante pero aunque sea desagradable es señal de que está teniendo lugar la purificación del intestino.

Cabe decir que la sal de cristal es eficaz en muchas afecciones cutáneas y es también útil para la higiene de la boca ya que evita la formación de sarro y caries.

La Sal Rosada del Himalaya , es la sal de cristal de roca, un producto 100% orgánico y natural, que recibe ese nombre por su coloración; La formación orogénica del Himalaya se produjo bajo la mayor presión conocida sobre depósitos de sal formándose yacimientos con una cantidad inusual de sal cristalizada, siendo una de las sales más ricas y especiales en cuanto a energía se refiere que se conocen hasta el momento. También se encuentra en Bolivia siendo esta ultima conocida como Sal Andina.
La sal rosada aporta la energía fotónica del sol, almacenada por años en los cristales de sal. Aporta 81 minerales biológicamente activos y fácilmente asimilables por las células. Mejora el balance electrolítico en los fluidos internos, sobre todo en la sangre. Optimiza la asimilación de los nutrientes presentes en nuestro alimento cotidiano. Purga el tejido conjuntivo y estimula el drenaje de materias tóxicas, generando adelgazamiento. Mejora el estado de ánimo y brinda mayor plenitud energética. Estimula el sistema de defensa de nuestro organismo. Evita la putrefacción intestinal. Normaliza los valores de presión arterial. Disuelve y elimina los sedimentos que conducen a la formación de arenillas y cálculos. Disminuye las molestias generadas por padecimientos artríticos y reumáticos. Reduce el deseo por sustancias adictivas. Alivia las enfermedades de la piel, provocando limpieza genuina, desde adentro hacia fuera. Favorece la eliminación de metales pesados (plomo, mercurio, arsénico, amalgamas dentales, etc.), debido a la capacidad de vitalizar sus estructuras moleculares para que el organismo pueda deshacerse de ellas.





15/2/12

NUESTRO VENENO COTIDIANO


En el curso de los treinta últimos años. la tasa de incidencia del cáncer a aumentado en 40%. dentro de ello incremento de leucemia y tumores cerebrales -en los niños ha sido de 2% por año-. Se ha constatado una evolución similar para las enfermedades neurológicas, autoinmunes, o para el disfuncionamiento de la reproducción, una “epidemia” que golpea a los países llamados “desarrollados”.

El libro y documental Nuestro Veneno cotidiano realizado por la periodista Marie-Monique Robin es fruto de un trabajo de investigación de dos años en América del Norte, Asia y Europa, apoyándose en numerosos estudios científicos pero también en testimonios de cientificos, investigadores, representantes de las agencias de reglamentación, ella demuestra que la causa principal de la epidemia es de orígen medioambiental, debido a las decenas de miles de millones de moléculas químicas que han invadido nuestra alimentación después del final de la Segunda Guerra Mundial.

VER DOCUMENTAL AQUÍ ►

7/2/12

EXCITOTOXINAS: EL SABOR QUE MATA

La mayor parte de los alimentos que consumimos llegan a nosotros envasados y elaborados o semielaborados. Pero cuando leemos la lista de ingredientes en la etiqueta nos encontramos con palabras como Maltodextrina, Acido glutámico, Glutamato monosodico, Proteína hidrolizada, Aspartamo, Aromatizantes, conservantes, etc.

Estas sustancias son denominadas excitotoxinas y pueden aparecer con muchos nombres distintos, pero todas contienen básicamente Acido glutámico llamado también glutamato, esta sustancia es un aminoácido de las proteínas que esta presente en las neuronas y participa del complejo funcionamiento cerebral en el cuerpo humano.

Sin embargo, el hecho de que esté en nuestro cerebro no significa que la ingesta sea saludable. Todo lo contrario, grandes dosis o un consumo prolongado de glutamato pueden ser muy nocivos para las células cerebrales y puede llegar a provocar desde dolores de cabeza, obesidad o fatiga crónica hasta cáncer, esclerosis, mal de parkinson, artritis, y muchas otras enfermedades.

Dr. Russell Blaylock es un neurocirujano retirado y autor, cuya investigación vanguardista ha documentado exhaustivamente que existe una epidemia de desórdenes neurológicos conectados directamente con toxinas en nuestra alimentación y medioambiente

VER VÍDEO AQUÍ ►

16/1/12

PESTICIDAS, DETERGENTES, PLÁSTICOS Y OTRAS HORMONAS.



