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27/10/13

EL HÍGADO, TERMÓMETRO DE LA SALUD




Si todo anda bien, no tenemos motivo para darnos cuenta del trabajo del hígado: la digestión se realiza sin problemas y el cuerpo funciona normalmente. Por el contrario, los inconvenientes digestivos en general, suelen advertirnos que algo anda mal en el sistema hepatobiliar. Sin embargo, y dado que el hígado interviene en gran cantidad de funciones corporales, los síntomas de su malfunción son muy variados y normalmente no se relacionan con su desorden funcional.

Un hígado cansado y sobrecargado genera gran variedad de síntomas físicos, como: dificultades para asimilar alimentos, inapetencia, dolores de cabeza luego de comer, boca pastosa, lengua blancuzca o amarillenta, sabor amargo en la boca, hinchazón de vientre, acumulación de gases, nauseas, vértigo, piel amarillenta, cutis graso, granos, catarro, estreñimiento, heces en forma de confites o poco consistentes y de color amarillento, insomnio en las primeras horas de la noche y dificultades para despertar por la mañana, picazón de piel, caspa, caída del cabello, migrañas, cefaleas, dolor en la nuca, síndrome premenstrual (catabolismo hormonal), fatiga muscular, edemas, calambres, mala circulación venosa, coloración verdosa del rostro y los ojos, fobia a la luz, dificultad para permanecer al viento, problemas de visión, afecciones oculares, precoz pérdida de la vista, entre otros.

La relación hígado/visión, ampliamente conocida por la antigua medicina oriental y totalmente ignorada por la ciencia occidental, es fácil de verificar dado el estrecho vínculo entre ambos órganos y la rápida respuesta que se genera. Una depuración hepática, incrementa automáticamente la capacidad visual. Esto hemos podido experimentarlo personalmente y a través de testimonios impactantes: una persona nos refería haber tenido que desechar nuevos anteojos con mayor aumento, apenas después de haber concluido una primera limpieza hepática profunda.

Dos líneas verticales en el entrecejo, nos indican un hígado agotado. Cefaleas y migrañas aparecen cuando este órgano se siente afectado y no llega a desempeñar su función de empujar y distribuir la energía hacia la cabeza y las extremidades; entonces la cabeza se congestiona y se calienta, al mismo tiempo que las manos y los pies se enfrían.

Dado que el hígado es responsable de la formación de la albúmina y las hormonas, su malfunción repercute directamente en los sistemas inmunológico y hormonal. Una alergia está indicando claramente que algo no marcha bien a nivel hepático. Es notable la rapidez con que remiten las reacciones alérgicas, una vez que hemos depurado el hígado.

Existe una relación albúmina defectuosa-células tumorales, por lo cual un cáncer no es más que el reflejo de un hígado colapsado. Y pensar que una persona con cáncer es sometida a potentes drogas que no hacen más que agravar el colapso hepático. En general puede afirmarse que todas las enfermedades crónicas y degenerativas reflejan el mal estado hepático o, mejor dicho, resultan su consecuencia directa.

La medicina oriental clasifica a hígado y vesícula como órganos pares, es decir que se afectan mutuamente: si está mal uno, también está mal el otro y viceversa. Los síntomas físicos del desorden vesicular son: dolores de caderas, migrañas (localizadas sobre todo en la sien derecha), boca amarga por la mañana, vómitos ácidos, tensiones en el hombro derecho, dolores en las articulaciones (rodillas en particular), cuello rígido, ansiedad e insomnio. El color de la piel suele ser pálido o amarillento, tonalidad que también se evidencia en los ojos.

Hígado y Emociones

El estado emocional y la claridad mental de una persona, dependen de la libre circulación de la energía y la sangre. Precisamente es el hígado quien controla ambos factores, y por tanto la estabilización del equilibrio emocional. Un hígado sano proporciona juicio claro y decisiones firmes; la acción que genera es rápida y consecuente. La emoción positiva de un hígado sano es el idealismo.

El bloqueo de la energía del hígado, crea un estado depresivo y de agobio. La tendencia psíquica negativa es la cólera, que se produce como reacción a la depresión y es acompañada por crisis de irritabilidad, mal humor, ira y violencia. Las crisis de cólera son normalmente reprimidas hasta el momento en el cual se liberan, desembocando en verdaderas erupciones volcánicas, con deseos de gritar y pegar. Esta emoción se considera la más dañina, pues condiciona todas las funciones del sistema energético, al alternarse euforia con depresión.

Los desequilibrios biliares se asocian con rigidez de pensamiento, cólera, excesiva preocupación por los detalles, frustraciones y miedo hacia lo desconocido. Decisiones y acciones quedan paralizadas.

Según la medicina tradicional china, el hígado es el “maestro de la astucia y de la acción”, así como la vesícula biliar lo es de la “fuerza de decisión”. La salud de ambos órganos determina la capacidad de ser un líder; es el “eterno ganador”. La capacidad de previsión, o sea de anticipar la realidad interior y exterior, depende de la salud del sistema hígado/vesícula.

Los Cálculos Biliares

Como hemos visto, todo tiene que ver con la correcta función hepática. Nuestro laboratorio interno cumple gran cantidad de funciones y casi todo lo que ocurre en el cuerpo tiene que ver con su estado. A raíz del ensuciamiento alimentario y la consiguiente permeabilidad de la mucosa intestinal, grandes cantidades de sustancias inconvenientes alcanzan el hígado y generan un crónico colapso tóxico, que repercute en muchos ámbitos y que generalmente no es tenido en cuenta a la hora de abordar un problema concreto de salud.

Es el caso de los cálculos biliares, que se generan dentro de la estructura hepática (cálculos intra hepáticos). Pese a comprometer en grado sumo la eficiencia del hígado y sobre todo el correcto flujo de bilis, es un tema que la medicina alopática no atiende como debiera. Lo que aquí se propone, es sencillamente un método de limpieza para eliminarlos del cuerpo; esto permite recuperar la correcta funcionalidad del hígado y resolver graves desordenes crónicos (tema que merecería un contenido aparte).

Los cálculos intra hepáticos están constituidos por colesterol, fragmentos de bilis coagulados, calcio y pigmentos, como la bilirrubina. Además tienen desechos coloidales (moco), toxinas, bacterias y parásitos muertos. Siendo el colesterolel principal ingrediente, son poco perceptibles en la tecnología de diagnóstico por rayos o ultrasonidos. A lo sumo, en muchos casos se diagnostica a la persona como hígado graso (aparecen zonas blancas en los exámenes por ultrasonidos). Es posible que una persona con este diagnóstico tenga cientos o miles de piedras de distintos tamaños, alojadas en su hígado.

No debemos confundirnos con los cálculos vesiculares, ya calcificados, que se detectan sencillamente con radiografías y que generan reacciones dolorosas, las cuales concluyen con intervenciones que “mutilan” este órgano importante de la función digestiva e intestinal. Los cálculos en la vesícula deben ser considerados apenas la “punta del iceberg” respecto a lo que se encuentra alojado en el hígado.

