Mostrando entradas con la etiqueta GLUTEN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta GLUTEN. Mostrar todas las entradas
19/1/14
¿Cereales sí, cereales no?
El consumo de ciertos cereales puede ser dañino para algunos.
Dr. Héctor E. Solórzano del Río
Profesor de Farmacología del CUCS de la Universidad de Guadalajara
Seguramente que el primer pensamiento que nos llega es que no hay nada malo en consumir granos pero repasemos algunos hechos básicos. Los granos son ricos en carbohidratos y altos en calorías sobre todo si se compara con los nutrientes que proveen. Los granos se usan para engordar al ganado y lo mismo hacen con nosotros cuando los comemos en exceso. Decenas de millones de personas son intolerantes a los granos comunes y desarrollan síntomas alérgicos; dolores de cabeza, síndrome de mala absorción, flatulencia y otras alteraciones digestivas por comerlos; inclusive pueden producir malanutrición. Las dietas altas en granos están asociadas con o implicadas en la mayoría de los problemas de salud modernos - todo, desde enfermedades de los huesos tal como la osteoporosis hasta enfermedades autoinmunes como la enfermedad tiroidea autoinmune (Braly, James and Ron Hoggan. Dangerous Grains: Why Gluten Cereal Grains May Be Hazardous to Your Health. New York: Avery Penguin Putnam, July 2002).
Es innegable que los granos enteros son parte de una buena nutrición para muchos de nosotros. Esto es lo más conocido por la mayoría de la gente. Pero es realmente cierto que no hay ningún alimento que sea bueno para todos en absoluto. Lo que para uno es bueno para otro puede ser muy malo.
Desde hace muchos años se sabe que ciertos granos enteros (trigo, centeno, cebada, farro y tal vez la avena) son la causa de la enfermedad celíaca. Esta enfermedad del tracto intestinal puede tener una sintomatología leve que va desde flatulencia hasta una sintomatología que amenaza la vida como es la mala absorción y la mala nutrición. Esta enfermedad celíaca es prevenible y tratable al eliminar todos los granos mencionados de la dieta. Se recomienda una dieta sin gluten, usando alimentos que en forma natural son libres de gluten como el arroz y el maíz, según la sensibilidad.
En los últimos 30 años los investigadores han demostrado que las proteínas ofensivas en estos granos de cereales (gliadina del trigo, secalina del centeno y la hordeína de la cebada) pueden causar síntomas y a veces hasta enfermedades serias en casi cualquier área del cuerpo e inclusive en aquellas áreas que no involucran al tracto intestinal en lo absoluto. A estos problemas frecuentemente se les llama enfermedades y síntomas de sensibilidad no celíaca al gluten o a veces también se le llama simplemente sensibilidad al gluten. Es muy importante recordar que esta palabra no está limitada únicamente a la enfermedad celíaca sino que también incluye aquellos problemas causados por la sensibilidad a las proteínas de subfracción de los granos tales como la gliadina y las gluteninas (Nutrition and the M.D., Vol. 28, No. 5, May 2002, pag. 5).
Desde hace unos 20 años, el Dr. Christopher Reading se dió cuenta de que la sensibilidad al gluten está involucrada en varios padecimientos al grado que desarrolló un programa nutricional. Su programa incluye la eliminación completa de todos los granos de la dieta excepto el arroz y el maíz. Su esquema contiene en la mayoría de los casos, la eliminación de la leche y de otros productos lácteos combinada con una complementación nutricional tanto oral como parenteral.
En un estudio publicado en Lancet, el investigador señala que muchas enfermedades autoinmunes comparten un marcador genético común llamado "HLA-B8" mucho más comúnmente de lo que se esperaría al azar. Algunas de las enfermedades ligadas con este marcador genético son; enfermedad de Addison, anemia autoinmune hemolítica, enfermedad celíaca, asma infantil, hepatitis crónica autoinmune, dermatitis herpetiformis, enfermedad de Graves, diabetes mellitus tipo 1, lupus eritematoso sistémico, miastenia gravis, anemia perniciosa, polimialgia reumática, esclerodermia, síndrome de Sjogren, tirocoxicoxis, colitis ulcerativa y vitíligo ("H gene theory of inherited autoimmune disease." Lancet 1980; 1(8165): 396-8).