Os recomiendo muy encarecidamente que veáis este video. El Dr. Nicolás Olea, Catedrático de Medicina en la Universidad de Granada, y su equipo de investigación, están demostrando que nuestra salud está seriamente comprometida debido a los tóxicos químicos que nos rodean a diario y que ingerimos con la alimentación.

Pesticidas que fueron prohibidos ya en 1985 como el DDT, de uso muy frecuente en agricultura e incluso en “tratamientos capilares” para combatir los piojos, siguen saliendo en los análisis químicos de las personas estudiadas, lo cual demuestra claramente que este tipo de sustancias perduran en el tiempo y en el organismo. Los modernos pesticidas; revestimientos como los utilizados en sartenes, latas de conserva, y tejidos especiales para soportar el frío y el fuego; botellas de plástico para bebidas; la perfumería, la cosmética y la higiene personal; son parte de los campos habituales de utilización de multitud de químicos tóxicos.

Ya hace unos años se prohibió el uso de los biberones plásticos que tuvieran Bisfenol A en su composición porque al ser calentados bien en el microondas o por añadirle agua hirviendo, se descomponía desprendiendo dicha sustancia tóxica.
¿Qué tóxico influye de una forma determinada en tal enfermedad? No parece que existan muchos estudios sobre ello para establecer una relación directa, sin embargo, sí pueden llegar a determinar que en función de los niveles de intoxicación: puede afectar al óptimo funcionamiento hormonal llegando a provocar alteraciones en el tiroides; retraso en el crecimiento; disminución de la fertilidad; alteración metabólica debido a las propiedades endógenas (aumento de las hormonas femeninas) de algunas de esas sustancias; incidencia en diversos tipos de cáncer etc. (enfermedades muy comunes todas ellas entre la población actual).
Por favor, actuemos en consecuencia dentro de nuestras posibilidades y minimicemos este riesgo que es individual y colectivo.

29/12/11

COCA-COLA ZERO: UN RIESGO PARA LA SALUD.




El ciclamato sódico E-952, un edulcorante por el que Venezuela acaba de prohibir Coca-Cola Zero, está en este refresco en el Estado español. El E-952 no está permitido en EE UU desde 1969 por su riesgo cancerígeno. VENEZUELA HA RETIRADO ESTE REFRESCO POR TENER ENTRE SUS COMPONENTES UN ADITIVO CON RIESGOS CANCERÍGENOS, EL E-952

“El producto Coca Cola Zero debe salir de circulación para preservar la salud de los venezolanos”, anunciaba el 10 de junio el ministro de Salud y Protección Social de Venezuela, Jesús Mantilla. En un primer momento, la información difundida por la Agencia Bolivariana de Noticias no determinaba cuál era el componente por el que se prohibía.

Esta situación facilitó que la información difundida por otras agencias europeas, como Reuters y EFE, achacara el hecho directamente a la conflictividad laboral en la empresa y sus malas relaciones con el Gobierno. Y en la memoria de todos la frase del presidente venezolano, Hugo Chávez: “Yankis de mierda, váyanse mil veces al carajo”. “Coca Cola cede al enfrentamiento con Chávez y retira su bebida”, titulaba el diario El País dos días después de su prohibición. Mientras, los integrantes del concurso Fama, de Cuatro TV, del mismo grupo mediático, se paseaban con camisetas de este refresco por escenarios de Málaga y Albacete.

Un día después del anuncio de su retirada se conocía que la decisión correspondía a una infracción legal por parte de la empresa FEMSA de Venezuela (Coca Cola). El producto contenía ciclamato de sodio (E-952), algo que no se encontraba en la solicitud realizada en 2007 por la empresa y aprobada por el Ministerio, según explicaba el 11 de junio Divis Antúnez, director del Servicio Autónomo de Contraloría Sanitaria del Ministerio del Poder Popular para la Salud y Protección Social.

¿A quién le amarga un dulce?
El ciclamato de sodio es uno de los edulcorantes más potentes y baratos utilizados en la fabricación de productos bajos en calorías o sin azúcar, como zumos, refrescos, bollería industrial, chucherías, endulzantes líquidos... [ver recuadro inferior]. Eso sí, sólo allí donde es legal su utilización. Fue prohibido en EE UU en 1969. Tampoco está permitido en Gran Bretaña, Irlanda, Bélgica, Australia o Nueva Zelanda, entre otros países, según explicó a este periódico Eduard Rodríguez Farré, profesor de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el Instituto de Investigaciones Biomédicas de Barcelona.

