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3/10/13

LEUCOCITOSIS POSTPRANDIAL: EVÍTALA COMIENDO CRUDO Y VIVO



“La nutrición es una ciencia, y un arte la buena alimentación. La buena alimentación va más allá de ingerir comestibles. Todo lo que se puede comer no siempre es alimento. La calidad del alimento, no la cantidad, es lo importante en el arte de bien aliment-arte. Mientras la cantidad de calorías señala un índice cuantitativo, la calidad, la forma y el color del alimento plasman un campo energético que nos nutre. Cuando nos alimentamos recogemos y transformamos la energía vital que el alimento ha recogido de la tierra, el agua, el aire y el sol y la humanizamos.”

(El arte de saber alimentarte, Dr. Karmelo Bizkarra)


Leucocitosis postprandial: es el aumento anormal de los glóbulos blancos (leucocitos) tras de la ingesta de un alimento cocinado: esto significa que el organismo desconoce el alimento cocinado y reacciona frente a él como frente a un enemigo: se apresta a defenderse; con el alimento crudo este aumento de glóbulos blancos no se produce, beneficiándose así el sistema inmunológico.

El Dr. Paul Kouchakoff, médico ruso emigrado a Francia, publicó un estudio sobre millares de personas a las cuales analizaba la sangre tras la ingesta de distintos tipos de alimentos, y a diferentes intervalos. Los estudios fueron presentados en el 1º Congreso Internacional de Microbiología, celebrado en París en 1930. Kouchakof controlaba la presencia de glóbulos blancos, elementos relacionados con la actividad inmunológica. La leucocitosis es una condición patológica que se da comúnmente en casos de infección, intoxicación y envenenamiento.

Ya en 1897, Rudolf Virchow, el padre de la patología celular, describió la leucocitosis digestiva y consideró que esta podía ser una condición normal debido a que todos sus pacientes la presentaban después de la ingestión de comida. Los leucocitos poseen una amplia variedad de enzimas que les permiten finalizar el proceso digestivo de hidrólisis de moléculas de gran tamaño.

Normalmente los leucocitos, células de la sangre con función fagocitaria, se multiplican ante la presencia de microbios o toxinas que amenazan la función corporal. El Dr. Paul Kouchakoff expandió los descubrimientos de Virchow. El médico ruso observó que este índice se duplicaba media hora después de la ingesta de alimentos cocidos, mientras que nada sucedía tras la ingesta de alimentos crudos.

El fenómeno, bautizado como leucocitosis post prandial, era independiente a la buena o mala masticación del alimento en cuestión. En cambio, Kouchakof comprobó que la multiplicación de leucocitos se aceleraba cuando los alimentos se cocinaban por encima de cierta temperatura: 87º en el agua, 70º en ciertas frutas, 97º en verduras y oleaginosas.

Kouchakoff también notó que el fenómeno se atenuaba mezclando en la ingesta alimentos crudos y levemente cocidos, pero esta combinación no atenuaba el efecto al combinar alimentos crudos con aquellos cocinados a elevadas temperaturas.Tal como indicaba Kouchakoff, esta activa y recurrente solicitación del sistema inmunológico, reaccionando ante alimentos cocidos (una ligera leucemia cotidiana), desvitaliza el cuerpo y disminuye la capacidad defensiva del organismo, haciéndolo más vulnerable a infecciones.

Pese a la importancia del trabajo y sus conclusiones, el estudio de Kouchakoff pasó totalmente desapercibido en su momento y quedó en el total olvido. Incluso el investigador ruso no alcanzó a identificar y reconocer cual era la sustancia, obviamente sensible al calor y responsable de tal reacción orgánica: las enzimas.


Extraído del libro "Nutrición Depurativa"



¿Qué quiere decir esto? Que si yo como una manzana y a la media hora me extraen sangre para hacer un recuento de glóbulos blancos, el hematólogo podrá contar en torno a los 7.000 leucocitos por milímetro cúbico. Es decir, una tasa completamente normal y corriente. Todo en su sitio.
Sin embargo, si antes de comer la manzana la cocino sólo cinco minutos al vapor el recuento de leucocitos arrojará fácilmente una tasa en torno a 14.000 leucocitos por milímetro cúbico. El doble que en el primer caso.

¿Conclusión? El organismo considera a la manzana cocinada, no como algo afín y amistoso, acorde con su propia naturaleza, sino como un enemigo del que hay que defenderse y al que hay que neutralizar. Es decir, que el fuego ha transformado la manzana en algo sin vida, en un conjunto de moléculas más o menos alteradas.

Lo peor de todo esto es que una manzana cocinada un minuto en el microondas puede elevar la tasa de leucocitos en sangre a más de 40.000 por milímetro cúbico. O sea, que el cuerpo es capaz de distinguir el nivel de degradación de un alimento. Y sabe que un microondas altera a niveles más profundos el alimento que lo que pueda hacer una cacerola al fuego.

Llegados a este punto, alguien puede pensar: “Bueno, ¿y qué más da que suban los leucocitos en sangre? ¿Me voy a morir por ello?”.

El sistema inmunitario debería actuar ante enemigos potencialmente dañinos como virus, bacterias o incluso células que se estén volviendo cancerosas. Pero si cada vez que comemos se activa, evidentemente eso comportará un desgaste de energía y de recursos. Lo que implicará a su vez una merma en el organismo y una pérdida de vitalidad, con todo lo que eso supone (predisposición a la enfermedad, envejecimiento prematuro, desarreglos orgánicos, disfunciones, etc.).

Resumiendo:

1.-Un alimento crudo no producirá aumento de glóbulos blancos.

2.- Los alimentos comunes cocinados producirán leucocitosis.

3.-Los alimentos cocinados a presión producían mayores leucocitosis que los alimentos no cocinados a presión.

4.- Los alimentos manufacturados son los más dañinos, tales como el vino, vinagre, azúcar blanca, jamón.

Kouchakoff no era vegetariano, pero sus descubrimientos mostraron que, para evitar la leucocitosis, la carne debería comerse cruda, lo que sería muy desagradable para los humanos. La carne preparada o procesada (cocinada, ahumada, salada) provocaría la reacción más violenta, equivalente al aumento de la leucocitosis que se experimenta en un envenenamiento. Este descubrimiento sobre el incremento en la actividad de la fagocitosis, los carroñeros del torrente sanguíneo, después de comer alimento cocinado y procesado, aclara porqué los alimentos crudos curan tan rápidamente las dolencias agudas y crónicas, simplemente reduciendo la sobrecarga tremenda de sustancias tóxicas y gérmenes con los que la sangre tiene que luchar y permitiendo que el sistema inmunológico se concentre en curar y depurar el organismo.

Las temperaturas críticas en las que el alimento se hace “patológico” produciendo síntomas de leucocitosis, varía con el alimento; las zanahorias a 98ºC e incluso el agua caliente sobre 90ºC. Considerando la reacción tóxica del agua cuando se calienta debería desaconsejarse el uso de tés de hierbas en favor de los zumos vivos de mayor potencia bioquímica y propiedades antileucocitosis.

Kouchakoff descubrió que una dieta vegetariana amplia compensa el efecto adverso de una cantidad pequeña de alimento cocinado como para no causar leucocitosis. La mayoría de la gente puede tolerar una dieta del 80% de alimento vivo con el 20% de alimento cocinado en forma de tubérculos cocidos como transición hacia una dieta totalmente crudívora.

¿Y cómo puede evitarse?
Pues cocinando los alimentos por debajo de 100ºC grados (a fuego muy lento o con cacerolas especiales, que permitan hacerlo), comiéndolos tibios (no muy calientes, sobre 40ºC máximo) y acompañándolos siempre de otros alimentos crudos, como ensaladas (no fruta, que siempre debe comerse sola). Se ha demostrado que esto puede eliminar, o cuanto menos atenuar, la leucocitosis digestiva.

Y, por supuesto, tener muy presente, a la hora de comer algo, que los alimentos crudos no producen leucocitosis.

Nunca.


(Noticiario del Nuevo Mundo, Rafa Dudo)


27/9/13

DIME CÓMO COCINAS Y TE DIRÉ QUÉ SUSTANCIAS TÓXICAS COMES




Una cocina es un laboratorio químico que produce millones de nuevas sustancias químicas que básicamente nunca existieron en la Naturaleza, y que si existieron, fue muy ocasionalmente y por accidente. Durante la mayor parte de nuestra historia evolutiva (antes que comenzara el procesamiento de los alimentos), los seres humanos nunca habíamos ingerido la cantidad de moléculas artificiales que ingerimos hoy día.

Los expertos en cáncer, como el oncólogo Bruce Ames, han clasificado algunas de estas sustancias químicas innaturales y nos dicen que pueden ser, por potencia y concentración: tóxicas, cancerígenas, mutagénicas y neurotóxicas. Estamos hablando de nitrosaminas (a partir de óxidos de nitrógeno presentes en las llamas), aminas heterocíclicas (reacciones de aminoácidos con carbohidratos), hidrocarburos policíclicos (carne chamuscada), furfuraldehido y furanos (calentamiento de azúcares), epoxis, hidroperóxicos y aldheidos (calentamiento de grasas).

El caso de la acrilamida

En abril de 2002 se hizo público un estudio de la Universidad de Estocolmo en cooperación con la Administración Nacional de Alimentos de Suecia. Habían hallado que al calentar alimentos ricos en carbohidratos (papa, arroz, harina) se forma una sustancia cancerígena y reactiva: la acrilamida. Según la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer, la acrilamida inducemutaciones en los genes, y en experimentos con animales ha causado tumores de estómago. También se sabe que daña el sistema nervioso central y el periférico.

El estudio sueco indica que las papas fritas que se venden en las cadenas de comidas rápidas contenían alrededor de 1.000 veces más que un mcg (microgramo) por litro, el máximo nivel de acrilamida permitido por la OMS para el agua potable. El estudio halló valores de 1.200 mcg en papas fritas de bolsa, 450 mcg en papas fritas caseras, 410 mcg en galletitas, 160 mcg en cereales para desayuno, 150 mcg en snacks de maíz y 140 mcg en el pan. Un estudio posterior realizado en Holanda, confirma en distintos alimentos valores de entre 30 a 3.100 mcg por kilo, siendo los más “dotados” las papas fritas, las papas chips, los snacks y los panificados. Esto se explica por la alta presencia del aminoácido precursor (asparragina, que en la papa representa el 40% de sus aminoácidos), de los azúcares reductores y de las altas temperaturas de procesamiento.

Frente a esta advertencia, en 2005 se pronunció el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios sobre los posibles riesgos para la salud asociados a las acrilamidas. El informe final concluye: que "la experimentación con animales ha revelado como efecto tóxico más importante, la presencia de cáncer", que "el consumo de alimentos que contengan este contaminante en las cantidades que se presentan actualmente, puede constituir un peligro para la salud pública", que "los principales alimentos a través de los que se entra en contacto con las acrilamidas son las papas fritas y los productos tostados u horneados elaborados con cereales" y que "los niveles de esta sustancia pueden variar en los mismos alimentos de acuerdo a factores como las temperaturas y tiempos de cocción, y pueden no aparecer en el alimento en estado crudo".

En 2007 el estudio Heatox de la Unión Europea concluyó que existen evidencias científicas que demuestran que la acrilamida puede llegar a plantear un riesgo para la salud humana. Las investigaciones confirman el origen de la acrilamida en la reacción a altas temperaturas de un aminoácido (asparagina), en presencia de azúcares reductores. El proceso se conoce como reacción de Maillard, y la temperatura óptima de formación si sitúa en torno a los 180ºC, aunque a partir de los 100ºC ya se favorece la generación de acrilamida, la cual se acelera a partir de los 140ºC.