Las personas con enfermedades crónicas, seguramente tienen centenares de cálculos obstruyendo los conductos biliares intra hepáticos. La bilis es un fluido amarillo verdoso y alcalino, esencial en la química corporal. Además de colaborar en los procesos metabólicos de grasas, proteínas y minerales, la bilis mantiene el orden de las grasas en sangre, elimina material tóxico del hígado, alcaliniza los intestinos y evita la proliferación de microorganismos nocivos en el colon, entre otras cosas.

Una persona saludable produce aproximadamente un litro diario de bilis. En cambio, individuos con cálculos biliares y enfermedades crónicas, llegan a producir apenas un tercio o menos de esa cantidad. Por lo tanto serán personas con mala digestión del alimento (dispepsias), desorden en los triglicéridos, acidificación intestinal, toxicidad hepática, desorden en la flora del colon, etc.

Síntomas de presencia de cálculos biliares

• Acidez estomacal
• Adormecimiento o calambres en piernas
• Alzheimer, Parkinson, trastornos cerebrales
• Artritis y gota
• Asma
• Cabello graso o calvicie
• Carencia vitamínica
• Colesterol elevado
• Congestión linfática
• Debilidad
• Desorden hormonal
• Diabetes
• Dolores de espalda y hombros
• Escoliosis
• Evacuaciones claras
• Extremidades frías
• Gastritis
• Hemorroides y várices
• Hepatitis y cirrosis hepática
• Impotencia sexual
• Infecciones (cándidas, herpes)
• Inflamación vesicular
• Irritabilidad y cólera
• Mala digestión
• Manchas en piel (brazos, espalda, rostro)
• Mareos y desmayos
• Obesidad
• Ojos hinchados y/o amarillentos
• Osteoporosis
• Pancreatitis y tumores pancreáticos
• Pesadillas
• Piel amarillenta
• Problemas circulatorios y cardíacos
• Problemas de visión
• Problemas dentales o de encías
• Problemas intestinales
• Problemas renales y urinarios
• Rigidez articular y muscular
• Sabor amargo en boca
• Tono oscuro y “bolsas” bajo los ojos
• Ulceras y aftas bucales

Factores generadores de cálculos biliares

• Sobrealimentación
• Cenas copiosas
• Exceso de proteínas
• Ingesta de almidones sin procesar
• Consumo de lácteos
• Aceites industrializados y margarinas
• Alimentos refinados (sal, azúcar, harinas)
• Colesterol oxidado (leche y huevo en polvo)
• Productos bajos en grasa (lights)
• Alimentos con conservantes
• Adelgazamientos rápidos
• Deshidratación
• Empleo de anticonceptivos
• Terapia de sustitución hormonal
• Fluorado del agua
• Uso de fármacos
• Alteración de los ciclos naturales (día/noche)
• Exceso de televisión
• Estrés emocional (causa/consecuencia)


23/4/13

COMER COMO DIOS, O COMO BUDA


Comer como Buda
Cómo aplicar los principios budistas a la alimentación.


Comer como Dios, o como Buda, no depende sólo de lo que pones en tu mesa. La buena comida no es sólo lo que preparas en tu cocina y tiene más que ver con la percepción de tu mente que con los productos que digieres en sí. Ya lo dijo el Buda, "todo es una percepción de la mente", el sueño soñado de Calderón.

En este artículo vamos a tratar precisamente de esto, de la actitud ante la comida, en este caso de los preceptos budistas aplicados a la alimentación. Y es que ya se sabe que el budismo es un cajón de sastre equipado de herramientas de múltiples usos. No sería válido si no fuera así.

En el caso de la alimentación, una correcta aplicación de las cuatro nobles verdades y el óctuple sendero (los cimientos sobre los que se alza la práctica budista en su totalidad) puede ser de utilidad para todas las alteraciones relativas al tema, desde el exceso de peso, la bulimia, deficiencias nutritivas, etc. etc.



I. La importancia del "camino medio".

El camino medio que propone el budismo nos señala el equilibrio entre el exceso (la publicidad, los alimentos que nos venden por sus regalos, los supermenús, los superplatos de carnes y pescados, las comidas hiperproteínicas e hipercalóricas, comer en el cine, comer frente al televisor, quedar para comer, comer, comer...) y las privaciones de los ayunos y las dietas light (incluido el alto consumo en programas para perder peso, libros, cintas y tratamientos).

Es importante escuchar al cuerpo y ser consciente de cuándo tienes hambre, qué nutrientes necesitas en cada momento y en qué medida. Lo ideal sería no comer sólo porque el reloj lo dice o lo dictan las circunstancias. Sin embargo, si ha de ser así, si sólo tienes un rato para comer, aunque no tengas hambre, y luego no habrá manera, elige algo frugal, con mucha agua y fibra, como frutas y verduras. Por el contrario, cuando el estómago te pide tomar algo entre comidas (cuando no hay tiempo disponible), o necesitas energía, recurre a los panes, cereales integrales y frutos secos como tentempié. Te darán la energía que necesitas y acallarán los ácidos sin producirte una mayor acidez y sensación (engañosa) de hambre -que producirían las frutas, por ejemplo.

No te saltes las comidas, no pases hambre pensando en adelgazar porque producirías el efecto contrario. La ansiedad y el hambre reprimida te hará comer más de lo que necesitas cuando te sientes a la mesa, con los consiguientes empachos posteriores, exceso de peso y acumulación innecesaria de toxinas.
Come despacio, saboreando lo que ingieres, y descansa cuando consideres que ya has saciado tu hambre. Recuerda que tu cerebro tarda unos 20 minutos en detectar esa saciedad, y cometerías un error pasándote todo ese tiempo engullendo lo que ya no necesitas.


No te trates como un cubo de basura, acabando los platos para no tirar o consumiendo los productos de la nevera antes de que se estropeen (eso va por nosotras, mamás). Aquel viejo eslogan de que lo que no mata engorda estaba equivocado: lo que no mata de golpe, puede matar despacio. Si no vives en medio de una guerra o en un país devastado y pobre, no necesitas acumular reservas. Y todo lo que no necesita tu cuerpo aquí y ahora puede volverse contra ti. No te pases ni le escatimes a tu cuerpo los nutrientes que necesita. Respétate: elige el camino del medio.


II. Las cuatro nobles verdades.

1. El sufrimiento existe.

La comida como sufrimiento: enfermedades causadas por la mala alimentación; afecciones por exceso (sobrealimentación) o por defecto (deficiencias nutritivas); el sentimiento de culpabilidad tras una comida equivocada, impotencia ante las tentaciones... Es importante saber dilucidar cuánto de este sufrimiento es inevitable y cuánto depende de ti.

Tal vez puedas hacer poco contra las toxinas, productos químicos y modificaciones genéticas que lleva a cabo la industria de la alimentación, pero siempre estará en tu mano elegir los productos menos nocivos, los más naturales, locales y de temporada. Evitarás muchas molestias, enfermedades y sufrimiento en general.