Los resultados han sido extraordinarios comparados con los tratamientos convencionales. Aunque no todo mundo se ha curado de estas enfermedades ligadas al HLA-B8, un alto porcentaje de ellas ha tenido una mejoría marcada e inclusive una remisión completa. La excepción ha sido la diabetes tipo 1 establecida, donde las células del islote pancreático ya han sido destruidas y no pueden regenerarse aún con una dieta libre de gluten y el tratamiento con insulina debe de continuarse. Pero sin la eliminación permanente de los granos con gluten el resto del programa nutricional no funcionará tan bien como en cualquiera de estos problemas.
Otros problemas que hemos visto que están relacionados con el consumo excesivo o debido a la sensibilidad al gluten son, obesidad, enfermedad cardiaca, algunos tipos de cáncer, dolor crónico, osteoporosis, fatiga, esquizofrenia, déficit de atención y otras enfermedades mentales.
Los granos enteros que frecuentemente son recomendados por muchos nutriólogos en lugar de los granos refinados tienen más nutrientes que estos últimos pero también tienen muchos antinutrientes que inhiben la absorción nutricional e interfieren con la salud. Así que en algunos casos comer muchos granos enteros puede causarnos deficiencias nutricionales que al final nos pueden producir anemia, alergias o malanutrición por ejemplo.
Millones de personas en el mundo tienen sensibilidad al gluten sin saberlo. La mayoría de ellas pueden estar asintomáticas o pueden sufrir de problemas vagos o síntomas muy inespecíficos como fatiga o dolor de cabeza.
Las adicciones y las alergias a los granos, especialmente al trigo son muy comunes. Y seguramente son contribuyentes no reconocidos en la epidemia creciente de la obesidad. Como los alcohólicos, muchas personas comen repetidamente alimentos a los que son alérgicos en cada comida para conseguir un estímulo temporal de los compuestos parecidos a las drogas que se encuentran en ellos. Cuando se sienten débiles vuelven a tener ansiedad por ese alimento para recuperar ese sentimiento eufórico.
Seguramente que el primer pensamiento que nos llega es que no hay nada malo en consumir granos pero repasemos algunos hechos básicos. Los granos son ricos en carbohidratos y altos en calorías sobre todo si se compara con los nutrientes que proveen. Los granos se usan para engordar al ganado y lo mismo hacen con nosotros cuando los comemos en exceso. Decenas de millones de personas son intolerantes a los granos comunes y desarrollan síntomas alérgicos; dolores de cabeza, síndrome de mala absorción, flatulencia y otras alteraciones digestivas por comerlos; inclusive pueden producir malanutrición. Las dietas altas en granos están asociadas con o implicadas en la mayoría de los problemas de salud modernos - todo, desde enfermedades de los huesos tal como la osteoporosis hasta enfermedades autoinmunes como la enfermedad tiroidea autoinmune (Braly, James and Ron Hoggan. Dangerous Grains: Why Gluten Cereal Grains May Be Hazardous to Your Health. New York: Avery Penguin Putnam, July 2002).
Los seres humanos están mucho mejor adaptados a las frutas y a las verduras como su fuente de carbohidratos que a los granos.
En 1993 Greg Wadley y Angus Martin presentaron la teoría de las exorfinas. Son investigadores de la Universidad de Melbourne en Australia. Una cantidad considerable de investigación indica que los granos y los productos lácteos no son sólo comida, también contienen substancias opioides llamadas exorfinas. La evidencia sugiere ciertamente que las exorfinas tienen efectos parecidos a medicamentos y pueden ser hasta cierto grado, adictivas.
El problema con los granos refinados es que tienen un índice glicémico muy alto. Y por otro lado, el problema con los granos enteros es que no contienen vitamina C, ni vitamina A. No son buenas fuentes de las vitaminas B (incluyendo la vitamina B-12) comparado con las calorías que aportan. Contienen antinutrientes que reducen el estado nutricional de la vitamina B-6. Alteran el metabolismo de la vitamina D y el calcio. Reducen la absorción de hierro y de zinc. Tienen poca proteína. No contienen ni taurina ni carnitina. Contienen una relación muy alta entre omega 6 y omega 3.