Hasta el estudio sueco, la acrilamida era conocida como un producto químico industrial altamente reactivo, presente también, aunque en niveles bajos, en el humo del tabaco. Un estudio realizado sobre unas 62.000 mujeres en los Países Bajos y publicado recientemente concluye que la ingesta diaria de acrilamida podría estar relacionada con riesgo de cáncer de ovario.

El hecho de no realizar advertencias al consumidor con respecto a ciertos alimentos con altos contenidos de acrilamida, constituye una acción ilegal en el estado de California (EEUU), cuya legislación incluye esta sustancia entre las potencialmente cancerígenas.

El proyecto Heatox ha revelado que la acrilamida no es la única sustancia genotóxica que se forma al calentar los alimentos. Los expertos han creado una base de datos de más de 800 compuestos provocados por el calor, de los cuales unos 50 han demostrado ser agentes carcinógenos potenciales por su estructura química (como los furanos).

En agosto de 2008, científicos de la Universidad Técnica de Munich (Alemania) han descubierto una nueva sustanciasupuestamente peligrosa para la salud que aparece cuando se fríen los alimentos con aceite muy caliente. El nombre de esta sustancia, que podría ser cancerígena, es glicidamida.

Se sabía que la glicidamida circulaba por el organismo cuando el hígado metabolizaba la acrilamida. Ahora, los investigadores alemanes han visto que la glicidamida también se genera en la preparación de fritos. El problema comienza cuando la temperatura alcanza los 120ºC y se dispara al superar los 180ºC.

Los expertos hallaron glicidamida en concentraciones entre los 0,3 y los 1,5 mcg/kg en papas fritas comerciales, mientras que la acrilamida oscilaba entre los 300 a 600 mcg/kg. Además, comprobaron que los productos fritos con aceites insaturados, como el girasol, contenían más glicidamida que los que fueron cocinados con grasas saturadas, como el aceite de palma.
Algunos Experimentos Sobre el Tema

En noviembre de 2006 un trabajo de la Universidad de Harvard mostraba que comer más de una ración y media de carne roja (cocida) al día incrementa el riesgo de padecer cáncer de mama.

Otra investigación publicada en mayo 2007 en la revista Epidemiology, sugería que el consumo regular de carne ahumada y cocinada a la brasa puede incrementar el riesgo de cáncer de mama al menos un 50% entre las mujeres pos menopáusicas. En el caso de mujeres que acompañaban un alto consumo de carne con un bajo consumo de vegetales, ese incremento era del 74%.

Los autores, de la Universidad de Carolina del Sur en Columbia (EEUU), sugieren que ese incremento del riesgo es debido a loscomponentes cancerígenos que se forman en los alimentos muy cocinados, y especialmente en la superficie de las carnes muy hechas: las aminas heterocíclicas y los hidrocarburos aromáticos policíclicos, sobre todo el benzoalfapireno formado en la carne. En este caso, afirman, se halla una asociación entre el consumo de este compuesto y el mayor riesgo de cáncer de mama (receptor hormonal positivo) en mujeres pos menopáusicas.

Lo llamativo es que estudios con grupos mucho más numerosos arrojan resultados similares. Uno es el denominado Estudio de Cohorte de Mujeres del Reino Unido (UKWCS, en sus siglas inglesas), realizado sobre un grupo de más de 35.000 mujeres, con un seguimiento de unos ocho años, y dirigido por investigadores de la británica Universidad de Leeds. Resultados recientes de este estudio, publicados en el British Journal of Cancer, muestran que la asociación entre cáncer y consumo de carne roja y procesada es más «llamativa» en el caso de mujeres pos menopáusicas. El mayor consumo de carne roja (más de 57 gramos diarios) supone hasta un 57% de incremento en el riesgo de cáncer de mama y el mayor consumo de carne procesada (más de 20 gramos diarios de tocino, salchichas o embutidos), un 64% más de riesgo.


Fuentes Consultadas: 
http://www.abc.com.py/articulos/perdida-de-nutrientes-durante-la-coccion-152947.html 
http://www.biomanantial.com/beneficios-dieta-crudivora-a-1473-es.html 
http://www.axel.org.ar/articulos/nutricion/efectoscoccion.htm 
http://www.institutobiologico.com/Alimentacion%20Crudivora.htm 
http://www.espaciodepurativo.com.ar/problemas_alimentarios/coccion_leucocitosis.php 
La alimentación, La 3ra Medicina - Dr. Jean Seignalet




12/6/13

7 RAZONES PARA NO USAR EL MICROONDAS Y DESTERRARLO DE LA COCINA



Aunque la versión oficial sigue manteniendo que es seguro (también lo decían del Teflón ysu uso estará prohibido en el 2015 cuando ya se ha demostrado que es cancerígeno), desde su introducción en las cocinas han existido voces científicas disidentes alertando de que invertir la forma de calentar los alimentos tenía consecuencias.

El horno microondas es la técnica de cocción más invasiva de la historia y totalmente inversa a lo tradicional. El fuego, el gas, la electricidad o la vitrocerámica calientan un recipiente y éste al alimento, pero el microondas actúa directamente sobre el producto mediante ondas electromagnéticas que hacen vibrar a gran velocidad las moléculas, chocando unas contra otras y creando calor mediante fricción.


Como muestra el esquema superior sobre la pérdida de nutrientes según el método de cocción, el microondas arrasa practicamente con todo, como un incendio, a diferencia de cocer al vapor que es la mejor forma de aprovechar las vitaminas y minerales de los alimentos.

Aunque la versión oficial sigue manteniendo que es seguro (también lo decían del Teflón y su uso estará prohibido en el 2015 cuando ya se ha demostrado que es cancerígeno), desde su introducción en las cocinas han existido voces científicas disidentes alertando de que invertir la forma de calentar los alimentos tenía consecuencias.

El horno microondas es la técnica de cocción más invasiva de la historia y totalmente inversa a lo tradicional. El fuego, el gas, la electricidad o la vitrocerámica calientan un recipiente y éste al alimento, pero el microondas actúa directamente sobre el producto mediante ondas electromagnéticas que hacen vibrar a gran velocidad las moléculas, chocando unas contra otras y creando calor mediante fricción.

Aun con poca repercusión mediática, todas las líneas de alimentación sana y natural coinciden en rechazar el uso de microondas al no compensar los minutos que nos ahorramos de tiempo con la destrucción que genera en los alimentos y en la salud.

Estos son 7 motivos para no usar el microondas y desterrarlo de la cocina y abajo las explicaciones de las expertas Dra Odile Fernández autora de”Alimentación anticáncer“, Montse Bradford y la bioquímicaOlga Cuevas.


¿Realmente merece la pena?
Se destruyen las enzimas y parte de los nutrientes, como los antioxidantes, hasta en un 75% (ver estudios abajo). Las ondas electromagnéticas hacen vibrar las moléculas de agua de los alimentos motivando una fricción que genera calor, de dentro a fuera. Y esto altera la estructura química de los alimentos
Aumentan los radicales libres que son cancerígenos e inmunosupresores
El consumo de alimentados calentados/cocinados en microondas debilita el sistema inmunológico y está relacionado con diferentes enfermedades
Las paredes celulares de las verduras al microondas aparecen totalmente desgarradas vistas al microscopio (ver imagen inferior)
Generan radiación electromagnética
Además de los citados efectos a nivel físico-químico, a nivel energético desvitalizan los alimentos
Por último, ocupan un espacio importante en la cocina que podríamos usar para algo más sano.


(Fuente)

Por la Dra. Odile Fernández en “Alimentación anticáncer” (2012)
Las ondas emitidas por un microondas son ondas electromagnéticas que hacen vibrar a gran velocidad las moléculas, chocando unas moléculas contra otras y creando calor mediante fricción. El calor producido no es homogéneo, esto podemos observarlo fácilmente al preparar un alimento con este artilugio. Normalmente quema la superficie y el resto del alimento está frio. Con el uso del microondas alteramos las moléculas del alimento y lo cargamos de radiación electromagnética, y esto creo que no es muy natural, ¿no crees?

La cantidad y calidad de las vitaminas y fitonutrientes presentes en los alimentos disminuye significativamente si cocinamos en microondas respecto a otros métodos de cocción menos agresivos. En un estudio realizado en España compararon la cantidad de vitamina C y glucosinolatos presentes en el brócoli antes y después de someterlo a distintos métodos de cocción. Cuando se cocinaba en microondas la cantidad de vitamina C disminuía en un 40 %, y la cantidad de glucosinolatos en un 74 %, sin embargo al cocinarlos al vapor mantenía casi las mismas propiedades que crudo.

Si a pesar de todo usamos el microondas debemos tener la precaución de no calentar nada en plásticos. Al calentar los alimentos dentro de un recipiente plástico se libera un potente cancerígeno, bisfenol A, que penetra en el alimento y va directamente a nuestra sangre al ingerirlo.



Por Montse Bradford en “La nueva cocina energética” (1999)
A diferencia del horno de gas convencional, que calienta un recipiente y éste al alimento; el horno microondas calienta el alimento emitiendo ondas electromagnéticas (las ondas atraviesan los recipientes). El impacto de dichas ondas sobre las moléculas de agua contenidas en los alimentos, las hace vibrar motivando una fricción que genera calor.

El horno de microondas cocina de forma inversa al tradicional. Mientras que cocinando con los métodos conocidos hasta ahora, los alimentos se hacen de fuera a dentro, el horno microondas realiza la misma operación de dentro a fuera. En otras palabras, los alimentos, bajo el impacto de las ondas electromagnéticas, se suelen cocer primero en su interior y, luego, el calor se transmite a la superficie.

El doctor en biología Andreas Kuhne rebate la afirmación de que la técnica de microondas no altera negativamente la estructura química de los alimentos y conserva las vitaminas. Por ejemplo,el ácido fólico, vitamina del grupo B básica para la formación de la sangre e importante para el sistema inmunitario y el crecimiento, desaparece cinco veces más rápidamente en los alimentos tratados con microondas. También existen pérdidas considerables de las vitaminas B1, B6 y C.

El campo electromagnético que forman las ondas microondas puede alterar la estructura proteica de los alimentos de forma mucho más intensa que los métodos de cocción tradicionales.

Las paredes celulares de las verduras cocinadas con microondas, aparecen totalmente desgarradas vistas al microscopio. El efecto de los campos electromagnéticos sobre la salud humana se halla muy poco estudiado. Cualquier fuga supone una exposición muy superior a la que nos tiene acostumbrados la naturaleza.

El mismo doctor Kuhne ha apuntado la probabilidad de que los efectos de la exposición sean los causantes de los actuales mareos, las jaquecas, el cansancio y el debilitamiento de los sistemas inmunitario y nervioso central.

Todos estos datos que hemos seleccionado proceden de los primeros estudios serios realizados para conocer los efectos del uso del horno microondas. En vista de los resultados, cabría preguntarse: ¿vale la pena correr tantos riesgos? ¿Por qué no seguir con métodos más naturales y sanos, como la cocina de gas?
Por Olga Cuevas en “El equilibrio a través de la alimentación” (2006)
Los hornos microondas emiten unas ondas electromagnéticas con una frecuencia de 2.450 MHz que ocasionan una agitación de las moléculas de agua del alimento a una velocidad tal, que el rozamiento de unas contra otras liberan calor que se propaga a toda la masa del alimento. Cuanto más agua tenga el alimento, más rápidamente se calienta.

En la materia natural de los alimentos, las moléculas que la constituyen se sitúan en un orden determinado que le confieren su carácter vital; estas frecuencias a las que se somete el alimento desorganizan sus constituyentes. Este efecto “desvitalizante” del alimento apenas se observa en personas sanas, pero debilita a las enfermas, sobre todo a aquellas con enfermedades degenerativas y crónicas.