El sufrimiento existe en el mero hecho de la elección en sí; la toma de decisiones siempre implica un estrés. Pero informarnos bien y hacerse el firme propósito de descartar de nuestra rutina alimentaria los productos más nocivos, nos ayudará a vivir mejor y esdtablecer pautas de conducta que nos evitará tener que plantearnos continuamente un buen número de decisiones.

2. El apego al deseo como causa de sufrimiento.

Definir los apegos o deseos culinarios que causan sufrimiento. Definir la ansiedad o espíritu hambriento (nunca es suficiente, por lo que no hay placer sino más sufrimiento). Tú y tu deseo no sois lo mismo. Los deseos pueden desaparecer tan pronto como llegan.

Define y haz una lista de tus mayores tentaciones: los dulces, el café, el alcohol, los embutidos o snacks salados, el chocolate, los helados... Quizás puedas descubrir por qué sientes esa atracción tan fuerte hacia un producto en particular; asociación con situaciones, por ejemplo, o bien la necesidad de tu organismo por más azúcar, energía, proteínas o lo que sea.

Tus deseos, el espíritu hambriento que nunca se sacia, y tú no sois lo mismo. Si es una compañía que no te aporta nada bueno, puedes apartarla de tu vida con las adecuadas estrategias.


3. El sufrimiento cesa al liberarte del deseo.

Observa los hábitos y deseos que te resistes a abandonar; la consecuencias que produce en ti, ¿son beneficiosas? ¿te hacen feliz?; observa con atención tu relación con el apego (qué hace que vuelvas a consumir dulces y helados o comidas hipercalóricas). Resuelve las situaciones internas (rabia, ansiedad, impotencia) y cambia las condiciones que te inducen a esa inercia perjudicial.

Una vez eres consciente de ciertos apegos nocivos en tu vida puedes introducir sustituciones por productos más sanos que cubran tu necesidad. Si requieres energía o azúcar, los cereales integrales (palitos de pan integral o galletas sin aditivos químicos, p.e.), frutos secos, patatas o boniatos pueden ayudarte según la situación. Si requieres proteínas, puedes añadir más soja en sus mútiples formas, o legumbres y cereales debidamente combinados (lentejas con arroz, p.e.), y dejar de llenar la nevera con carnes grasas y embutidos.


Además, muchas veces los aparentes deseos culinarios no son más que tapaderas de otros deseos emocionales o estados de ánimo, como la rabia, ansiedad, frustración. Si es así, define esas emociones y afróntalas cara a cara, dejando la comida a un lado. No tiene nada que ver con ella, no la metas en esto.

Define los apegos, revisa las viejas rutinas/acuerdos y establece sustitutos/nuevos acuerdos más beneficiones para ti.

4. Existe un método para la cesación del sufrimiento: el Óctuple Sendero.

No tienes que inventar la estrategia ni el método para librarte de los deseos nocivos y el sufrimiento que comportan. Puedes hacerlo si quieres y te ves capaz, y te funciona. Pero en cualquier caso, te vendrá bien saber que el budismo diseñó su propuesta particular con el nombre de "el noble óctuple sendero".


III. El Noble Óctuple Sendero.


1. La comprensión correcta.
Define qué es malo para ti y qué te beneficia. Haz una lista de alimentos, situaciones y actitudes recomendables y perjudiciales en tu alimentación.

2. La aspiración correcta.
Define y visualiza quién quieres ser física y emocionalmente; tu estado de salud; el tipo de vida activa o sedentaria que quieres llevar. Visualiza y programa quién quieres ser.

3. El habla correcta. (El poder de la palabra: magia blanca/magia negra).
No hables mal de nadie durante la comida (ni antes ni después, a ser posible); abstente de criticar la forma de comer de las/os demás comensales (come mucho, poco, mal...); los errores de la cocinera o las preferencias y rechazos de otras personas. Las palabras también se digieren.




4. La acción correcta.
Considera lo que comes y cómo lo comes como parte de la red universal de interrelaciones. Evita el despilfarro; recicla los sobrantes; protege los nutrientes (no abuses de altas temperaturas, fritos y asados de fuego directo; no tires el agua de las verduras; no quemes los alimentos convirtiéndolos en toxinas); apoya la agricultura local; respeta la vida en todas sus formas y agradece el regalo de la energía que consumes para convertirse en parte de ti.

5. El modo de vida correcto.
No matar (las emociones a través de la comida; los nutrientes que pueden seguir produciendo energía dentro de ti); no robar (consumiendo más comida de la que necesitas) y no abusar de la comida como si fuera una droga para embotarte o escapar de otras emociones.




6. El esfuerzo correcto.
Ni demasiado (la obsesión) ni demasiado poco (la comida rápida). Evitar la actividad incesante; emplear demasiado tiempo o demasiado poco en comer, cocinar, comprar. Cuando se come, se come, y luego se pasa a otra cosa (no comemos mientras vemos la tele, escribimos, trabajamos, jugamos a las cartas, pasaeamos o conducimos). Cada cosa a su tiempo.

7. La atención correcta.
Comer/vivir aquí, ahora. Cuando compras, cocinas, te sientas a la mesa, friegas los platos.

8. La concentración correcta.
La capacidad de la atención plena: cuándo tienes hambre, cuándo no; qué nutrientes está necesitando tu cuerpo en cada momento y cuáles no -sin equívocas intromisiones del deseo.


Resumiendo, recuerda siempre que cómo comes no es más que un reflejo de cómo vives. Quién eres -o cómo eres- se manifiesta en todo lo que haces. Evidentemente, nadie es perfecto, y ni tú ni yo ni nadie somos Dios ni vamos a vivir/comer como dios, pero sí podemos vivir/disfrutar en el empeño. Vivir/comer con atención, con la consciencia de que lo que comemos pasará a formar parte nuestra (como lo que vivimos, nuestras experiencias, pasan a formar parte de nuestra vida y de nuestro ser). Con agradecimiento por el regalo que el planeta y el trabajo de otras personas nos ofrecen. Con generosidad hacia nuestro propio organismo o hacia el de otras personas, cuando nos toca cocinar. Eliminando los venenos y toxinas siempre que esté en nuestra mano. Con placer y tiempo, degustando cada bocado y evitando el despilfarro, el desaprovechar las experiencias, por muy cotidianas y repetidas que nos parezcan -cada instante de nuestra vida es único e irrepetible.

En definitiva, estableciendo unos hábitos correctos.

Y a comer/vivir como Buda.

Buen provecho!