Los refrescos casi siempre son endulzados con alta fructosa de jarabe de maíz. Una ingesta alta de fructosa eleva los niveles sanguíneos de triglicéridos y colesterol, eleva la producción de radicales libres, hace que las células sanguíneas sean más propensas a formar coágulos, eleva los niveles de insulina y promueve el desarrollo de resistencia a la insulina - todos estos factores están involucrados en el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares.
Varios investigadores enfatizamos que cualquiera que tenga sensibilidad al gluten tiene también otras sensibilidades alimenticias y frecuentemente son muchas. Muchos consideramos que la sensibilidad al gluten es una sensibilidad básica que puede llevar al paciente al desarrollo de muchas otras alergias y sensibilidades. Así que cuando se encuentra una sensibilidad al gluten, es muy recomendable hacer una prueba múltiple de alergias. Aunque las técnicas de desensibilización pueden eliminar con éxito ciertas alergias y sensibilidades no se debería tratar de desensibilizar al gluten para estar bien. Más bien, debe uno de eliminar permanentemente de la dieta todos aquellos alimentos con gluten (Going Against the Grain by Melissa Diane Smith, Contemporary Books, 2002).
Cerca de 600 millones de toneladas métricas de trigo rico en gluten son cultivadas y comidas anualmente haciéndolo el grano más consumido en el mundo arriba del arroz y el maíz. Además de sus primos que contienen gluten que son: el centeno y la cebada.
La prueba sanguínea más específica y sensible para la sensibilidad a la gliadina, en la actualidad es la prueba de transglutaminasa tisular (tTG). Hay otras como la prueba de anticuerpos antigliadina, la cual revisa los anticuerpos IgG e IgA (Nutrition and Healing, Vol. 9 Issue 3, March 2002).
Fuente
22/12/13
Barriga “triguera”, entrevista con el Dr. William Davis
"La barriga triguera es mi manera de expresar los problemas introducidos en el trigo moderno por los genetistas, la investigación genética, y la industria agraria, con el objeto de aumentar la producción por hectárea. Esto también introdujo involuntariamente muchas otras propiedades de las que la mayoría de la gente no tiene ni idea, y que no se detectan o reconocen hasta que lo eliminas de la dieta. Esta es mi manera de decirlo. Lo llamo barriga triguera porque la señal externa, característica, es el crecimiento de la grasa visceral, que es grasa que se encuentra en el interior de la barriga, que empuja la tripa hacia afuera. Puede que la conozcas como barriga cervecera, pero hay mucha gente que no bebe cerveza, al menos en cantidades suficientes para tener barriga cervecera, y aún así tienen barriga triguera. Lo puedes ver en niños pequeños, en gente mayor, en gente de mediana edad, en mujeres, en hombres, lo puedes ver en cualquiera hoy en día, debido a los cambios introducidos en el trigo moderno, agravados por supuesto por los consejos del departamento de agricultura americano (USDA), que ha permitido que los cereales, o como ellos dicen, los “sanos cereales integrales”, dominen la dieta. Pretenden que un 60% de nuestras calorías procedan de cereales, trigo en su mayor parte."
William Davis es un cardiólogo estadounidense establecido en Milwaukee autor de libros de salud y conocido por su postura contraria al llamado "trigo moderno", lo que él denomina "un veneno crónico perfecto". Su libro Wheat Belly (barriga de trigo) se convirtió en 2011 en un bestseller del New York Times en apenas un mes desde su publicación.
Leer la entrevista AQUÍ
Dr. William Davis
William Davis es un cardiólogo estadounidense establecido en Milwaukee autor de libros de salud y conocido por su postura contraria al llamado "trigo moderno", lo que él denomina "un veneno crónico perfecto". Su libro Wheat Belly (barriga de trigo) se convirtió en 2011 en un bestseller del New York Times en apenas un mes desde su publicación.