Es muy probable que en los alimentos cocinados en los hornos microondas, se forme una gran cantidad de radicales libres.

Y para no tener tentaciones, una lectora, que aún no ha sacado el microondas de casa por desacuerdos al respecto con el marido, evita así la tentación de la rapidez…


Info sobre las consecuencias del uso del microondas
Estudios de pérdida de nutrientes
Dra. Lita Lee: Health Effects of Microwave Radiation-Microwave Ovens
Anthony Wayne y Lawrence Newel: Radiation Ovens. The Proven Dangers of Microwavescastellano
Daniel Reid

24/3/13

30 CONSEJOS PARA REVOLUCIONAR TU COCINA



¿Cocina y revolución son palabras compatibles? Solemos creer que los cambios sociales se gestan en las mesas de negociaciones, campos de batalla u ocupando las calles, pero también, y fundamentalmente, es desde nuestros hogares donde se mejora el mundo.

El 17 de mayo 2013 es el día en que más de 600 ciudades de distintos continentes celebrarán el Día de la Revolución de la Comida (Food Revolution Day) al grito de ¡PODEMOS COMER MEJOR! y con una mano alzada con una cuchara. Está iniciativa está apoyada por cientos de chefs (como Jamie Oliver), profesionales de la nutrición, escuelas, organismos oficiales y personas anónimas que pretender alertar sobre que cada vez comemos peor y sus consecuencias, concienciar e informar sobre los alimentos sanos y recordarnos que los consumidores tenemos el poder de mejorar nuestra salud y hacer que la industria alimentaria cambie.

Cocinar casero es hoy en día un acto revolucionario en si mismo e implica una autogestión de nuestra salud y, además, si elegimos bien los alimentos, también estamos apostando por la soberanía alimentaria, la economía sostenible, el comercio justo y el desarrollo de nuestros territorios. Todo desde nuestros fogones.

Y conscientes de que en la actualidad en las familias los dos miembros suelen trabajar fuera de casa, que cada vez se cocina menos, se compran más alimentos procesados y que los niños apenas aprender a cocinar de sus padres, los organizadores de este proyecto han creado una guía con 30 consejos para hacer la revolución de la comida en nuestros hogares (PDF en inglés) con el deseo de unir a las familias a través de la alimentación (sentarse a la mesa unidos), mejorar los conocimientos sobre salud y prevención, y aumentar la esperanza de vida.

¿Quién hubiese dicho que una cuchara de madera iba a hacer tanto por nosotros y por el mundo? Estos son los 30 consejos para revolucionar tu cocina (traducción libre y ampliada):



1. Adiós a los viejos hábitos y bienvenidos los nuevos
Reunirse los miembros del hogar y hablar sobre la salud familiar, estilo de vida y hábitos alimenticios actuales. Se trata de reflexionar y consensuar entre todos los cambios a introducir para tener una dieta más saludable. Hacer una lista con las metas y dejarla en un lugar visible.

2. Nunca es demasiado tarde para aprender a cocinar más sano e implicar a toda la familia en ello
Con tantos libros, blogs gastronómicos, clases presenciales y vídeos, ya no hay excusas para solo saber freír un huevo. Con voluntad, no habrá receta que se resista. Y todos en casa pueden ayudar en alguna tarea, desde planificar el menú, comprar alimentos, preparar, conservar, cultivar…

3. Prediquemos con el ejemplo
“Haz lo que yo digo pero no hagas lo que yo hago”. Los niños aprenden observando a sus padres y familiares por lo que para implantar hábitos sanos en el hogar, hay que empezar por predicar con el ejemplo. Los padres son los primeros que deben comer con placer muchas frutas y verduras.

4. Cocinar productos frescos: de la huerta al plato
Es más barato, sabemos exactamente lo que lo que estamos comiendo y se puede controlar mejor los ingredientes y tamaños de las porciones que comemos.

5. Reinterpretar los platos preferidos de la familia
Ya sabemos lo que gusta en casa y se puede empezar con un “cambio de imagen” añadiendo frutas y verduras. Invitemos a los niños a participar en la cocina explicándoles porqué las nuevas versiones caseras de sus comidas favoritas son mejores que las compradas hechas.

6. Probar cosas nuevas
Existen más frutas que la manzana y el plátano. ¿Por qué no servir trocitos de distintos tipos de frutas y verduras para que los niños puedan experimentar y elegir lo que les gusta? Frente a la rutina, apostemos por la variedad e incluso por productos más “exóticos” como mangos o kiwis

7. Más diversión por favor
Hagamos que comer bien sea divertido jugando a probar nuevos alimentos, cortar formas divertidas o explicar a los niños hechos interesantes sobre el origen de los ingredientes. Se sugiere hacer un cartel para rellenar al comer alimentos nuevos y adivinanzas sobre las propiedades y origen d elos productos.

8. Comer en familia
Los niños que comen en familia toman una dieta más equilibrada que si lo hacen solos. Se crea una rutina, ven el ejemplo de sus padres comiendo alimentos sanos y disfrutan de su mutua compañía. Y recordemos que el desayuno es la comida más importante del día y es un buen momento para estar juntos.

9. Implicar a los niños en la compra de alimentos
Llevar a los niños al mercado significa que pueden ayudar a elegir la comida y será más probable que se la coman. Es una oportunidad para aprender sobre los alimentos y empezar a distinguir entre productos frescos y envasados. También pueden empezar a leer las etiquetas de los productos. Si compramos sin ellos, al menos que participen en confeccionar la lista de la compra.

10. Hacer una lista de compras y atenerse a ella
Planificar las recetas de la semana y hacer una lista con los ingredientes necesarios, de esta forma hay menos posibilidades de caer en comidas preparadas o caprichos en el supermercado. Además, es uno de los consejos básicos para no gastar más de lo necesario

11. Comprar la mejor calidad que nos podamos permitir
Los alimentos ecológicos y la carne producida en granjas orgánicas (sin crecimiento antinatural, animales que ven la luz del sol y comen lo que su especie necesita, etc.) son mejores nutricionalmente y tienen menos tóxicos que la producción industrial. Optemos por ellos en la medida de nuestra posibilidades. Más vale 1 kg de arroz o garbanzos ecológicos que refrescos, gallletas y otros.

12. Leer siempre las etiquetas y aprender a interpretarlas
Evite comprar cualquier cosa ingredientes que no sepamos leer o pronunciar. Los conservantes y aditivos no son alimentos. Siempre que sea posible, optemos por alimentos locales y orgánicos y productos frescos y naturales.

13. Planificar los menús con antelación
Cocinar casero no siempre es fácil cuando estás ocupado durante la semana, pero la organización puede hacer que sea más manejable. Planificar un menú sano y adquirir todos los ingredientes necesarios es importante para poder cocinar con tranquilidad cuando llegemos a casa por la noche. Si comemos fuera, podemos llevar comida casera en tuppers, una forma de ahorrar dinero y cuidarnos.

14. Congelar nuestras comidas caseras
Una gran manera de ahorrar tiempo durante la semana es cocinar con antelación bastante comida y congelarla en porciones para cuando la necesitemos. También podemos congelar frutas y verduras recién cogidas, no conservan todas sus propiedades pero siempre serán mejores que envasadas/enlatadas.

15. Tener una despensa bien surtida de alimentos sanos
Tener una despensa bien surtida con alimentos básicos es una gran ventaja: aceites, cereales, especias, hierbas aromáticas, tomate envasado, … Con una buena despensa de alimentos no/poco perecederos podemos convertir cualquier receta rápida en algo especial cuando vamos con prisa al darle un toque diferente.

16. Las porciones pequeñas son adecuadas para los niños
Tengamos en cuenta que no todos necesitamos las mismas cantidades de comida, especialmente los pequeños. Se aconseja no obligar a los niños a terminar una comida si no quieren más y no utilizar los alimentos como chantaje. Simplemente ponerles la porción adecuada y animarles a comer todo lo que puedan.

17. Los niños no necesitan comida diferente
Desde bien pequeños los niños pueden comer lo mismo que el resto de la familia, incluidos los purés de los bebés (adecuados a su edad). Si los adultos llevamos una dieta sana y equilibrada, los niños igual pero a menor escala.

18. Meriendas y snacks saludables
Futas en trozos, frutos secos, zumos caseros, bocadillos caseros saludables, tortitas de arroz, …. Hay muchas opciones para poner a disposicion de la familia cuando tengan hambre y entre horas, y así los comerán con más facilidad.

19. No prohibir golosinas
La prohibición de ciertos alimentos aumentará su atractivo y consumo a escondidas. Se trata de explicar a los niños que pueden seguir tomando sus caprichos pero menos cantidad y los motivos. Se permite un poco de transgresión de vez en cuando.

20. Cocinar nuestros propios caprichos
Cualquier producto que cocinemos nosotros tendrá menos grasas, sal y azúcar que los preparados. Podemos elaborar nuestros propios pasteles, galletas, palomitas, patatas fritas, … para hacerlos más saludables y evitar conservantes. Moderación.

21. Reducir el consumo de refrescos y beber agua
El agua es mejor bebida que los refrescos y batidos, quita la sed y es mucho más barata. Cuanbo salgamos de casa, llevemos una botella de agua para evitar tentaciones.

22. Menos TV y más actividad física
A todos nos vendría bien pasar menos tiempo frente al televisor y al ordenador y sustituirlo por un deporte o actividad física que toda la familia pueda disfrutar regularmente. Anime a los niños a involucrarse en los deportes escolares y apóyeles.

23. Trasladar la misma filosofía de alimentación a la escuela
Es muy importante mantener una alimentación saludable en casa y transmitir un buen ejemplo, y también lo es extenderlo a la escuela. Hablar con otros padres y proponer cambios en el comedor escolar.

24. Comprar local y conocer a los productores de nuestra zona
Para elegir los mejores alimentos para nuestra familia, optemos por el consumo de temporada y local conociendo a los agricultores de la zona y llevando a los niños, si se puede, a ver los cultivos y granjar y recoger sus propios alimentos. Es la forma de asegurarse productos frescos y apoyar la comunidad (1 y 2)

25. Cultivar nuestra comida en la medida de nuestras posibilidades (desde un tiesto con perejil)
Muchos de nosotros viviemos tan alejados de la naturaleza que no sabemos cómo se cultuiva la comida. Un par de macetas y una tomatera es suficiente para mostrar a los niños cómo hacer una ensalada y conocer ingredientes y sabores. También es una forma de tocar, sentir e interactuar con los alimentos y entender de dónde vienen. Un balcón o ventana es suficiente, un pequeño huerto aún mejor.

26. Perseverar
No hay que rendirse porque nos rechacen las frutas y verduras en casa a la primera porque los estudios demuestran que se necesitan hasta 8-10 intentos para que a un niño le guste un alimento nuevo. Recuerde que no se debe forzar nada, sino motivar y repetir el proceso otro día.

27. Apoyarnos mutuamente y celebrar los pequeños éxitos
Cambiar nuestros hábitos alimenticios no es fácil porque ya hemos acostumbrado el paladar a la comida familiar. Anime a su familia, alabe sus esfuerzos y celebre lo conseguido con recetas nuevas o con alimentos especiales.

28. Experimentar y jugar con los ingredientes
No es necesario seguir las recetas al pie de la letra. Jugar un poco con los ingredientes es una forma de aprender a cocinar y de descubrir sabores diferentes. Deje que los niños experimenten también porque así participan en la cocina mientras se divierten.

29. Implantar los cambios de uno en uno
Todo camino empieza por un pequeño paso. No podremos implementar en casa grandes cambios de golpe pero cada receta o alimento sano que incorporemos es un gran avance. Para cambiar a largo plazo se necesita además el apoyo de todos los miembros, por eso hay que estar unidos y tener las metas claras.