13/3/13

"LAS FRANCESAS NO ENGORDAN"


44 consejos para disfrutar de la comida y mantenerse en forma

“Las francesas disfrutan permaneciendo delgadas comiendo bien, mientras que las estadounidenses acostumbran a considerar el peso un conflicto y se obsesionan. Las francesas no se saltan ninguna comida ni la reemplazan por batidos acalóricos. A mediodía comen tres platos y cenan otros tres. Acompañados de vino, bien sûr, claro. ¿Cómo lo hacen? Comen con la cabeza y no abandonan la mesa sintiéndose llenas o culpables. La claves consiste en aprender que MENOS PUEDE SER MÁS y descubrir cómo comer de todo con moderación

“Cuando aprendas a reemplazar la comida basura por exquisiteces que realmente te sacien comprenderás que la regla de “menos es más” no es ninguna tontería y habrás descubierto algo que para las francesas resuta obvio: un solo trozo de buen chocolate negro puede proporcionarte más placer que una docena de barritas de chocolate”
Mireille Guiliano



Érase una adolescente francesa que pasó un año de intercambio escolar en EEUU y regresó a Francia con mejor inglés, experiencias y muchos kilos de más que le acomplejaban y le ataban a hábitos de vida poco recomendables. Afortunadamente, y cuan hada madrina, un médico amigo de su familia le reintrodujo en los principios clásicos de la gastronomía francesa y le reveló los sencillos secretos para recuperar la silueta y equilibrar su relación con la comida, la bebida y la vida.

Décadas después, Mireille Guiliano se convirtió en una alta ejecutiva del mundo del champagne trabajando tanto en EEUU como en Europa, y allá donde iba transmitía sus conocimientos y trucos a las mujeres que querían conseguir/conservar un peso saludable sin castigos.

Su libro “Las francesas no engordan. Secretos para comer con placer y estar delgada toda la vida” se convirtió en un bestseller internacional y puso de manifiesto que la sensatez, la moderación y el respeto por uno mismo son más útiles que dietas estrictas, sentimientos de culpa o dejadez.

No se trata de un libro de nutrición sino de vivencias y de cultura, de vida mediterránea, de disfrutar de la buena mesa, de no autoengañarse, de minimalismo en la cocina (menos es más), de no prohibir sino reducir y apostar por la excelencia en la calidad, de optar por los productos frescos, de temporada y comprados en el mercado, de hacer yogur y pan en casa y del placer de comer bien sin engordar.

Mireille es una gran conocedora de las trampas de la sociedad y el trabajo del siglo XXI para las mujeres modernas y ofrece consejos sencillos para estar sanas a largo plazo. Historias reales, recetas y trucos se mezclan en el libro con palabras francesas y anécdotas divertidas, y lo convirten en una lectura amena y enriquecedora.

Personalmente, me gustó mucho el libro y me apunté la lista de “mandamientos antropológicos” por los que las francesas no engordan y otras mujeres sí.

Merece la pena teneralos en cuenta y adaptarlos a nuestro tipo de dieta y situación personal porque funcionan y porque son un homenaje a cuidarnos, a las cosas sencillas y al placer de los pequeños momentos:


  1. Las francesas tienen la costumbre de pensar en cosas exquisitas para comer. Las estadounidenses tienen la costumbre de preocuparse por alimentos poco saludables
  2. Las francesas comen raciones más pequeñas de más alimentos variados. Las estadounidenses comen raciones más grandes de lo mismo.
  3. Las francesas comen mucha verdura
  4. Las francesas comen mucha fruta
  5. Las francesas adoran el pan y no conciben una vida sin hidrato de carbono.
  6. Las francesas no comen nada «sin grasa», «sin azúcar» ni ninguna cosa desprovista artificialmente de su sabor natural. Optan por lo auténtico, pero con MODERACIÓN
  7. Las francesas adoran el chocolate, sobre todo el negro y ligeramente amargo.
  8. Las francesas aplican los cinco sentidos a la comida, y logran que menos parezca más.
  9. Las francesas mantienen un equilibrio entre el consumo de comida, bebida y la realización de ejercicio.
  10. Las francesas se saltan el programa, pero siempre regresan a él, puesto que creen que sólo hay desvíos, pero nunca callejones sin salida.
  11. Las francesas no suelen pesarse, prefieren controlar su silueta con la vista y la ropa (el «síndrome de la cremallera»)
  12. Las francesas hacen tres comidas diarias
  13. Las francesas no se pasan la vida tomando tentempiés
  14. Las francesas siempre evitan sentirse hambrientas
  15. Las francesaas siempre evitan sentirse llenas
  16. Las francesas entrenas sus papilas gustativas y las de sus hijos desde una edad muy temprana
  17. Las francesas cumplen con los rituales a la hora de comer y nunca comen de pie o con prisas, ni tampoco delante del televisor.
  18. Las francesas no ven mucha televisión.
  19. Las francesas comen y sirven alimentos de temporada, por su salud y su precio, y saben que disponibilidad no equivale a calidad.
  20. A las francesas les encanta descubrir nuevos sabores y siempre experimentan con hierbas y especias para que lo conocido parezca nuevo
  21. Las francesas evitan someter los alimentos a temperaturas extremas y disfrutan comiendo frutas y verduras a temperatura ambiente, y también prefieren el agua a esa temperatura.
  22. A las francesas les desagradan las bebidas fuertes
  23. Las francesas beben vino de manera regular, pero solo en las comidas y sólo una copa (o quizá dos)
  24. A las francesas les encanta el champán, como aperitivo en la comida, y no necesitan que la ocasión sea especial para dercorchar una botella.
  25. Las francesas beben agua durante todo el día
  26. Las francesas eligen sus propios lujos y compensaciones. Saben que las pequeñas cosas cuentan, tanto en la suma como en la resta y que de adultas, todas deben hacerse cargo de su propio equilibrio.
  27. Las francesas disfrutan yendo al mercado
  28. Las francesas planean las comidas con antelación
  29. Las francesas consideran que cenar en casa es tan sexy como cenar fuera.
  30. Las francesas adoran recibir a los amigos en casa
  31. Las francesas dan una gran importancia a la presentación de la comida porque les importa cómo contemplas los platos
  32. Las francesas van andando a todas partes, dentro de lo posible
  33. Las francesas suben por las escaleras siempre que pueden
  34. Las francesas se visten para sacar la basura (nunca se sabe)
  35. Las francesas son tercas y no siguen las tendencias
  36. Las francesas adoran la moda
  37. Las francesas saben que un corte de pelo estupendo, una botella de champán y un perfume divino dan mucho de sí
  38. Las francesas saben que l ‘amour fait maigrir (el amor adelgaza)
  39. Las francesas evitan cualquier cosa que exige demasiado esfuerzo por un placer demasiado escaso
  40. Las framcesas adoran estar sentadas en un café y limitarse a disfrutar del momento
  41. Las frandesas adoran reírse
  42. Las francesas comen por placer
  43. Las francesas no hacen dietas
  44. Las francesas no engordan
Y rescato unas citas del libro que destacan por su realismo, buenas sugerencias a tener en cuenta o por lo anecdótico:


“El 65% de los estadounidenses pesa más de la cuenta y los libros más vendidos son los de dietética, que en su mayoría están redactados como si fueran manuales de bioquímica. (…) De todas maneras la demanda persiste. ¿Por qué? ¿Por qué unos millones de ejemplares no acaban definitivamente con nuestras desgracias? Por decirlo de manera sencilla, por PURO EXTREMISMO INADECUADO”

“Las americanas comen a escondidas con demasiada frecuencia y ese comportamiento se parece más a la CULPA que al placer. Hazlo con moderación”