Leer la entrevista AQUÍ
17/12/13
El trigo, ese veneno cotidiano...
Recientemente el Dr. William Davis, prestigioso médico cardiólogo estadounidense, publicó un libro que enseguida se ubicó entre los más vendidos en el ranking del New York Times. El título, traducible como “Panza de trigo”, alerta sobre la problemática del masificado consumo globalizado de este popular cereal. Obviamente la industria alimentaria lanzó campañas para desacreditar la sólida argumentación del Dr. Davis, quién desafió para un debate televisivo, a lo cual no ha tenido respuesta. Abajo reproducimos un texto del periódico español El Confidencial sobre el tema y también el link para quién desee acceder al libro en pdf y al blog del Dr. Davis.
ENGORDA MUCHO Y AUMENTA Y LOS NIVELES DE AZÚCAR EN SANGRE
EL TRIGO, ESE “VENENO COTIDIANO” QUE ARRUINA NUESTRA SALUD

Hace unos años, el prestigioso cardiólogo norteamericano William Davis comenzó a sospechar de los perjuicios para la salud que provocaba el consumo de trigo y sus derivados. Entonces, comenzó a recomendar a aquellos pacientes que no notaban mejorías tras someterse a sus respectivos tratamientos farmacológicos, que suprimiesen este alimento de sus dietas.
Los resultados obtenidos sorprendieron al propio Davis: “El 70% de los pacientes experimentaron unos beneficios que ni yo mismo me imaginaba, más allá de una considerable pérdida de peso. En tan solo tres meses sus niveles de azúcar en sangre se redujeron notablemente, incluyendo muchos casos de diabéticos o prediabéticos que dejaron de serlo. Asimismo resultó que aliviaron otras de sus dolencias, como la artritis, la soriasis, la sinusitis crónica o la irritación intestinal”, asegura el cardiólogo.
Tras analizar con sus colegas las historias clínicas de los cientos de pacientes sometidos a este simple tratamiento dietético, Davis publicó un polémico ensayo, titulado “Wheat Belly: Lose the Wheat, Lose the Weight, and Find your Path Back to Health”, en el que apoya sus conclusiones con una serie de estudios sobre los negativos efectos del trigo genéticamente modificado, en la salud de los humanos.
La publicación ha levando una fuerte expectación entre el público, teniendo en cuenta de que se trata de un ensayo científico, y solo dos semanas después de su salida a la venta Wheat Belly se coló en la lista los libros más vendidos que elabora el diario New York Times.
Las rotundas tesis de Davis, en las que se relata mediante casos particulares los perniciosos efectos para la salud del consumo “del trigo moderno”, han obligado a los lobistas de la industria alimentaria a mover ficha. La Grain Food Fundation ha lanzado una campaña para desacreditar los argumentos del cardiólogo norteamericano, mientras que este les ha devuelto la pelota retándolos a un debate televisivo, aunque todavía no ha obtenido ninguna respuesta al respecto.
PARA ESTAR SANO HAY QUE COMER SANO.
En Wheat Belly Davis establece una relación directa entre el aumento del número de diabéticos y el consumo de cereales sometidos a modificaciones genéticas: “Dos rebanadas de pan integral aumentan más los niveles de azúcar en sangre que dos tortas debido al alto índice glucémico del trigo que se cultiva hoy en día. De este modo, estamos desarrollando una peligrosa resistencia a la insulina y, por ende, la diabetes está adquiriendo características de pandemia”.
Según los cálculos de la OMS y otros organismos oficiales, en las próximas décadas el número de diabéticos rozará los 350 millones de personas en todo el mundo.
Una de las mayores satisfacciones de las que hace gala Davis desde la implantación de este tratamiento estrella en su consulta de cardiología es que “los únicos ataques al corazón que veo ahora los sufren pacientes nuevos que no conocían la dieta”.
Así, asegura que todas las personas con problemas cardíacos a las que trata “han dejado de sufrir ataques”, después de eliminar el trigo de sus dietas, limitar el consumo de carbohidratos, aumentar la ingesta de vitamina D y compaginar con suplementos de yodo.