30. La comida es una celebración
Enseñe a los niños que la comida es un placer y cocinar es divertido. Celebrar fiestas y eventos con buenas comidas y recordar que cuanto mejor y más sanos alimentos haya en nuestra vida, mejor estaremos.

Sitio oficial: Food Revolution Day

PDF: FOOD REVOLUTION AT HOME. Hay otros 3 pdf aplicados al colegio, comer fuera de casa y la vida diaria pero la mayoría de los consejos son comunes a todos

13/3/13

"LAS FRANCESAS NO ENGORDAN"


44 consejos para disfrutar de la comida y mantenerse en forma

“Las francesas disfrutan permaneciendo delgadas comiendo bien, mientras que las estadounidenses acostumbran a considerar el peso un conflicto y se obsesionan. Las francesas no se saltan ninguna comida ni la reemplazan por batidos acalóricos. A mediodía comen tres platos y cenan otros tres. Acompañados de vino, bien sûr, claro. ¿Cómo lo hacen? Comen con la cabeza y no abandonan la mesa sintiéndose llenas o culpables. La claves consiste en aprender que MENOS PUEDE SER MÁS y descubrir cómo comer de todo con moderación

“Cuando aprendas a reemplazar la comida basura por exquisiteces que realmente te sacien comprenderás que la regla de “menos es más” no es ninguna tontería y habrás descubierto algo que para las francesas resuta obvio: un solo trozo de buen chocolate negro puede proporcionarte más placer que una docena de barritas de chocolate”
Mireille Guiliano



Érase una adolescente francesa que pasó un año de intercambio escolar en EEUU y regresó a Francia con mejor inglés, experiencias y muchos kilos de más que le acomplejaban y le ataban a hábitos de vida poco recomendables. Afortunadamente, y cuan hada madrina, un médico amigo de su familia le reintrodujo en los principios clásicos de la gastronomía francesa y le reveló los sencillos secretos para recuperar la silueta y equilibrar su relación con la comida, la bebida y la vida.

Décadas después, Mireille Guiliano se convirtió en una alta ejecutiva del mundo del champagne trabajando tanto en EEUU como en Europa, y allá donde iba transmitía sus conocimientos y trucos a las mujeres que querían conseguir/conservar un peso saludable sin castigos.

Su libro “Las francesas no engordan. Secretos para comer con placer y estar delgada toda la vida” se convirtió en un bestseller internacional y puso de manifiesto que la sensatez, la moderación y el respeto por uno mismo son más útiles que dietas estrictas, sentimientos de culpa o dejadez.

No se trata de un libro de nutrición sino de vivencias y de cultura, de vida mediterránea, de disfrutar de la buena mesa, de no autoengañarse, de minimalismo en la cocina (menos es más), de no prohibir sino reducir y apostar por la excelencia en la calidad, de optar por los productos frescos, de temporada y comprados en el mercado, de hacer yogur y pan en casa y del placer de comer bien sin engordar.

Mireille es una gran conocedora de las trampas de la sociedad y el trabajo del siglo XXI para las mujeres modernas y ofrece consejos sencillos para estar sanas a largo plazo. Historias reales, recetas y trucos se mezclan en el libro con palabras francesas y anécdotas divertidas, y lo convirten en una lectura amena y enriquecedora.

Personalmente, me gustó mucho el libro y me apunté la lista de “mandamientos antropológicos” por los que las francesas no engordan y otras mujeres sí.

Merece la pena teneralos en cuenta y adaptarlos a nuestro tipo de dieta y situación personal porque funcionan y porque son un homenaje a cuidarnos, a las cosas sencillas y al placer de los pequeños momentos:


  1. Las francesas tienen la costumbre de pensar en cosas exquisitas para comer. Las estadounidenses tienen la costumbre de preocuparse por alimentos poco saludables
  2. Las francesas comen raciones más pequeñas de más alimentos variados. Las estadounidenses comen raciones más grandes de lo mismo.
  3. Las francesas comen mucha verdura
  4. Las francesas comen mucha fruta
  5. Las francesas adoran el pan y no conciben una vida sin hidrato de carbono.
  6. Las francesas no comen nada «sin grasa», «sin azúcar» ni ninguna cosa desprovista artificialmente de su sabor natural. Optan por lo auténtico, pero con MODERACIÓN
  7. Las francesas adoran el chocolate, sobre todo el negro y ligeramente amargo.
  8. Las francesas aplican los cinco sentidos a la comida, y logran que menos parezca más.
  9. Las francesas mantienen un equilibrio entre el consumo de comida, bebida y la realización de ejercicio.
  10. Las francesas se saltan el programa, pero siempre regresan a él, puesto que creen que sólo hay desvíos, pero nunca callejones sin salida.
  11. Las francesas no suelen pesarse, prefieren controlar su silueta con la vista y la ropa (el «síndrome de la cremallera»)
  12. Las francesas hacen tres comidas diarias
  13. Las francesas no se pasan la vida tomando tentempiés
  14. Las francesas siempre evitan sentirse hambrientas
  15. Las francesaas siempre evitan sentirse llenas
  16. Las francesas entrenas sus papilas gustativas y las de sus hijos desde una edad muy temprana
  17. Las francesas cumplen con los rituales a la hora de comer y nunca comen de pie o con prisas, ni tampoco delante del televisor.
  18. Las francesas no ven mucha televisión.
  19. Las francesas comen y sirven alimentos de temporada, por su salud y su precio, y saben que disponibilidad no equivale a calidad.
  20. A las francesas les encanta descubrir nuevos sabores y siempre experimentan con hierbas y especias para que lo conocido parezca nuevo
  21. Las francesas evitan someter los alimentos a temperaturas extremas y disfrutan comiendo frutas y verduras a temperatura ambiente, y también prefieren el agua a esa temperatura.
  22. A las francesas les desagradan las bebidas fuertes
  23. Las francesas beben vino de manera regular, pero solo en las comidas y sólo una copa (o quizá dos)
  24. A las francesas les encanta el champán, como aperitivo en la comida, y no necesitan que la ocasión sea especial para dercorchar una botella.
  25. Las francesas beben agua durante todo el día
  26. Las francesas eligen sus propios lujos y compensaciones. Saben que las pequeñas cosas cuentan, tanto en la suma como en la resta y que de adultas, todas deben hacerse cargo de su propio equilibrio.
  27. Las francesas disfrutan yendo al mercado
  28. Las francesas planean las comidas con antelación
  29. Las francesas consideran que cenar en casa es tan sexy como cenar fuera.
  30. Las francesas adoran recibir a los amigos en casa
  31. Las francesas dan una gran importancia a la presentación de la comida porque les importa cómo contemplas los platos
  32. Las francesas van andando a todas partes, dentro de lo posible
  33. Las francesas suben por las escaleras siempre que pueden
  34. Las francesas se visten para sacar la basura (nunca se sabe)
  35. Las francesas son tercas y no siguen las tendencias
  36. Las francesas adoran la moda
  37. Las francesas saben que un corte de pelo estupendo, una botella de champán y un perfume divino dan mucho de sí
  38. Las francesas saben que l ‘amour fait maigrir (el amor adelgaza)
  39. Las francesas evitan cualquier cosa que exige demasiado esfuerzo por un placer demasiado escaso
  40. Las framcesas adoran estar sentadas en un café y limitarse a disfrutar del momento
  41. Las frandesas adoran reírse
  42. Las francesas comen por placer
  43. Las francesas no hacen dietas
  44. Las francesas no engordan
Y rescato unas citas del libro que destacan por su realismo, buenas sugerencias a tener en cuenta o por lo anecdótico:


“El 65% de los estadounidenses pesa más de la cuenta y los libros más vendidos son los de dietética, que en su mayoría están redactados como si fueran manuales de bioquímica. (…) De todas maneras la demanda persiste. ¿Por qué? ¿Por qué unos millones de ejemplares no acaban definitivamente con nuestras desgracias? Por decirlo de manera sencilla, por PURO EXTREMISMO INADECUADO”

“Las americanas comen a escondidas con demasiada frecuencia y ese comportamiento se parece más a la CULPA que al placer. Hazlo con moderación”

“Me parece una paradoja americana: que una nación con tantos y tan excelentes atletas, una fascinación por el deporte y una gran pasión por el material deportivo, se las arregle para evitar el camino fácil e indoloro que conduce a estar en forma. A veces creo que todos estos elementos son un vestigio del puritanismo: instrumentos de autoflagelación pública para compensar pecados privados como remolonear en el sofá y comer en exceso. Afortunadamente las francesas no sufren estos excesos del bien y del mal. EL BIENESTAR SUPONE UN EQUILIBRIO que no tiene una definición precisa”

“El buen champan supone una gran diferencia (…) El champán me deleita y mucho. Para mí, es mágico. Y también es un vino sumamente femenino. Adoro todo lo relacionado con él: su seductor color miel, las diminutas burbujas (que danzan para ti), los aromas y los sabores y el maravilloso y prolongado resabio a levadura. Me encanta el estado de ánimo que crea el champán, una sensación que no genera ningún otro vino: celebración, alegría de vivir. También lo considero un vino muy indulgente: el contenido teatral de la copa hace que sea difícil beberlo apresuradamente y nunca me he emborrachado con champán ni me ha provocado resaca. Claro que lo bebo con moderación y siempre acompañando la comida. Como en todas las cosas buenas de esta vida, EL EQUILIBRIO ES FUNDAMENTAL”

“Mi mantra relacionado con la calidad por encima de la cantidad es doblemente importante aplicado a algo tan poderoso como el chocolate” (La autora es adicta a la marca Valhorna, casa chocolatera de lujo francesa)

“Las francesas comen chocolate (unos seis kilos anuales de media). También comen pan (¡hicimos una revolución para poder hacerlo!), otro ingrediente que figura en nuetsra lista de alimentos delictivos. Pero recuerda: la francesas no engordan”

“Para librarte de tu melancolía, ningun ejercicio de yoga, ninguna meditación en una capilla con acompañamiento musical te será más útil que HACER TU PROPIO PAN

Sitio oficial: Mireille Guiliano

10/1/13

LA NUTRICIÓN CONSIDERADA COMO UN YOGA


“Una comida es una ceremonia mágica gracias a la cual la nutrición debe transformarse en salud, en fuerza, en amor y en luz. Observaos cuando habéis comido en estado de agitación, de cólera, de rebelión; luego, durante todo el día manifestáis acritud, nerviosismo, parcialidad, y si tenéis problemas difíciles que resolver, la balanza se inclina siempre hacia el lado negativo. Intentáis justificaros diciendo: «¡Qué quieres, no puedo remediarlo, estoy nervioso!», y para calmaros tomáis medicamentos, lo cual no sirve prácticamente para nada. Para mejorar el estado de vuestro sistema nervioso debéis APRENDER A COMER”

“¡No es posible comer de cualquier manera, en medio de ruidos, nervios, prisas, e incluso disputas; y luego ir a practicar yoga! ¿No es mejor darse cuenta de que cada día es una oportunidad para hacer dos o tres veces un ejercicio de descanso, de concentración, de armonización de todas vuestras células?”

Omraam Mikhaël Aïnvanhov

Alimentarse es mucho más que tragar para aprovechar los elementos físicos (proteínas, minerales, …) de la comida. Lo que trabajamos con la boca y con el aparato digestivo varias veces al día tiene más implicaciones que las nutricionales. Últimamente, y gracias especialmente a la experta en alimentación energética Montse Bradford, se habla mucho del tema de la alimentación y las emociones (conferencialibro); y más allá del nivel emocional, la comida también puede aportarnos un trabajo espiritual de primer orden.