“Me parece una paradoja americana: que una nación con tantos y tan excelentes atletas, una fascinación por el deporte y una gran pasión por el material deportivo, se las arregle para evitar el camino fácil e indoloro que conduce a estar en forma. A veces creo que todos estos elementos son un vestigio del puritanismo: instrumentos de autoflagelación pública para compensar pecados privados como remolonear en el sofá y comer en exceso. Afortunadamente las francesas no sufren estos excesos del bien y del mal. EL BIENESTAR SUPONE UN EQUILIBRIO que no tiene una definición precisa”

“El buen champan supone una gran diferencia (…) El champán me deleita y mucho. Para mí, es mágico. Y también es un vino sumamente femenino. Adoro todo lo relacionado con él: su seductor color miel, las diminutas burbujas (que danzan para ti), los aromas y los sabores y el maravilloso y prolongado resabio a levadura. Me encanta el estado de ánimo que crea el champán, una sensación que no genera ningún otro vino: celebración, alegría de vivir. También lo considero un vino muy indulgente: el contenido teatral de la copa hace que sea difícil beberlo apresuradamente y nunca me he emborrachado con champán ni me ha provocado resaca. Claro que lo bebo con moderación y siempre acompañando la comida. Como en todas las cosas buenas de esta vida, EL EQUILIBRIO ES FUNDAMENTAL”

“Mi mantra relacionado con la calidad por encima de la cantidad es doblemente importante aplicado a algo tan poderoso como el chocolate” (La autora es adicta a la marca Valhorna, casa chocolatera de lujo francesa)

“Las francesas comen chocolate (unos seis kilos anuales de media). También comen pan (¡hicimos una revolución para poder hacerlo!), otro ingrediente que figura en nuetsra lista de alimentos delictivos. Pero recuerda: la francesas no engordan”

“Para librarte de tu melancolía, ningun ejercicio de yoga, ninguna meditación en una capilla con acompañamiento musical te será más útil que HACER TU PROPIO PAN

Sitio oficial: Mireille Guiliano

24/1/13

SABOREAR: MINDFULNESS PARA COMER Y VIVIR BIEN




“Buda enseña que el cambio requiere conocimiento, y el conocimiento sólo se inicia cuando NOS DETENEMOS Y CENTRAMOS NUESTRA ATENCIÓN en lo que ocurre frente a nosotros. Esta detención, o shamatha, nos permite descansar el cuerpo y la mente. Una vez que hemos calmado, podemos observar en profundidad nuestra actual situación. Tenemos que liberarnos de nuestras rutinas frenéticas, dejar de hacer inconscientemente… Necesitamos detenernos, descansar y reflexionar de forma constructiva a fin de poner fin a los hábitos que han desembocado en nuestros actuales problemas. Hemos de ser plenamente conscientes de lo que ocurre en nuestra vida diaria. Sólo entonces podremos empezar a cambiar”
Thich Nhat hanh y Dra. Lilian Cheung*


Desde hace unos años se escucha mucho el término “mindfulness” que deriva de la filosofía zen, significa “prestar atención y conciencia plena en el momento presente” y es una práctica llena de beneficios en un mundo acelerado donde nos dejamos arrastrar por la multitarea tratando de hacer varias cosas a la vez y ninguna bien, nos preocupamos por el pasado y el futuro y desperdiciamos el poder del ahora.

Uno de los mayores divulgadores del mindfulness es Thich Nhat Hanh, monje budista, activista por los derechos humanos e importante líder espiritual. En su libro “El milagro del mindfulness” nos recuerda que cada momento- al lavar los platos, al ponernos al teléfono o al pelar una naranja- nos ofrece una oportunidad para conocernos con más profundidad y gozar de una mayor paz interior.

¿Y por qué no en la comida?

Recientemente Thich Nhat Hanh junto a la nutricionista de Harvard Dra. Lilian Cheung han publicado el libro “Saborear: mindfullness para comer y vivir bien” en el que adaptan esta filosofía de vida a la alimentación, al ejercicio y a todas las facetas de la vida diaria.

Los autores se proponen eliminar el sobrepeso y, a diferencia de tantos manuales de dietas que nunca profundizan en el estado emocional y mental de las personas y solo se centran en calorías o tipo de alimentos, revelan el origen de nuestros malos hábitos y “nos muestran cómo transformar nuestra vida aplicando el mindfulness y una alimentación más sana”.

“La conciencia plena del momento presente y la compresión del porqué de nuestras acciones harán posible acabar con nuestro malestar y empezar a cambiar nuestro comportamiento. Saborear no sólo nos ayudará a alcanzar un peso saludable y el bienestar que buscamos, sino también nos revelará la riqueza de la vida que, en cada momento, está a nuestro alcance”


¿Qué ocurre si observamos con más atención el cuerpo, los sentimientos y nuestros pensamientos y lo relacionamos con nuestros hábitos y lo que ingerimos? ¿Qué comemos cuando estamos tristes o ansiosos frente a cuando estamos en paz? ¿Es diferente comer con prisa y apenas sin masticar que con conciencia plena y tranquilos?

Ya que comemos varias veces al día tenemos una gran oportunidad de mejorar nuestra salud y nuestro ánimo aprovechando esos momentos para nutrirnos a distintos niveles.

“Saborear” no es la única obra que indaga en estos temas, recordamos “La alimentación y las emociones” de Montse Bradford” (entrevista) o “Mindfulness y alimentación”. Ni tampoco es la primera incursión del budismo o la espiritualidad en la dieta.

Monjes budistas españoles publicaron hace un tiempo “Cocina para la felicidad” donde podemos encontrar estos consejos:

“Lo importante para nosotros no es tanto lo que haces, sino con qué intención lo haces, algo perfectamente extrapolable al acto de alimentarnos. No nos importa exclusivamente qué se cocina, sino para qué cocinamos y hacia dónde se dirigen nuestros pensamientos cuando
cocinamos. En pocas palabras: lo que positiviza la energía de nuestra mente no es la acción en sí, sino la motivación”.


“Según qué ingerimos, tendremos un cuerpo u otro, con una salud u otra, con una forma u otra, con una duración u otra. Por eso mismo, los monjes budistas consideramos que los alimentos son medicamentos y que, desde la más temprana de las edades, se debe educar a los niños en la idea de que todo lo que entra por la boca pasa a formar parte de nosotros mismos”

“Queremos ayudar a los lectores a comprender que los alimentos, en la medida en que son pura energía, pueden ser el camino de la felicidad”
Lama Jamyang Tashi Dorje Rinpoche

y el Maestro Espiritual Omraam Mikhaël Aïnvanhov explica todos estos conceptos y más en “El yoga de la nutrición” (scribd):