El extenso recorrido de Davis por las historias clínicas de sus pacientes intenta demostrar que no hay mal que se resista a su tratamiento. “Sobre todo, las patologías modernas más en boga, como la diabetes o el colesterol”, añade.
Una cura milagrosa para casi todo tipo de enfermedades que hace desconfiar a buena parte de la comunidad médica. Sus reacciones han sido de recelo al señalar la falta de evidencias científicas en el libro. Unas acusaciones a las que Davis ha respondido exponiendo su propio caso. “Mis niveles de colesterol en sangre antes de dejar de consumir trigo eran bajos (27 mg/dl), los triglicéridos eran muy altos (350 mg/dl), los niveles de azúcar en sangre rozaban la franja de la diabetes (161 mg/dl) y mi presión arterial era también alta. Todo esto, unido a mi sobrepeso, con una gran acumulación de grasa alrededor de la cintura. Sin embargo, cuando dejé de comer trigo experimenté una rápida reducción de peso, los valores de colesterol se elevaron a 63 mg/dl, los triglicéridos se redujeron a 50 mg/dl, el azúcar en sangre se estabilizó en 84 mg/dl y la presión arterial se situó en una franja normal. Todo ello sin tomar ni un solo fármaco. En otras palabras, todo cambió para bien”.
“EL AGRONEGOCIO ARRUINA NUESTRA SALUD”
La cruzada en solitario de Davis contra este alimento hace hincapié en que “el auge de patologías comunes anteriormente estabilizadas se debe al consumo de trigo”, al que se refiere a lo largo de su libro como el “veneno perfecto”.
Para el cardiólogo, el valor nutricional de los cereales siempre estuvo sobredimensionado, pero fue a raíz de los avances genéticos iniciados en la década de los 60 cuando “se convirtieron en perjudiciales para la salud”. Según defiende este, ahora contienen una nueva proteína llamada gliadina que actúa como un opiáceo.
Esta estimularía el apetito, dice, hasta el punto de que “nos hace consumir una media diaria de 440 calorías, por lo que si sumas esta cantidad a los 365 días que tiene un año, el sobrepeso será inevitable”.
Pese a sus convicciones, el cardiólogo se muestra pesimista sobre la posibilidad de establecer algún tipo de limitación a la producción industrial del grano. “Económicamente no sería factible porque el trigo tradicional produce menos kilos por hectárea que el transgénico”. Sin embargo, apela a la concienciación de los consumidores para reducir su consumo.
Para animar a dar este paso, Davis sugiere comer “alimentos de verdad”, como frutas, carnes, pescados y verduras. Es decir, “los menos susceptibles a sufrir modificaciones genéticas para engordar el agronegocio”, pues dice que el 90% del trigo ya es transgénico y que en pocos años supondrá el 100% de las cosechas.
En Wheat Belly, el médico no deja títere con cabeza al criticar también las lógicas que mueven a los nutricionistas y a los defensores de los alimentos ecológicos. “Todo lo que se propone es reemplazar la comida basura por otra menos mala. Esto es como si fumo cigarrillos sin filtro y me paso a otros que sí los tengan porque se consume menos nicotina. Un error porque no dejamos de hacer daño a nuestra salud, simplemente aminoramos parcialmente sus efectos. Lo que yo propongo es modificar radicalmente los hábitos alimenticios dejando de comer este tipo de productos y ya veremos cómo en un corto periodo de tiempo nuestra salud experimenta un beneficioso cambio”.
Fuente: http://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2012/11/23/el-trigo-ese-ldquoveneno-cotidianordquo-que-arruina-nuestra-salud-109761/
El sitio del Dr. Davis es http://www.wheatbellyblog.com y el libro está disponible en inglés en pdf enhttp://kiwi6.com/file/u438p43tx9?autostart&utm_source=none&utm_medium=cookie&utm_content=u438p43tx9&utm_campaign=download
19/2/13
ALFORFÓN O TRIGO SARRACENO
Un súperalimento caído casi que en el olvido como tantos otros, vuelve hoy a estar cada vez mas vigente gracias a sus grandes virtudes
Aunque hay constancia desde el neolítico de la existencia del trigo sarraceno en Europa, su domesticación como alimento se produjo en la provincia china de Yunnan, al sur del país, en la que se conservan restos datados hacia el 2.600 a.C. Aquí lo llamamos alforfón, del árabe al fur fur, o bien trigo sarraceno, debido probablemente a que lo trajeran los cruzados. Pero aunque se le llame trigo,esta preciosa planta no es un cereal.