Por su parte, el autor de la Guía de los aditivos usados en alimentación, Esteban Cabal, detalla: “En experimentos con animales provocó tumores en ovarios, riñones, piel y útero. En humanos se ha dicho que interfiere en la síntesis de las hormonas tiroideas y puede producir alergias. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), puede tener potencialidades cancerígenas y efectos mutágenos. Se desaconseja su consumo especialmente a niños y mujeres embarazadas y puede dañar los espermatozoides y los testículos”, explica.

Sin embargo, el ciclamato de sodio es legal en España, Italia, Grecia, Portugal, Polonia, Estonia, Lituania y varios países de América Latina. Por su parte, la OMS establece en 11 miligramos de E-952 por kilogramo de peso corporal la ingesta diaria máxima. “La agencia más estricta suele ser la FDA [Food and Drug Administration] estadounidense, mientras que la UE es mucho más laxa e influenciable por los intereses de la industria”, denuncia Rodríguez Farré.

Ante la decisión de Venezuela, la Agencia Española para la Seguridad Alimentaria comentó a este periódico que se trataba de “un problema totalmente político”. Sobre la prohibición de este edulcorante en otros países, afirmaron que no evaluaban sus motivaciones, y reafirmaron la aceptación de este edulcorante por la legislación española y la de la UE. El E-952 se encuentra en la directiva comunitaria de junio de 2008 “por la que se establecen criterios específicos de pureza de los edulcorantes que pueden emplearse en los productos alimenticios”. Previamente, en 2003, se dictaminó “una reducción de las dosis máximas”.

“Los últimos estudios que se han realizado sobre las consecuencias del E-952 son del año 2000. Tras su investigación en monos, estos sufrieron atrofia testicular e inducción a procesos cancerígenos, pero ha habido muchos trabajos que no han encontrado efectos secundarios, la mayoría pagados por la industria, para demostrar su seguridad”, reconoce Rodríguez Farré. Mar Gómez, naturópata y profesora del Instituto de Terapias Integrales y Enseñanzas Enérgeticas, explica a DIAGONAL: “Nadie va a decir que por utilizar un producto se vaya a desencadenar una pandemia de cáncer. Se podría, pero no se quiere. Miremos nuestro entorno, cuánta gente fallece de cáncer, y preguntémonos qué hacemos con la alimentación, cómo está el aire”.

En este caso, no obstante, se necesitan grandes cantidades de edulcorante para tener esos problemas, según puntualiza Gómez. Pero, como denuncia Cabal, el autor de la guía de aditivos alimentarios, “ni siquiera podemos saber qué cantidades tomamos al consumir un producto, ya que no se especifica entre los ingredientes su proporción”. El investigador del CSIC Rodríguez Farré señala a este respecto, “la toxicidad del E-952 no es elevada, pero en el ámbito de la salud pública, cuando un producto se utiliza a diario por millones de personas, el riesgo, por mínimo que sea, no es nada despreciable. En esta situación el principio que se suele aplicar es el de precaución, y, por tanto, se suele prohibir”.

Venezuela no es el primer lugar donde Coca Cola tiene que cambiar la fórmula de su producto Zero, con la eliminación del edulcorante. En febrero de 2008 ya lo hizo en México, Argentina y Chile. Y el refresco sigue consumiéndose. La compañía lo disfrazó, según la prensa mexicana, con el anuncio de un cambio de sabor del producto.

OTROS ENDULZANTES CUESTIONADOS

SACARINA (E-954)
Según Eduardo Cabal, en la Guía de los aditivos usados en alimentación, este edulcorante es usado desde principios del siglo XX. “No se ha demostrado que ayude a perder peso. Dosis altas provocaron cáncer de vejiga en ratas en experimentos realizados en los años ‘70. Se ha dicho que pueden producir cáncer en los hijos y nietos de quién lo toma. Está prohibido en Francia y en Canadá. En EE UU es obligatorio advertir en las etiquetas sobre los productos que contienen sacarina”, señala.

ASPARTANO (E-951)
“De origen químico, fue descubierto en 1965 y se usa desde 1983 como edulcorante en muchos productos de gran consumo. En el organismo se transforma en fenilalanina, ácido aspártico y metanol. Su toxicidad está siendo objeto de encendidas polémicas en EE UU, donde ha sido acusado de provocar convulsiones, estados de coma, tumores cerebrales y ceguera”, explica la guía de Cabal. En el Estado español las etiquetas advierten de algunos de sus riesgos.

OTROS PRODUCTOS QUE CONTIENEN CICLOMATO SÓDICO (E-952)
BISOLAN
MERMELADAS HERO DIET
COCA COLA LIGHT
NESTEA SIN AZÚCAR
FANTA ZERO


Información aparecida en http://www.nos-comunicamos.com.ar


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