“Comer es introducir en nuestro organismo materiales que se utilizarán en la construcción de nuestro cuerpo físico, pero también de nuestros cuerpos sutiles. Por lo tanto es particularmente importante realizar este acto que repetimos cada día, varias veces por día, en un estado de paz y armonía. Por eso siempre insisto en la importancia de RECOGERSE ALGUNOS MINUTOS ANTES DE LAS COMIDAS. Sé que no es una costumbre muy extendida; la mayoría de la gente ni siquiera hace una oración: enseguida se lanzan sobre la comida, tragan hablando, riñendo, haciendo ruido con los cubiertos… Por eso no obtienen muchos beneficios del alimento, sólo absorben los elementos más toscos. Para absorber los elementos sutiles, los elementos etéricos que contribuyen a nutrir también nuestros pensamientos, nuestros sentimientos, hay que prepararse para comer en la armonía y el recogimiento.”
“¿Por qué no comprender que dos o tres veces al día tenemos todos la oportunidad de hacer un ejercicio relajante, un ejercicio de concentración, de armonización de todas nuestras células? Si os pido que hagáis el esfuerzo de comer en silencio (no solamente de no hablar, sino de no hacer ningún ruido con los cubiertos), masticando largo tiempo cada bocado, haciendo de vez en cuando algunas respiraciones profundas, pero sobre todo concentrándoos en la alimentación y dando gracias al Cielo por toda esta riqueza, se debe a que estos ejercicios en apariencia tan insignificantes, son los mejores para adquirir el verdadero dominio de sí mismo. El control de estas pequeñas cosas os dará la posibilidad de dominar cosas mayores (…)”
“Una comida es una ceremonia mágica gracias a la cual la nutrición debe transformarse en salud, en fuerza, en amor y en luz. Observaos cuando habéis comido en estado de agitación, de cólera, de rebelión; luego, durante todo el día manifestáis acritud, nerviosismo, parcialidad, y si tenéis problemas difíciles que resolver, la balanza se inclina siempre hacia el lado negativo.Intentáis justificaros diciendo: «¡Qué quieres, no puedo remediarlo, estoy nervioso!», y para calmaros tomáis medicamentos, lo cual no sirve prácticamente para nada. Para mejorar el estado de vuestro sistema nervioso debéis aprender a comer”
En conclusión, la mesa puede convertirse en uno de los mejores divanes para nuestro crecimiento y salud y lo tenemos al alcance de la mano…


Sitio oficial: Savor the book

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10/1/13

LA NUTRICIÓN CONSIDERADA COMO UN YOGA


“Una comida es una ceremonia mágica gracias a la cual la nutrición debe transformarse en salud, en fuerza, en amor y en luz. Observaos cuando habéis comido en estado de agitación, de cólera, de rebelión; luego, durante todo el día manifestáis acritud, nerviosismo, parcialidad, y si tenéis problemas difíciles que resolver, la balanza se inclina siempre hacia el lado negativo. Intentáis justificaros diciendo: «¡Qué quieres, no puedo remediarlo, estoy nervioso!», y para calmaros tomáis medicamentos, lo cual no sirve prácticamente para nada. Para mejorar el estado de vuestro sistema nervioso debéis APRENDER A COMER”

“¡No es posible comer de cualquier manera, en medio de ruidos, nervios, prisas, e incluso disputas; y luego ir a practicar yoga! ¿No es mejor darse cuenta de que cada día es una oportunidad para hacer dos o tres veces un ejercicio de descanso, de concentración, de armonización de todas vuestras células?”

Omraam Mikhaël Aïnvanhov

Alimentarse es mucho más que tragar para aprovechar los elementos físicos (proteínas, minerales, …) de la comida. Lo que trabajamos con la boca y con el aparato digestivo varias veces al día tiene más implicaciones que las nutricionales. Últimamente, y gracias especialmente a la experta en alimentación energética Montse Bradford, se habla mucho del tema de la alimentación y las emociones (conferencialibro); y más allá del nivel emocional, la comida también puede aportarnos un trabajo espiritual de primer orden.

“La nutrición considerada como un yoga” es una de las 116 reglas de oro para la vida cotidiana que expone Omraam Mikhaël Aïnvanhov (1900-1986), filósofo y pedagogo francés de origen búlgaro, quien tiene una obra dedicada enteramente a esta materia: “El yoga de la nutrición“.

¿Cómo podemos convertir el momento de la comida en una clase de yoga?: silencio, tranquilidad, masticación, ser conscientes de lo que nos aportan los alimentos a diferentes niveles, agradecimiento y más.

Estas son algunas pinceladas sobre el tema y abajo ampliamos con otros libros que abordan el mundo de la cocina, la meditación y la felicidad:


La nutrición considerada como un yoga
¡Cuántas personas desequilibradas a causa de una vida trepidante buscan algún sistema para equilibrarse! Y practican yoga, hacen meditación transcendental o bien aprenden a relajarse. Eso está muy bien, pero según mi punto de vista existe un ejercicio más fácil y más eficaz: aprender a comer. ¿Os sorprende? ¿Por qué? ¡No es posible comer de cualquier manera, en medio de ruidos, nervios, prisas, e incluso disputas; y luego ir a practicar yoga! ¿No es mejor darse cuenta de quecada día es una oportunidad para hacer dos o tres veces un ejercicio de descanso, de concentración, de armonización de todas vuestras células?

En el momento de sentaros a la mesa comenzad por expulsar de vuestro espíritu todo aquello que puede impediros comer en paz y en armonía. Y si no alcanzáis este estado en seguida, esperad para empezar a comer hasta el momento en el que hayáis conseguido calmaros.

Cuando coméis en un estado de agitación, de cólera o de descontento, introducís en vosotros desasosiego, unas vibraciones desordenadas que se transmiten a todo lo que hagáis después. Incluso cuando intentáis dar una impresión de calma, de control, sale de vosotros algo agitado, tenso y cometéis errores, ofendéis a las personas o a las cosas, pronunciáis palabras torpes que os hacen perder amigos y os cierran las puertas… Mientras que si coméis en estado de armonía, resolvéis mejor los problemas que se os presentan después, e incluso si durante todo el día os veis obligados a correr de aquí para allá, sentís dentro de vosotros una paz que ostra actividad no puede destruir. Comenzando por el principio, por lo nimio, se puede llegar muy lejos.

No creáis que la fatiga se produce siempre porque habéis trabajado demasiado. No; muy a amenudo se produce por un despilfarro de fuerzas. precisamente, cuando tragamos el alimento sin haberlo masticado bien, sin haberlo impregnado suficientemente con nuestros pensamientos y otros sentimientos, es más difícil de digerir, y el organismo, que tendrá dificultad para asimilarlo, no podrá beneficiarse totalmente.

Cuando coméis sin ser conscientes de la importancia de este acto, aunque vuestro organismo se fortalezca sólo recibe las partículas más groseras, más materiales, lo cual es poco comparado con las energías de las que os beneficiaríais si supierais verdaderamente comer en silencio, concentrándoos en el alimento para recibir los elementos etéricos y sutiles. Así pues, durante la comida, concentraos en el alimento proyectando en él rayos de amor; en ese momento se produce la separación entre la materia y la energía: la materia se disgrega, mientras que la energía penetra en vosotros y podéis disponer de ella.

En la nutrición lo esencial no son los alimentos en sí, sino las energías que estos alimentos contienen, la quintaesencia aprisionada, pues en esta quintaesencia está la vida. La materia del alimento sólo sirve de soporte, y justamente esa quintaesencia tan sutil, tan pura, no debe únicamente servir de alimento a los planos inferiores, al cuerpo físico, al cuerpo astral y al cuerpo mental, sino que debe también servir para alimentar el alma y el espíritu.