En realidad el Fagopyrum esculentum es una planta herbácea que pertenece a la familia de las poligonáceas, al igual que la acedera, el ruibarbo o la bistorta.
En Asia siempre ha sido apreciado por su valor nutritivo y de hecho es más caro que los cereales. Hoy son esas propiedades nutricionales y sus beneficios para la salud los que lo están poniendo de nuevo de actualidad. Es un alimento del pasado con mucho futuro.
Equilibrado y protector
El alforfón es un excelente ejemplo de calorías de calidad, sanas aunque abundantes, y por tanto merece un hueco en nuestros menús.
Proteínas vegetales de calidad.
Otros cereales tienen proteínas deficitarias en varios aminoácidos que limitan su aprovechamiento, entre ellos la lisina. Las proteínas del alforfón, que sí contienen este aminoácido, se aprovechan en un 74%, lo que supone más de 9 gramos reales por cada 100 gramos.
Sin gluten.
Sin gluten.
La otra ventaja de las proteínas del alforfón es que están libres de gluten, lo que las hace aptas para celiacos. Pocas grasas.
El contenido en grasas es bajo (1,7%) y además estas tienen un perfil saludable, al tratarse en su mayor parte de ácidos grasos monoinsaturados, en particular el oleico, y poliinstaturados.
Rico en vitaminas y minerales.
En cuanto a vitaminas destaca su aporte de las del grupo B, particularmente B2, B3, B5, B6 y ácido fólico o B9. De entre los minerales es una excelente fuente de manganeso, magnesio, cobre y fósforo, además de aportar cinc, potasio, hierro y selenio.
Protección antioxidante. Además, contiene pequeños tesoros en forma de flavonoides, entre los que destaca la rutina, que ayuda a regular el colesterol y a prevenir la hipertensión arterial.
Cómo prepararlo
Su preparación básica es fácil y rápida, aunque algunos recomiendan un remojo previo. Bastará con hervirlo en agua, leche, caldo o lo que se quiera con una pizca de sal entre 15 y 20 minutos. Necesita el doble de su volumen de líquido y su textura siempre es firme aunque el grano esté abierto.
En general combina bien con casi cualquier ingrediente: verduras, setas, cereales y legumbres, pero particularmente bien con lácteos de sabor suave.
Una de las recetas más famosas son las galettes y las crepes bretonas. Si se quiere experimentar con el pan en un principio no conviene superar el 20% o 30% de harina de alforfón. El sabor es intenso y al pan le costará crecer.
Protección antioxidante. Además, contiene pequeños tesoros en forma de flavonoides, entre los que destaca la rutina, que ayuda a regular el colesterol y a prevenir la hipertensión arterial.
Cómo prepararlo
Su preparación básica es fácil y rápida, aunque algunos recomiendan un remojo previo. Bastará con hervirlo en agua, leche, caldo o lo que se quiera con una pizca de sal entre 15 y 20 minutos. Necesita el doble de su volumen de líquido y su textura siempre es firme aunque el grano esté abierto.
En general combina bien con casi cualquier ingrediente: verduras, setas, cereales y legumbres, pero particularmente bien con lácteos de sabor suave.
Una de las recetas más famosas son las galettes y las crepes bretonas. Si se quiere experimentar con el pan en un principio no conviene superar el 20% o 30% de harina de alforfón. El sabor es intenso y al pan le costará crecer.
Luciano Villar (cocinero)
http://ecocosas.com
Etiquetas:
ÁCIDOS GRASOS,
ALFORFÓN,
CEREAL,
GLUTEN,
LISINA,
MAGNESIO,
MANGANESO,
MINERALES,
PROTEÍNAS,
SEMILLAS,
TRIGO SARRACENO,
VEGANO,
VITAMINAS
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