“La nutrición considerada como un yoga” es una de las 116 reglas de oro para la vida cotidiana que expone Omraam Mikhaël Aïnvanhov (1900-1986), filósofo y pedagogo francés de origen búlgaro, quien tiene una obra dedicada enteramente a esta materia: “El yoga de la nutrición“.

¿Cómo podemos convertir el momento de la comida en una clase de yoga?: silencio, tranquilidad, masticación, ser conscientes de lo que nos aportan los alimentos a diferentes niveles, agradecimiento y más.

Estas son algunas pinceladas sobre el tema y abajo ampliamos con otros libros que abordan el mundo de la cocina, la meditación y la felicidad:


La nutrición considerada como un yoga
¡Cuántas personas desequilibradas a causa de una vida trepidante buscan algún sistema para equilibrarse! Y practican yoga, hacen meditación transcendental o bien aprenden a relajarse. Eso está muy bien, pero según mi punto de vista existe un ejercicio más fácil y más eficaz: aprender a comer. ¿Os sorprende? ¿Por qué? ¡No es posible comer de cualquier manera, en medio de ruidos, nervios, prisas, e incluso disputas; y luego ir a practicar yoga! ¿No es mejor darse cuenta de quecada día es una oportunidad para hacer dos o tres veces un ejercicio de descanso, de concentración, de armonización de todas vuestras células?

En el momento de sentaros a la mesa comenzad por expulsar de vuestro espíritu todo aquello que puede impediros comer en paz y en armonía. Y si no alcanzáis este estado en seguida, esperad para empezar a comer hasta el momento en el que hayáis conseguido calmaros.

Cuando coméis en un estado de agitación, de cólera o de descontento, introducís en vosotros desasosiego, unas vibraciones desordenadas que se transmiten a todo lo que hagáis después. Incluso cuando intentáis dar una impresión de calma, de control, sale de vosotros algo agitado, tenso y cometéis errores, ofendéis a las personas o a las cosas, pronunciáis palabras torpes que os hacen perder amigos y os cierran las puertas… Mientras que si coméis en estado de armonía, resolvéis mejor los problemas que se os presentan después, e incluso si durante todo el día os veis obligados a correr de aquí para allá, sentís dentro de vosotros una paz que ostra actividad no puede destruir. Comenzando por el principio, por lo nimio, se puede llegar muy lejos.

No creáis que la fatiga se produce siempre porque habéis trabajado demasiado. No; muy a amenudo se produce por un despilfarro de fuerzas. precisamente, cuando tragamos el alimento sin haberlo masticado bien, sin haberlo impregnado suficientemente con nuestros pensamientos y otros sentimientos, es más difícil de digerir, y el organismo, que tendrá dificultad para asimilarlo, no podrá beneficiarse totalmente.

Cuando coméis sin ser conscientes de la importancia de este acto, aunque vuestro organismo se fortalezca sólo recibe las partículas más groseras, más materiales, lo cual es poco comparado con las energías de las que os beneficiaríais si supierais verdaderamente comer en silencio, concentrándoos en el alimento para recibir los elementos etéricos y sutiles. Así pues, durante la comida, concentraos en el alimento proyectando en él rayos de amor; en ese momento se produce la separación entre la materia y la energía: la materia se disgrega, mientras que la energía penetra en vosotros y podéis disponer de ella.

En la nutrición lo esencial no son los alimentos en sí, sino las energías que estos alimentos contienen, la quintaesencia aprisionada, pues en esta quintaesencia está la vida. La materia del alimento sólo sirve de soporte, y justamente esa quintaesencia tan sutil, tan pura, no debe únicamente servir de alimento a los planos inferiores, al cuerpo físico, al cuerpo astral y al cuerpo mental, sino que debe también servir para alimentar el alma y el espíritu.

Omraam Mikhaël Aïnvanhov
Reglas de oro para la vida cotidiana
El yoga de la nutrición

13/11/12

COCINAR ES COMO FUMAR



Con el manejo del fuego, nuestros ancestros humanos comenzaron a introducir profundas modificaciones en sus alimentos. Algunas de estas transformaciones ayudaron a la supervivencia, mediante la conversión de ciertas sustancias nutricionales que no resultaban comestibles en estado original (el caso de los amiláceos).

Pero si el hombre evolucionó sobre la tierra durante casi cinco millones de años en base a alimentos crudos [1] y si ningún otro animal expone sus alimentos al calor, alguna razón habrá. Por otra parte, son bien conocidos (aunque poco difundidos) los efectos negativos de la cocción sobre los alimentos. Lo hemos visto con la leucocitosis post prandial y con la cuestión enzimática. Y lo veremos al abordar la cuestión energética.

En la mayoría de los casos, los efectos del calor sobre los alimentos, resultan impactantes, tanto por laalteración de las estructuras originales como por la generación de nuevos compuestos.

En el primer grupo aparece la merma de: campo energético vital (paso de sustancia viva a muerta),vitaminas (sobre todo las termo sensibles), proteínas (por efecto de la coagulación), agua (por medio de la evaporación), sabores y aromas naturales (reemplazados por otros nuevos) y sobre todo la destrucción total de las enzimas alimentarias (lo cual genera total dependencia de las enzimas corporales).

Una cocina es un laboratorio químico que produce millones de nuevas sustancias químicas que básicamente nunca existieron en la Naturaleza y que si existieron, fue muy ocasionalmente y por accidente. Durante la mayor parte de nuestra historia evolutiva (antes que comenzara el procesamiento de los alimentos), los seres humanos nunca habíamos ingerido la cantidad de moléculas artificiales que ingerimos hoy día. Asimismo, la reciente introducción de los productos lácteos y de los cereales ha incorporado nuevas sustancias químicas (tales como nuevas proteínas) al espectro dietario de los seres humanos, en un período muy breve.

Los expertos en cáncer, como el oncólogo Bruce Ames [2], han clasificado algunas de estas sustancias químicas innaturales y nos dicen que pueden ser, por potencia y concentración: tóxicas, cancerígenas, mutagénicas y neurotóxicas. Estamos hablando de nitrosaminas (a partir de óxidos de nitrógeno presentes en las llamas), aminas heterocíclicas (reacciones de aminoácidos con carbohidratos), hidrocarburos policíclicos (carne chamuscada), furfuraldehido y furanos (calentamiento de azúcares), epoxis, hidroperóxicos y aldheidos (calentamiento de grasas). Veamos brevemente algunos porqués de estas aseveraciones.

Efectos tóxicos

Ya en 1916, el químico Louis-Camille Maillard (1878-1936) demostró que los pigmentos marrones y los polímeros que se generan durante la pirolisis [3], se liberan tras la reacción de aminoácidos con azúcares. Aunque parece simple, la llamada reacción de Maillard, es altamente compleja, repitiéndose en oleadas de reacciones sucesivas y formando melanodinas, que son pigmentos marrones que le dan el típico color y sabor a cualquier alimento que ha soportado temperaturas altas (caramelización ó pardeamiento).

El número de sustancias que se generan como resultado es muy sorprendente, liberando interminables cadenas de nuevas moléculas: quetonas, ésteres, aldehídos, éteres, alcoholes volátiles, heterociclos no volátiles, etc. Estas innumerables sustancias tienen diferentes atributos biológicos y químicos: son tóxicas, aromáticas, peroxidantes, mutagénicas y cancerígenas (las fracturas de ADN pueden ser oncogénicas).

Esto quiere decir que calentar los alimentos causa una amplia disrupción en el orden natural de las moléculas. El trabajo de investigación del Prof. Derache [4] pone en evidencia más de 50 substancias pirolíticas en las papas asadas, la mayoría de las cuales se originan a partir de piroseínas y tiazol. Sin embargo, Derache también sostiene que “quedan unos 400 productos secundarios por identificar”.

El caso de la acrilamida

En abril de 2002 se hizo público un estudio de la Universidad de Estocolmo en cooperación con la Administración Nacional de Alimentos de Suecia. Habían hallado que al calentar alimentos ricos en carbohidratos (papa, arroz, harina) se forma una sustancia cancerígena y reactiva: la acrilamida. Según la Agencia Internacional de Investigación del Cáncer, la acrilamida induce mutaciones en los genes, y en experimentos con animales ha causado tumores de estómago. También se sabe que daña el sistema nerviosocentral y el periférico.

El estudio sueco indica que las papas fritas que se venden en las cadenas de comidas rápidas contenían alrededor de 1.000 vecesmás que un mcg (microgramo) por litro, el máximo nivel de acrilamida permitido por la OMS para el agua potable. El estudio halló valores de 1.200 mcg en papas fritas de bolsa, 450 mcg en papas fritas caseras, 410 mcg en galletitas, 160 mcg en cereales para desayuno, 150 mcg en snacks de maíz y 140 mcg en el pan. Un estudio posterior realizado en Holanda, confirma en distintos alimentos valores de entre 30 a 3.100 mcg por kilo, siendo los más “dotados” las papas fritas, las papas chips, los snacks y los panificados. Esto se explica por la alta presencia del aminoácido precursor (asparragina, que en la papa representa el 40% de sus aminoácidos), de losazúcares reductores y de las altas temperaturas de procesamiento.

Frente a esta advertencia, en 2005 se pronunció el Comité Mixto FAO/OMS de Expertos en Aditivos Alimentarios sobre los posiblesriesgos para la salud asociados a las acrilamidas. El informe final concluye: que "la experimentación con animales ha revelado como efecto tóxico más importante, la presencia de cáncer", que "el consumo de alimentos que contengan este contaminante en las cantidades que se presentan actualmente, puede constituir un peligro para la salud pública", que "los principales alimentos a través de los que se entra en contacto con las acrilamidas son las papas fritas y los productos tostados u horneados elaborados con cereales" y que "los niveles de esta sustancia pueden variar en los mismos alimentos de acuerdo a factores como las temperaturas y tiempos de cocción, y pueden no aparecer en el alimento en estado crudo".

En 2007 el estudio Heatox de la Unión Europea concluyó que existen evidencias científicas que demuestran que la acrilamida puede llegar a plantear un riesgo para la salud humana. Las investigaciones confirman el origen de la acrilamida en la reacción a altas temperaturas de un aminoácido (asparagina), en presencia de azúcares reductores. El proceso se conoce como reacción de Maillard, y la temperatura óptima de formación si sitúa en torno a los 180ºC, aunque a partir de los 100ºC ya se favorece la generación de acrilamida, la cual se acelera a partir de los 140ºC.

Hasta el estudio sueco, la acrilamida era conocida como un producto químico industrial altamente reactivo, presente también, aunque en niveles bajos, en el humo del tabaco. Un estudio realizado sobre unas 62.000 mujeres en los Países Bajos y publicado recientemente concluye que la ingesta diaria de acrilamida podría estar relacionada con riesgo de cáncer de ovario.

El hecho de no realizar advertencias al consumidor con respecto a ciertos alimentos con altos contenidos de acrilamida, constituye una acción ilegal en el estado de California (EEUU), cuya legislación incluye esta sustancia entre las potencialmente cancerígenas.

El proyecto Heatox ha revelado que la acrilamida no es la única sustancia genotóxica que se forma al calentar los alimentos. Los expertos han creado una base de datos de más de 800 compuestos provocados por el calor, de los cuales unos 50 han demostrado ser agentes carcinógenos potenciales por su estructura química (como los furanos).

En agosto de 2008, científicos de la Universidad Técnica de Munich (Alemania) han descubierto una nueva sustanciasupuestamente peligrosa para la salud que aparece cuando se fríen los alimentos con aceite muy caliente. El nombre de esta sustancia, que podría ser cancerígena, es glicidamida.