Omraam Mikhaël Aïnvanhov
Reglas de oro para la vida cotidiana
El yoga de la nutrición

29/8/12

CUATRO NIVELES DE ADICCIÓN A LA COMIDA COCIDA



Victoria Boutenko encontró que la comida cocida es adictiva en cuatro niveles:

1. Químico
Todos los carbohidratos se convierten en sacarosa cuando son calentados. La sacarosa o azúcar blanca es una de las substancias más adictivas en el mundo. Su estructura molecular es muy similar a la cocaína. Cuando la gente para de comer carbohidratos cocidos, sus personalidades cambian notablemente. Se vuelven más calmos, felices, y pasan aún por las mismas crisis nerviosas que la gente pasa cuando dejan de tomar cocaína. Por eso es que los carbohidratos son la base de toda cocina internacional. Los mejicanos comen tortillas, los italianos comen pasta, los americanos comen papas, los rusos comen pan, los armenios comen arrollados de harina. ¿Y qué hay de la azúcar blanca?. ¿Has tenido alguna vez un caramelo y pensaste que era suficiente?. Siempre quieres otro. Otras sustancias adictivas en la comida cocida son cafeína, chocolate, aspartame, todos los estimulantes, conservantes, colorantes y resaltadores de sabor, casi 2.000 diferentes sustancias que son adictivas. Eso es el nivel químico.
2. Biológico
Cuando nacemos, estamos programados para ingerir alimentos vivos. Nunca le pedimos a nuestras madres que hiervan la leche materna. Nos gusta en su estado natural. De todas maneras, cuando tenemos seis meses de edad, los doctores les dicen a nuestras madres de introducir alimentos cocidos al bebé. Los instintos de nuestro cuerpo nos están pidiendo cuidado, SOS. Mamá dice "Mmmm", y el cuerpo del bebé dice "No". El bebé escupe, da vuelta su cabeza. Ellas intentan una y otra vez. Entonces, lo próximo que se genera, es una diarrea ligera y olorosa. El cuerpo dice, hey, ouch, fuera del cuerpo. Pero como esta sustancia es adictiva, el bebé se acostumbra a esto y comienza a gustarle. Ahora estamos programados para ser consumidores de comida cocida.

De acuerdo al libro Sabiduría Sagrada del Cuerpo Humano, cuando el cuerpo es programado para comidas cocidas, siete litros (dos galones) de jugos digestivos por día son bombeados en el sistema. Cuando el cuerpo está programado para alimentarse de alimento vivo, esto es solo una taza por día. Eso significa que si comes tres comidas cocidas al día, tu cuerpo produce 700 mg de saliva, 750 mg de jugo pancreático, 3 litros de jugo estomacal y 3,5 litros de jugo intestinal. En total, 7 litros por día. Si pones tu oído en el vientre, ¿qué escuchas?. Gruñidos. Esos son los jugos bombeando. Todos aquellos jugos los cuales te dan una sensación incómoda. Sientes tensión, mareo, debilidad, irritabilidad, más aún depresión, dolores del hambre, dolores de cabeza y síntomas de ira. Lo único que te dará alivio es la comida cocida. Te sientes con hambre. Eso nunca ocurre a la gente que solo come alimentos vivos. Ellos pueden fácilmente cambiar el horario de almuerzo por dos o tres horas, incluso aunque falte completamente, y no sienten algún malestar.

Cuando llevamos una buena porción de torta o pasta, decimos, oh, es tan buena, moriría por esto. El libro de Victoria Boutenko, 12 Pasos a la Comida Cruda, fue traducido en 12 idiomas incluyendo chino. En todos los idiomas no hubo inconvenientes para encontrar alguna equivalencia de "moriría por". Sarcásticamente lo llamamos por su nombre verdadero y esto está matando gente porque estadísticamente, la gente que solo come alimentos vivos, nunca muere de cáncer o ataques del corazón, las dos principales causas de muerte conocidas hoy en día. Si la gente que tiene cáncer o problemas de corazón, simplemente cambiase a 100% alimentos vivos, las estadísticas nos dirían que sus síntomas se fueron. Así que, este es nuestro nivel biológico de adicción a la comida cocida.
3. Emocional
El próximo nivel de adicción a la comida cocida es el nivel emocional. Cuando experimentamos estrés, nos gusta comer algo porque comiendo comida cocida nos hace dormir y no nos deja pensar claramente. Comiendo pepinos no ayuda. Necesitamos comer algo confortante. No es que somos deficientes en pochoclo. No llamamos al pochoclo nutritivo. Lo llamamos confortante. Cuando alguien está triste, lo llevas afuera por un helado o para darle algún chocolate. No sabemos como hacerle frente con descubrimientos, en su lugar comemos. Así que este es el nivel emocional, pero el nivel más difícil de todos es el nivel de adicción espiritual.
4. Espiritual
Todos somos seres espirituales, y como seres espirituales somos especiales. Tal vez a alguien le lavaron la cabeza para hacerle creer que no es realmente importante, pero dentro sientes algo especial porque sabes que tienes una misión espiritual especial en tu vida. Y cuando no sigues tu misión, te sientes en problemas. ¿Qué te gustaría que inscriban en tu lápida cuando mueras?. ¿"Tuvo una historia importante"?. Parece como que eso es lo que realmente importa, pero si no seguimos nuestra misión espiritual, continuamos desarrollando dolor y experimentamos este dolor espiritual más y más mientras envejecemos. Por eso los programas de 12 Pasos son programas espirituales. Y es por eso que los últimos cuatro pasos del libro 12 Pasos a la Comida Cruda, son pasos espirituales.
Acerca de Victoria Boutenko
Victoria Boutenko brinda clases de alimentos vivos en la Universidad de South Oregon y, como resultado de sus enseñanzas, muchas comunidades de alimentación viva se fueron formando alrededor del mundo. Victoria y su familia vivieron una dieta 100% viva durante nueve años y los cuatro se curaron de enfermedades incurables. La transformación de la familia de Victoria a los alimentos vivos está descripta en su libro, Familia Cruda. Victoria es también la autora de 12 Pasos a la Comida Cruda. Sus dos hijos escribieron un libro conteniendo deliciosas recetas de alimentación viva llamado Comiendo sin Cocinar.





10/8/12

EMOCIONES Y APETITO



¿Te cuesta controlar el apetito? Debes saber que existen emociones que pueden llevarte a comer más, algo que, en ocasiones, es muy difícil de controlar. Una de las que tiende a activar el apetito es el enojo, ya sea contigo mismo o con otra persona. Para calmar el enfado, las personas tienden a comer.

También la desesperación actúa de la misma manera. Cuando tu vida no tiene un control adecuado o crees que todo lo que hagas siempre te saldrá mal, tampoco le das importancia a lo que consumes y comes más de lo que deberías. De la misma forma afecta la falta de control en tu vida. Cuando sientes que tu jefe teabsorbe o que todo está por encima de ti, es normal que creas que el único gusto que te puedas otorgas es la comida, y, por eso, comes todo lo que deseas y más de lo indicado para tu organismo.