Se sabía que la glicidamida circulaba por el organismo cuando el hígado metabolizaba la acrilamida. Ahora, los investigadores alemanes han visto que la glicidamida también se genera en la preparación de fritos. El problema comienza cuando la temperatura alcanza los 120ºC y se dispara al superar los 180ºC.

Los expertos hallaron glicidamida en concentraciones entre los 0,3 y los 1,5 mcg/kg en papas fritas comerciales, mientras que la acrilamida oscilaba entre los 300 a 600 mcg/kg. Además, comprobaron que los productos fritos con aceites insaturados, como el girasol, contenían más glicidamida que los que fueron cocinados con grasas saturadas, como el aceite de palma.

Efectos cancerígenos

Hay sustancias cancerígenas (implicadas en la producción de células cancerosas) en alimentos cocinados de consumo masivo, como las aminas heterocíclicas que han sido identificadas en carne vacuna, cerdo, pollo y pescado. Estos compuestos se forman durante el proceso de cocción, por la reacción de la creatina con varios aminoácidos. Los aminoácidos heterocíclicos han sido identificados como resultado de su alta actividad mutagénica. Se los puede separar en dos tipos, el tipo noimidazol y el imidazol, el segundo es el predominante en los alimentos occidentales. Se ha hallado en pruebas con roedores, que ambos son cancerígenos.

De los compuestos que actualmente se están evaluando en primates no humanos, se ha hallado que el IQ es un potente cancerígeno, induciendo la aparición de carcinoma hepático en la mayoría de los animales, en aproximadamente 1/7 de su expectativa de vida. Además, un alto número de los primates no humanos también tuvieron lesiones del miocardio, inducidas por el IQ [5]. Esta información, junto a otros datos sobre los AHC (aminoácidos heterocíclicos), permite inferir que pueden ser un factor de riesgo tanto decáncer como de enfermedad cardiovascular en seres humanos.

Solo a nivel de compuestos aromáticos es destacable la influencia que recibimos por medio de los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) como el benzopireno. En España, el consumo medio diario de hidrocarburos aromáticos policíclicos a través de la dieta es de unos 8,5 microgramos al día, según revela el Instituto Catalán de Oncología. La presencia de los benzopirenos en los alimentos es frecuente, sobre todo en la carne cocinada a la brasa, ya que durante su elaboración está al alcance del humo producido por la combustión de las gotas de grasa que cae de la carne en las brasas.

Los alimentos que más contribuyen a la aportación de benzopirenos son los productos cárnicos, las grasas y aceites, los cereales y, en menor cantidad, el pescado y los moluscos. Se desconocen los valores límites de exposición del organismo a los benzopirenos, pero se sabe que son tóxicos y cancerígenos por acumulación.

Hay numerosos estudios que asocian estos factores al desarrollo de cáncer. En noviembre de 2006 un trabajo de la Universidad de Harvard mostraba que comer más de una ración y media de carne roja (cocida) al día incrementa el riesgo de padecer cáncer de mama. Otra investigación publicada en mayo 2007 en la revista Epidemiology, sugería que el consumo regular de carne ahumada y cocinada a la brasa puede incrementar el riesgo de cáncer de mama al menos un 50% entre las mujeres pos menopáusicas. En el caso de mujeres que acompañaban un alto consumo de carne con un bajo consumo de vegetales, ese incremento era del 74%.

Los autores, de la Universidad de Carolina del Sur en Columbia (EEUU), sugieren que ese incremento del riesgo es debido a loscomponentes cancerígenos que se forman en los alimentos muy cocinados, y especialmente en la superficie de las carnes muy hechas: las aminas heterocíclicas y los hidrocarburos aromáticos policíclicos, sobre todo el benzoalfapireno formado en la carne. En este caso, afirman, se halla una asociación entre el consumo de este compuesto y el mayor riesgo de cáncer de mama (receptor hormonal positivo) en mujeres pos menopáusicas.

Lo llamativo es que estudios con grupos mucho más numerosos arrojan resultados similares. Uno es el denominado Estudio de Cohorte de Mujeres del Reino Unido (UKWCS, en sus siglas inglesas), realizado sobre un grupo de más de 35.000 mujeres, con un seguimiento de unos ocho años, y dirigido por investigadores de la británica Universidad de Leeds. Resultados recientes de este estudio, publicados en el British Journal of Cancer, muestran que la asociación entre cáncer y consumo de carne roja y procesada es más «llamativa» en el caso de mujeres pos menopáusicas. El mayor consumo de carne roja (más de 57 gramos diarios) supone hasta un57% de incremento en el riesgo de cáncer de mama y el mayor consumo de carne procesada (más de 20 gramos diarios de tocino, salchichas o embutidos), un 64% más de riesgo.

Efectos mutagénicos

Las sustancias que se crean en la cocción interfieren con el proceso de replicación del ADN y producen mutaciones aleatorias. Una serie de aminas heterocíclicas han sido aisladas e identificadas en el pescado y la carne asados, y en pirolizados de aminoácidos y proteínas [6]. Se ha establecido también la presencia de nitropirenos mutagénicos (se ha confirmado que algunos son cancerígenos) en el pollo asado.

Los experimentos mostraron que estas sustancias mutagénicas son cancerígenas en roedores, se confirmó la activación oncogénica en tumores animales, se conoce su mecanismo de formación, el camino de activación metabólica y la cantidad en diferentes alimentos cocidos. Durante el procesamiento de alimentos se detectó la formación de precursores mutagénicos (derivados de beta-carbolinas y tiramina) que se activan en presencia de nitritos.

Efectos neurotóxicos

Otra acción de las moléculas generadas por la cocción es la alteración de las funciones cerebrales. La modificación de proteínas por la reacción de Maillard está asociada con la formación de puentes moleculares (crosslinks), menor solubilidad y mayor resistencia de las proteínas.

Hay evidencia [7] que las estructuras patológicas características del mal de Alzheimer contienen modificaciones típicas de los productos finales de reacciones de Maillard avanzadas. Específicamente, anticuerpos contra dos productos finales de Maillard, pirralina y pentosidina, marcan nudos neurofibrilarios y placas seniles en tejido cerebral en pacientes con mal de Alzheimer. Las modificaciones vinculadas a la reacción de Maillard podrían explicar las propiedades bioquímicas y de insolubilidad de las lesiones del mal de Alzheimer mediante la formación de crosslinks de proteínas.

Un estudio [8] puso en evidencia el efecto de los llamados “productos finales de glicación avanzada” (advanced glygation end products), asociándolos a la diabetes o el Alzheimer. Los PFGA son compuestos oxidantes que se generan cuando los alimentos proteicos son cocinados a altas temperaturas (freír, asar, grillar, hornear). También se pueden producir en los procesos de esterilización y pasteurización, y en alimentos procesados que han sido sometidos a altas temperaturas.

El estudio mostró que los niveles de PFGA son elevados en personas sanas y que estos niveles aumentan con la edad, existiendo una correlación entre el mayor consumo de alimentos con PFGA, el mayor nivel de estas toxinas en la sangre y el incremento de los marcadores de inflamación. Los resultados mostraron que los niveles de PFGA eran 35% más elevados en mayores de 65 años. Los investigadores sugieren que una exposición temprana y prolongada a estas sustancias por la dieta, podría acelerar la aparición de enfermedades como la diabetes y el Alzheimer.

Helen Vlassara, profesora de la Mount Sinai School of Medicine, explica que el creciente consumo de productos con gran contenido de PFGA se corresponde con la incidencia creciente de diabetes y enfermedades cardiovasculares, al sobrecargar la capacidad natural del cuerpo para excretarlos. Estos compuestos, explica la investigadora, se acumulan en los tejidos, sobrepasan las defensas del organismo, promueven procesos inflamatorios y, con el tiempo, precipitan enfermedades y/o envejecimiento prematuro.

En los últimos años han aparecido numerosos trabajos asociando estos compuestos con la aparición de enfermedades (diabetes, trastornos cardiovasculares, complicaciones renales), así como un peor pronóstico en su tratamiento. Uno de los estudios más recientes [9], revela que en pacientes con diabetes tipo 2, una dieta rica en PFGA induce un peor rendimiento de la función vascularmientras que, al contrario, una dieta con menos PFGA, mejora dicha función.

Los PFGA son tramposos, porque dan a la comida gustos y olores deseables, estimulando el consumo de altas cantidades de alimentos que los contienen, lo que significa más cantidad de compuesto tóxico. Una reducción del consumo de PFGA puede tener un significativo impacto en la salud, según afirman los expertos y puede incluso ayudar a prolongar la vida. La afirmación se basa en un trabajo con roedores, a los que se les redujo la ingesta de PFGA a la mitad, manteniendo las mismas calorías y las mismas grasas. El resultado fue una prolongación de la vida de los animales.

Si alguien pregunta cuántos PFGA se consumen, un equipo de investigadores del Instituto de Investigación para la Diabetes de Dusseldorf y del Laboratorio de Diabetes y Envejecimiento de Nueva York, publicaron [10] un análisis de los PFGA que se absorben a través de algunos alimentos habituales. Un cereal cocinado a 175ºC durante 25’ multiplica por 4 su nivel de PFGA (pasa de 4.730 unidades/gramo de proteína a 19.340). Un pollo cocinado a 220ºC durante 110’ multiplica por más de 100 su nivel de PFGA (pasa de 2.350 a 236.180 unidades). Comer 100g de ese pollo crujiente equivaldría a ingerir 6.259.000 unidades de PFGA.

Efectos adictivos

Si bien el tema es extenso y lo tratamos detalladamente en otros ámbitos [11], aquí podemos resumir diciendo que las aminas heterocíclicas (resultado de la reacción de proteínas y carbohidratos, en presencia del calor) son directa o indirectamente adictivas [12], dado que en el cuerpo actúan como neurotransmisores, influenciando sus receptores. Es el caso de los receptores de las benzodiacepinas. Las aminas heterocíclicas también pueden ocupar los receptores de la serotonina o la dopamina.

Se trata de las mismas sustancias presentes en el humo del cigarrillo, con el agravante que mediante los alimentos se ingieren cantidades mucho más elevadas. No piense que todo esto es misterioso o desconocido. A partir de los años 70 [13], no es nada casual que muchos alimentos (derivados cárnicos, saborizantes, golosinas) comenzaran a tener como ingredientes, proteínas de leche y trigo.

Básicamente los promotores del sabor (saborizantes) son proteínas deshidratadas mezcladas con azúcares y concentradas por alta temperatura, conteniendo mutagénicas betacarbolinas, que no “potencian el gusto” pero influencian nuestros receptores de neurotransmisores [14]. Tal como promocionan las industrias fabricantes de estos “aditivos adictivos”, el agregado de proteínas lácteas y de trigo, garantiza “fidelidad al consumo”.

Además de los saborizantes, otro elemento que genera opiáceos adictivos es la cocción de alimentos aparentemente inofensivos, sobre todo cuando superamos holgadamente los 100ºC (algo común en horneados, frituras y grillados). Como se demostró hace años [15], 100 gramos de carne cocida contienen la misma cantidad de carbolinas adictivas y mutagénicas, que el humo de 1.050 cigarrillos.

Entre otros efectos demostrados de las aminas heterocíclicas a nivel neurológico, hallamos, por un lado la disminución deinteracción social, conducta investigadora, actividad inmunológica, sueño, fertilidad y deseo sexual; por otra parte, elincremento de ansiedad, somnolencia, amnesia, presión sanguínea, frecuencia cardíaca, deseo de alcohol, apetito,comportamiento agresivo y conductas imprudentes.

[1] El fuego, y la cocción de los alimentos, se usa desde hace “apenas” 300.000 años, frente a 5.000.000 de años de evolución de los homínidos.
[2] El Dr. Ames es Profesor de Bioquímica y Biología Molecular y Director del Centro de Ciencias del Instituto Nacional de Salud Ambiental, de la Universidad de California en Berkeley. Es miembro de la Academia Nacional de Ciencias, del consejo directivo del Instituto Nacional del Cáncer. De la Academia Real de Ciencias Sueca, de la Asociación de Cáncer de Japón, y de la Academia de Ciencias Toxicológicas. Por sus 300 publicaciones fue el 23° científico más citado (1973-1984).
[3] Degradación química producida por el calor.
[4] “Pirólisis y riesgos de intoxicación”, profesor R. Derache, en “Cahiers de nutrition et de dietetique”, Revista de Nutrición y Dietética, 1982.
[5] Sustancias cancerígenas en los alimentos: aminas heterocíclicas y cáncer y enfermedades cardíacas. Adamson RH, Thorgeirsson UP., Adv Exp Med Biol 1995.
[6] Pasado, presente y futuro de las sustancias mutagénicas en los alimentos cocidos. Sugimura T., Environ Health Perspect 1986.
[7] Los productos finales avanzados de reacciones de Maillard están asociados con la patología del mal de Alzheimer. Smith MA, Taneda S, Richey PL, Miyata S, Yan SD, Stern D, Sayre LM, Monnier VM, Perry G., Proc Natl Acad Sci US 1994.
[8] Nuevas toxinas en alimentos: Estudio de la Facultad de Medicina del Mount Sinai Medical Center (EEUU) publicado en Journal of Gerontology - 23.5.07 www.consumer.es
[9] American Journal of Clinical Nutrition, mayo de 2007.
[10] Revista Proceedings of the National Academy of Science, 1997
[11] Ver “Opiáceos alimentarios: qué nos hace zombis y adictos?”, y “La morfina cotidiana” en el libro “Lácteos y Trigo”.
[12] Loscher, W. et al, Withdrawal precipation by benzodiazepine receptor antagonists in dogs chronically treated with diazepam or the novel anxiolytic and anticonvulsant beta-carboline abecarnil. Naunyn Schmiedebergs Arch. Pharmacol. 1992 - De Boer, S.F. et al, Common mechanisms underlying the proconflict effects of corticotropin, a benzodiazepine inverse agonist and electric foot shock. J. Pharmacol. Exp. Ther. 1992 - Little, H.J. et al, The benzodiazepines: anxiolytic and withdrawal effects. Neuropeptides 1991 - Eisenberg, R.M. et al, Effects of beta-carboline-ethyl ester on plasma corticosterone: a parallel with antagonist-precipated diazepam withdrawal. Life Sci. 1989 - Maiewski, S.F. et al, Evidence that a benzodiazepine receptor mechanism regulates the secretion of pituitary beta-endorphin in rats. Endocrinology 1985.
[13] Witherly, S. from Nestlé in: Solms, J. et al, Food Acceptance and Nutrition. London 1987.
[14] Aoshima, H. and Y. Tenpaku: Modulation of GABA receptors expressed in Xenopus oocytes by 13-L-Hydroxylinoleic acid and food additives. Bioscience, Biotechnology and Biochemistry 1997 - Aoshima, H., Effects of alcohols and food additives on glutamate receptors expressed in Xenopus oocytes: Specifity in the inhibition of the receptors. Bioscience, Biotechnology and Biochemistry 1996 - Aoshima, H. et al, Effects of aliphatic alcohols and food additives on nicotinic acetylcholin receptors in Xenopus oocytes. Bioscience, Biotechnology and Biochemistry 1994.
[15] Matsumoto, T. et al, Determination of mutagen amino-alpha-carbolines in grilled foods and cigarette smoke condensate. Cancer Lett. 1981.

Extraído del libro "Nutrición Depurativa"




29/8/12

CUATRO NIVELES DE ADICCIÓN A LA COMIDA COCIDA



Victoria Boutenko encontró que la comida cocida es adictiva en cuatro niveles:

1. Químico
Todos los carbohidratos se convierten en sacarosa cuando son calentados. La sacarosa o azúcar blanca es una de las substancias más adictivas en el mundo. Su estructura molecular es muy similar a la cocaína. Cuando la gente para de comer carbohidratos cocidos, sus personalidades cambian notablemente. Se vuelven más calmos, felices, y pasan aún por las mismas crisis nerviosas que la gente pasa cuando dejan de tomar cocaína. Por eso es que los carbohidratos son la base de toda cocina internacional. Los mejicanos comen tortillas, los italianos comen pasta, los americanos comen papas, los rusos comen pan, los armenios comen arrollados de harina. ¿Y qué hay de la azúcar blanca?. ¿Has tenido alguna vez un caramelo y pensaste que era suficiente?. Siempre quieres otro. Otras sustancias adictivas en la comida cocida son cafeína, chocolate, aspartame, todos los estimulantes, conservantes, colorantes y resaltadores de sabor, casi 2.000 diferentes sustancias que son adictivas. Eso es el nivel químico.
2. Biológico
Cuando nacemos, estamos programados para ingerir alimentos vivos. Nunca le pedimos a nuestras madres que hiervan la leche materna. Nos gusta en su estado natural. De todas maneras, cuando tenemos seis meses de edad, los doctores les dicen a nuestras madres de introducir alimentos cocidos al bebé. Los instintos de nuestro cuerpo nos están pidiendo cuidado, SOS. Mamá dice "Mmmm", y el cuerpo del bebé dice "No". El bebé escupe, da vuelta su cabeza. Ellas intentan una y otra vez. Entonces, lo próximo que se genera, es una diarrea ligera y olorosa. El cuerpo dice, hey, ouch, fuera del cuerpo. Pero como esta sustancia es adictiva, el bebé se acostumbra a esto y comienza a gustarle. Ahora estamos programados para ser consumidores de comida cocida.

De acuerdo al libro Sabiduría Sagrada del Cuerpo Humano, cuando el cuerpo es programado para comidas cocidas, siete litros (dos galones) de jugos digestivos por día son bombeados en el sistema. Cuando el cuerpo está programado para alimentarse de alimento vivo, esto es solo una taza por día. Eso significa que si comes tres comidas cocidas al día, tu cuerpo produce 700 mg de saliva, 750 mg de jugo pancreático, 3 litros de jugo estomacal y 3,5 litros de jugo intestinal. En total, 7 litros por día. Si pones tu oído en el vientre, ¿qué escuchas?. Gruñidos. Esos son los jugos bombeando. Todos aquellos jugos los cuales te dan una sensación incómoda. Sientes tensión, mareo, debilidad, irritabilidad, más aún depresión, dolores del hambre, dolores de cabeza y síntomas de ira. Lo único que te dará alivio es la comida cocida. Te sientes con hambre. Eso nunca ocurre a la gente que solo come alimentos vivos. Ellos pueden fácilmente cambiar el horario de almuerzo por dos o tres horas, incluso aunque falte completamente, y no sienten algún malestar.

Cuando llevamos una buena porción de torta o pasta, decimos, oh, es tan buena, moriría por esto. El libro de Victoria Boutenko, 12 Pasos a la Comida Cruda, fue traducido en 12 idiomas incluyendo chino. En todos los idiomas no hubo inconvenientes para encontrar alguna equivalencia de "moriría por". Sarcásticamente lo llamamos por su nombre verdadero y esto está matando gente porque estadísticamente, la gente que solo come alimentos vivos, nunca muere de cáncer o ataques del corazón, las dos principales causas de muerte conocidas hoy en día. Si la gente que tiene cáncer o problemas de corazón, simplemente cambiase a 100% alimentos vivos, las estadísticas nos dirían que sus síntomas se fueron. Así que, este es nuestro nivel biológico de adicción a la comida cocida.
3. Emocional
El próximo nivel de adicción a la comida cocida es el nivel emocional. Cuando experimentamos estrés, nos gusta comer algo porque comiendo comida cocida nos hace dormir y no nos deja pensar claramente. Comiendo pepinos no ayuda. Necesitamos comer algo confortante. No es que somos deficientes en pochoclo. No llamamos al pochoclo nutritivo. Lo llamamos confortante. Cuando alguien está triste, lo llevas afuera por un helado o para darle algún chocolate. No sabemos como hacerle frente con descubrimientos, en su lugar comemos. Así que este es el nivel emocional, pero el nivel más difícil de todos es el nivel de adicción espiritual.
4. Espiritual
Todos somos seres espirituales, y como seres espirituales somos especiales. Tal vez a alguien le lavaron la cabeza para hacerle creer que no es realmente importante, pero dentro sientes algo especial porque sabes que tienes una misión espiritual especial en tu vida. Y cuando no sigues tu misión, te sientes en problemas. ¿Qué te gustaría que inscriban en tu lápida cuando mueras?. ¿"Tuvo una historia importante"?. Parece como que eso es lo que realmente importa, pero si no seguimos nuestra misión espiritual, continuamos desarrollando dolor y experimentamos este dolor espiritual más y más mientras envejecemos. Por eso los programas de 12 Pasos son programas espirituales. Y es por eso que los últimos cuatro pasos del libro 12 Pasos a la Comida Cruda, son pasos espirituales.
Acerca de Victoria Boutenko
Victoria Boutenko brinda clases de alimentos vivos en la Universidad de South Oregon y, como resultado de sus enseñanzas, muchas comunidades de alimentación viva se fueron formando alrededor del mundo. Victoria y su familia vivieron una dieta 100% viva durante nueve años y los cuatro se curaron de enfermedades incurables. La transformación de la familia de Victoria a los alimentos vivos está descripta en su libro, Familia Cruda. Victoria es también la autora de 12 Pasos a la Comida Cruda. Sus dos hijos escribieron un libro conteniendo deliciosas recetas de alimentación viva llamado Comiendo sin Cocinar.





5/6/12

UNA COCINA CON BUENA ENERGÍA




La cocina es un centro energético porque la preparación de los alimentos, con su propia calidad y vibración, también va a influir en nuestras vidas aportando energía quellamamos Chi o produciendo, por el contrario, un estado desenergetizante. La comida preparada en una cocina con una ubicación y un ambiente adecuado, proporcionará a las personas salud y vitalidad. En la cocina tenemos el mando de la nutrición y preparación de nuestros alimentos. Tenemos que cocinar de forma cómoda, con todos los cacharros y útiles de cocina al alcance de la mano y de forma, porque no, alegre y divertida.

La comida, como nuestro combustible que es, tiene que aportar energía. Una comida hecha en una cocina sucia, desordenada, llena de trastos, de espaldas a la puerta, con esquinas agresivas y de forma incómoda, traspasa a nuestros alimentos todas estas perturbaciones y, aunque parezca mentira, puede contribuir a que la digestión no sea fácil.

Cocinar con buen estado de ánimo también es importante.

De acuerdo con esa teoría, el Chi es influenciado por dos tipos de energía: yin -la energía pasiva, promotora de reflexión y creatividad-, y yang -la energía activa, que estimula el movimiento y el progreso. El objetivo del feng shui es balancear las energías, manteniendo las saludables y positivas. Para los chinos, el Chi es nuestra energía vital, que viene del equilibrio entre las fuerzas yin y yang. Por eso es muy importante hacer la comida con tranquilidad. La elección de los alimentos, la preparación de la comida y el arreglo de la mesa deben volverse parte de un rito sagrado para la casa.

Estudiosos de la cultura oriental afirman que la preparación de los alimentos comienza lavándose las manos en agua abundante.

Así que, elige bien los alimentos, trátalos con Amor y respeto, agrdécelos, y cocínalos con alegría en el corazón, será lo que después vas a comer tú y le vas a dar a los tuyos.



18/11/11

UTENSILIOS DE COCINA TÓXICOS


Artículo publicado por Conasi en la revista “La Eco” en el mes de octubre 2008.