Si alguna vez te has sentido despreciado, algo que suele ocurrir en los ambientes laborales, puede que hayas caído en la tentación de premiarte dándote el gusto de comer cuando has realizado una buena actividad no reconocida.

Sin lugar a dudas, la emoción que más influye en la comida es el aburrimiento. Cuando no tienes nada que hacer y el tiempo te sobra, en lugar de buscar alguna actividad productiva o entretenida, sueles ir a la nevera a coger algo para picar mientras te relajas en el sofá viendo una película, por ejemplo.

Si has experimentado algunas de estas sensaciones debes ser consciente de que tienes que saber la importancia de cuánto y cómo comer evitando malos hábitos, ya no solo para mantener tu figura, sino por el bien de tu la salud. Para evitarlo, cuando notes que estás enfadado, desesperado o aburrido, prueba a hacer actividades útiles sin pensar en la comida.



5/6/12

UNA COCINA CON BUENA ENERGÍA




La cocina es un centro energético porque la preparación de los alimentos, con su propia calidad y vibración, también va a influir en nuestras vidas aportando energía quellamamos Chi o produciendo, por el contrario, un estado desenergetizante. La comida preparada en una cocina con una ubicación y un ambiente adecuado, proporcionará a las personas salud y vitalidad. En la cocina tenemos el mando de la nutrición y preparación de nuestros alimentos. Tenemos que cocinar de forma cómoda, con todos los cacharros y útiles de cocina al alcance de la mano y de forma, porque no, alegre y divertida.

La comida, como nuestro combustible que es, tiene que aportar energía. Una comida hecha en una cocina sucia, desordenada, llena de trastos, de espaldas a la puerta, con esquinas agresivas y de forma incómoda, traspasa a nuestros alimentos todas estas perturbaciones y, aunque parezca mentira, puede contribuir a que la digestión no sea fácil.

Cocinar con buen estado de ánimo también es importante.

De acuerdo con esa teoría, el Chi es influenciado por dos tipos de energía: yin -la energía pasiva, promotora de reflexión y creatividad-, y yang -la energía activa, que estimula el movimiento y el progreso. El objetivo del feng shui es balancear las energías, manteniendo las saludables y positivas. Para los chinos, el Chi es nuestra energía vital, que viene del equilibrio entre las fuerzas yin y yang. Por eso es muy importante hacer la comida con tranquilidad. La elección de los alimentos, la preparación de la comida y el arreglo de la mesa deben volverse parte de un rito sagrado para la casa.

Estudiosos de la cultura oriental afirman que la preparación de los alimentos comienza lavándose las manos en agua abundante.

Así que, elige bien los alimentos, trátalos con Amor y respeto, agrdécelos, y cocínalos con alegría en el corazón, será lo que después vas a comer tú y le vas a dar a los tuyos.



13/5/12

EMOCIONES Y COMIDA



¿Para qué comemos o por qué? 

Muchas veces, nos encontramos con algún estado emocional que nos cuesta transitar: nervios, ansiedad, depresión, angustia, aburrimiento... y la comida pasa a ser un acto prácticamente sin censura y al alcance de las manos, que nos aporta cierto placer, saciedad, nos da calma y bienestar... como cualquier tipo de droga. Como casi todos los placeres intensos, no pueden ser sostenidos por mucho tiempo, suelen causar altibajos y cuando estamos en "los bajos", vamos a buscar otra vez experimentar ese mismo placer y entramos en un círculo vicioso. El tremendo problema con esto, es que las consecuencias, a veces, pueden ser muy dañinas y la calidad de vida se ve tremendamente afectada porque perdemos la libertad...quedamos presos y adictos.

Muchos alimentos poseen adictivos químicos o naturales. Los lácteos y el trigo tienen opiáceos alimentarios naturales, en tanto que los alimentos industrializados contienen componentes que generan una gran dependencia. 

¿Por qué estamos buscando el placer en la comida? 
¿No será que nos está costando encontrar el verdadero y genuino sentido de nuestra existencia?





26/4/12

RAZONES DEL HAMBRE EMOCIONAL


El hambre emocional es un nuevo concepto que define el hambre que tenemos cuando en realidad no tenemos hambre, pero sí carecemos de otras cosas.

Un ejemplo muy claro se produce después de una comida copiosa, cuando aún ahítos, nos acabamos el postre.

Pero, ¿por qué comemos cuando no tenemos hambre? Existen muchas razones, vamos a ver unas cuantas:




1. Educacionales. Muchas veces a los niños se les premia con un dulce, una galleta…cuando han hecho algo bien o se les quiere demostrar afecto. De la misma manera se les puede castigar sin cenar para reprenderles por una mala conducta.

Estos patrones conductivos quedan en nuestro subconsciente y nosotros mismos, ya de adultos, nos premiamos o nos refugiamos en la comida, en determinados alimentos, cuando estamos tristes, o solos, ante una pérdida, etc.

2. Determinados alimentos ricos en grasas y/o azúcares elevan sustancias químicas en nuestro cuerpo que nos crean una sensación de satisfacción y logro, pero que tristemente desaparecen al poco tiempo de haber consumido estos alimentos.

A partir de aquí se genera una sensación de fracaso que nos puede empujar a iniciar el ciclo de consumo de alimentos otra vez. Se produce una sensación de derrota y de muy baja autoestima.

3. El aburrimiento, la ansiedad, los nervios, se calman momentáneamente con la ingesta de comida, pero, al igual que en el caso anterior, la sensación de derrota nos hace sentir mal.

4. Las dietas muy restrictivas, con plazos de tiempo muy cortos, producen el efecto rebote. Una vez que se abandonan, nuestro cerebro reacciona deseando e ingiriendo todos los alimentos prohibidos en la dieta.



3/11/11

¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANE COMER BIEN?


Simplemente porque el cuerpo enseguida te lo agradece... y tus allegados también. 
Al poco tiempo de incorporar alimentos más naturales, más vivos y más nutritivos comenzamos a percibir cambios impresionantes. 
Nos sentimos con más vitalidad, más energía. Trastornos con los que convivimos toda la vida comienzan a desaparecer y un día encontramos que ya no tenemos problemas digestivos que nuestros intestinos funcionan tipo relojito y sin estímulos extras, que la piel luce más luminosa, que no estamos tan ansiosos, emocionalmente nos encontramos más "estables" y nos volvemos "más buenos". 
Comer bien no es una creencia, una moda o una filosofía, es algo que se puede experimentar y comprobar... las respuestas vienen solas. Es aconsejable investigar sobre temas como, productos animales de cría industrial (feedllot, estabulación, piscicultura, pollos de jaula, lácteos y sus derivados...) para darnos cuenta de dónde provienen los alimentos que algunos médicos y nutricionistas recomiendan. El darse cuenta es transformador. 
Si yo sé de dónde sale lo que estoy ingiriendo probablemente no necesite demasiados argumentos para decidir si continúo consumiéndolo o no.
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