Con este artículo queremos hacernos más conscientes de la importancia que tiene un alimentación sana y cómo influyen en ella los utensilios de cocina que utilizamos.
Para ello os ofrecemos toda la información que vamos elaborando y ponemos a vuestra disposición los mejores productos del mercado europeo: sartenes, cazuelas, ollas, woks, parrillas… sin teflón (de titanio con antiadherente de carbón), panificadoras sin teflón (antiadherente de titanio), utensilios de silicona, germinadores, deshidratadores, extractores de zumos… siempre respetando el criterio de que los materiales que los componen no liberen metales pesados ni productos tóxicos de ningún tipo.

Habitualmente no somos conscientes de la influencia que tienen los utensilios de cocina sobre los alimentos que cocinamos. Sin darnos cuenta, contaminamos nuestros alimentos en la propia cocina con reconocidos tóxicos como metales pesados o productos sintéticos.

Este es un hecho aún más paradójico cuando se consumen productos ecológicos. Se compran estos alimentos porque nos certifican que no han intervenido productos tóxicos en ninguno de sus procesos de cultivo, crianza o elaboración y luego, en casa, van directos a una sartén de teflón, a una olla de aluminio o a una cazuela que posiblemente libera plomo. La intoxicación con metales pesados sucede porque nuestro organismo no tiene sistemas para eliminarlos.

Su acumulación produce una toxicidad lenta, insidiosa e inevitable. Para hacernos más conscientes del alcance de esta cuestión, he aquí un listado de materiales que forman parte de nuestro menaje habitual.

Utensilios de aluminio 
El uso de utensilios de aluminio o cocinar con papel de aluminio son factores relacionados con la intoxicación por este metal (¡¡cuidado con el papillotte y con los envases de aluminio de la comida industrial!!). El aluminio se deposita en el cerebro y está reconocido como una de las causas de trastornos mentales como Alzheimer y de cáncer, entre otros problemas de salud. Es un material prohibido para uso culinario en muchos países y aunque en España ya no podemos comprar ollas de aluminio, sin embargo es habitual en cocinas de restaurantes y colegios. Sólo el aluminio anodizado ha recibido un tratamiento especial que lo protege de la corrosión y lo sella (este material es de diferente color en interior y exterior) con lo que no se incorpora aluminio a los alimentos que contiene.
El aluminio lo encontramos en ollas antiguas, latas, comida al papillotte…

Utensilios de hierro colado 
El hierro no es un buen conductor de calor (por lo que cocinar en utensilios de hierro requiere mayor consumo energético que con el resto de materiales), pesa mucho y tiene el problema añadido de los cuidados que necesita para evitar la oxidación. En cuanto a la posible incorporación de hierro en la dieta, se trata de un tema controvertido y no hay consenso acerca de la absorción de este hierro ni que el hierro que pueda absorberse sea realmente fisiológico. Pero lo más importante en caso de decidir comprar utensilios de hierro colado es que el fabricante pueda certificar que no contienen plomo.

Esmaltes 
También pueden contener plomo u otros metales pesados los esmaltados y los barnices de cazuelas metálicas o de barro. Además, si el esmaltado se desgasta o se deteriora por un golpe, el alimento queda expuesto al material que hay en la base. Es importante que siempre nos informemos de que no contienen plomo. La intoxicación por plomo suele ser lenta y crónica, dando lugar a problemas gastrointestinales, fatiga, ansiedad, insomnio, problemas del sueño y un largo etc. Los niños son más sensibles pudiendo producir en ellos, entre otros síntomas mermas en el cociente intelectual y trastornos de atención. Cuidado también con los alimentos enlatados y antiguas canalizaciones de agua con tuberías de plomo.

Acero inoxidable 
El acero inoxidable es una aleación de hierro con carbono, a la que se añaden metales pesados en diferentes proporciones para obtener distintas características. El conocido acero 18/10 de las baterías de cocina o cuberterías significa que en su composición contiene 18 partes de níquel y 10 de cromo. El acero inoxidable es bastante estable en contacto con los alimentos, pero libera pequeñas cantidades de estos metales pesados a la comida, por lo que no deben utilizarlo por ejemplo personas con alergia a alguno de estos metales. El más aconsejable es el acero quirúrgico (T-304) ya que no es poroso, aunque siempre hay que tener cuidado con las ralladuras y deterioros de la superficie. El acero japonés utilizado por ejemplo en cuchillos , es una aleación de extraordinaria calidad, más ligero y de mayor dureza y que, además, no contiene cromo ni níquel.

Cobre 
Los “cacharros de cobre” son ideales para decoración, pero nunca para cocinar en ellos. Para este uso podemos encontrar utensilios de cobre recubiertos de acero inoxidable. El cobre es el mejor metal conductor del calor, seguido por el aluminio, y suelen formar parte de los fondos difusores de ollas y cazuelas, pero no deben estar en contacto con el alimento. En el caso de utilizar utensilios de hierro, aluminio o cobre al menos hay que tener muy en cuenta que no entren en contacto con sustancias ácidas (vinagre, limón, frutas, tomates…) ya que la reacción química que se produce aumenta considerablemente los niveles de intoxicación por estos metales.

Teflón 
Es un material sintético llamado PFTE (polifluorotetraetileno), inventado por la multinacional DuPont en el año 1938. Aunque la mayoría de nosotros lo conocemos como antiadherente de los utensilios de cocina, tiene múltiples aplicaciones: revestimiento de cables, de aviones, formando parte en componentes de naves espaciales, de prótesis médicas, en componentes de motores, trajes espaciales, lentillas, mangueras, pinturas, barnices, alfombras, membranas que impermeabilizan ropas y calzados, etc. El peligro del teflón es debido al APFO (ácido perfluoro octánico, también conocido como C-8), sustancia prácticamente indestructible y acumulativa. Se sabe que en el año 1961 Dupont ya conocía que el APFO se acumula en el cuerpo, no se descompone en el medio ambiente y causa dolencias en animales (cáncer endocrino y sanguíneo, esterilidad, hipotiroidismo, problemas en el hígado, malformaciones en fetos).
A pesar de eso, continuó con los vertidos en aguas y a la atmósfera, por lo que se ha encontrado APFO en ríos, mares, plantas, animales (incluso osos polares, ballenas…), en alimentos y en la sangre del 95% de los estadounidenses y en personas de todo el mundo.
El APFO o C-8 es un material necesario para la adhesión del antiadherente a su base. La razón por la cual el uso de esta sustancia es peligrosa en el teflón es porque la superficie del teflón se deteriora rápidamente, no es estable y las partículas del teflón no tienen la dureza necesaria para evitar que el C-8 se volatilice. Si bien sus cualidades antiadherentes son buenas, no lo es su durabilidad. Por esta razón, han aparecido alternativas al teflón: antiadherentes más resistentes o que se aplican a temperaturas muy elevadas, manteniendo su superficie totalmente sellada. Se habla de la emanación de productos químicos tóxicos al calentarse el teflón por encima de 160º, que pueden matar a un pájaro que se encuentre cerca. El APFO se encuentra también en cajas de patatas fritas, de palomitas, de hamburguesas, etc.
Un exquímico de DuPont ha asegurado que los alimentos contenidos en estos envases pueden absorber sustancias tóxicas. No se dispone de estudios en humanos con evidencias, aunque sí en ratas. DuPont sólo ha admitido la relación con tasas elevadas de colesterol y triglicéridos. No obstante, la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. ha acusado a DuPont de ocultar información, por lo que ha pagado cuantiosas multas y compensaciones y las compañías que lo fabrican están obligadas a reducir el 95 % de las emisiones de APFO en el año 2010, y a erradicar los rastros de APFO de todos los utensilios de cocina y de artículos que lo contienen y estén relacionados con alimentos.
Si se decide utilizar utensilios revestidos con teflón hay que tener cuidado de no someterlos a temperaturas elevadas (por ejemplo fritos, ya que la temperatura en el momento de agregar los alimentos en el aceite es superior a 225º C, o salteados, horneados) y desecharlos en cuanto la superficie sufra algún deterioro (ralladuras, roces, erosiones…).

Plásticos 
Los plásticos que encontramos en tantísimas aplicaciones de la vida diaria son todos altamente contaminantes en su producción, sólo una mínima parte son biodegradables y pocos son reciclables. Contienen sustancias que actúan en nuestro organismo como disruptores hormonales, es decir que interfieren en las funciones de nuestro sistema hormonal, causando demostradas alteraciones (a las que son más sensibles fetos y niños) sobre todo los ftalatos, el estireno y el bisfenol A. Los encontramos en el recubrimiento interno de latas, contenedores de alimentos, botellas, biberones, envases… En contacto con los alimentos una parte pasa a ellos, ya que ningún plástico es totalmente inerte. En la cocina deberíamos anularlos, o al menos no deberíamos calentar en ellos ni tampoco poner comida caliente, grasas, líquidos o ácidos. Además hay que tener en cuenta que el más inestable de todos es el film de cocina.
El polipropileno es el único plástico recomendado por la OMS para estar en contacto con alimentos por su estabilidad tanto en contacto con ácidos como alcalinos y por su resistencia al calor.


Ante esta situación cabe plantearse si a pesar de que las legislaciones establecen límites de seguridad, en realidad algún límite es seguro, puesto que las materias tóxicas se acumulan en nuestro organismo sin posibilidad de eliminación. Es necesario conocer las alternativas de que disponemospara poder elegir a la hora de comprar, y hacerlo en función de nuestra salud y no por modas de consumo. Consideramos como utensilios seguros aquéllos que no desprenden ninguno de sus componentes al alimento y que no reaccionan con el alimento. Hasta donde hoy conocemos, son seguros:

Vidrio 
Está fabricado básicamente con sílice, cal y sosa. A algunos tipos de vidrio se les añaden metales pesados para cambiar sus características, por ejemplo las cristalerías de vidrio fino contienen plomo, a menos de que el fabricante indique lo contrario. Por lo general el vidrio es una buena alternativa para sustituir los recipientes de plástico e incluso para cocinar. Es ideal el cristal con cuarzo para contener bebidas, ya que transmite a los líquidos sus cualidades armonizadoras y energéticas.

Esmaltados de porcelana (acabado vítreo de la cerámica) 
Los esmaltados de porcelana que no estén rallados ni desconchados no desprenden ningún componente tóxico. Los utensilios de barro no deben estar barnizados y en caso de tener esmalte deben certificarnos que no contienen plomo.

Silicona 
Es un polímero sintético de los silicatos y se obtiene a partir de sílice de arena. Ahora está ampliamente difundido su uso en moldes, espátulas y otros utensilios que además de ser antiadherentes son flexibles. La silicona es estable e inerte, no reacciona al estar en contacto con los alimentos y resiste temperaturas desde la congelación al horneado. Hay diversas calidades de silicona y diferencias en su flexibilidad, duración y precio. La calidad superior es la denominada “silicona de platino” por su estabilidad, durabilidad y la calidad del sílice utilizado.

Titanio (Saladmaster) 
Es un metal inerte y atóxico, de gran dureza y resistencia y que no produce alergias, por lo que se utiliza en cirugía y para prótesis e implantes (no confundir con los rechazos que puede ocasionar, éstos no son alergias, es decir no hay implicación inmunológica). También hay utensilios de cocina que lo incorporan en el revestimiento, dando lugar a un antiadherente muy resistente y estable. Asimismo se han desarrollado antiadherentes de carbón sobre base de titanio, proyectados a 20.000 grados y que nos aseguran una superficie totalmente estable, de gran dureza y durabilidad, así como ausencia de toxicidad. Además no precisan del APFO o C-8 para su fabricación.

De nuevo se trata simplemente de estar informados para poder elegir.



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