Mostrando entradas con la etiqueta ALIMENTOS VIVOS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ALIMENTOS VIVOS. Mostrar todas las entradas

13/3/14

"La comida ha sido manipulada para que sea adictiva y resulte difícil dejar de comer"



“Es posible que creamos que no tenemos tiempo ni energías (ni conocimientos) para cocinar a diario, pero aún no estamos preparados para que esa actividad desaparezca de nuestras vidas por completo”.

Bajo esta premisa, Michael Pollan (Nueva York, 1955). uno de los periodistas especializados en alimentación más relevantes del momento –autor de los superventas El detective en el supermercado y El dilema del omnívoro–, se propuso elaborar una breve, pero intensa, historia de la cocina. Una reivindicación de las bondades de esta actividad milenaria, que ahora ve la luz en España.

Cocinar: una historia natural de la transformación (Debate) es uno de los ensayos más interesantes en lo que respecta a la alimentación de los últimos años. Y el entusiasmo que recorre sus páginas, llenas de vivencias narradas en primera persona, se multiplica cuando es el propio Pollan el que cuenta sus descubrimientos al otro lado del teléfono, desde su casa en la bahía de San Francisco.

Para Pollan la cocina no es sólo una herramienta, ni un entretenimiento, es una actividad que define nuestra especie. “Cocinar nos hizo humanos”, asegura el escritor con rotundidad. “Si no hubiéramos descubierto nunca cómo cocinar, no nos reconoceríamos a nosotros mismos. Es cocinar lo que nos dio más energía que la que tenían otros animales, porque ellos gastan mucha energía para digerir los alimentos y nosotros no. Así que pudimos gastar esa energía en tener un cerebro más grande, que nos permitió desarrollar habilidades cognitivas que el resto de animales no tienen”.

La historia de la cocina camina paralela a la historia de la humanidad. Fue la cocina con fuego la que permitió que el Homo Sapiens se distinguiera del resto de primates, y la revolución neolítica no puede entenderse sin la invención de la cerámica y, con ella, la capacidad para cocer los alimentos que fue, según Pollan, condición indispensable para el desarrollo de la agricultura y el sedentarismo. La civilización, en definitiva, nació en torno a una olla.


Con el tiempo se fueron sucediendo todo tipo de innovaciones, fruto del ingenio humano: aprendimos a moler los cereales y hornear el pan, logramos controlar la fermentación para fabricar alcohol, queso y todo tipo de encurtidos, descubrimos que la salazón podía hacer que aguantaran más los alimentos…

Todos estos inventos tenían, según Pollan, algo en común: “Las formas de cocinar, las nuevas formas de procesar los alimentos que la humanidad fue descubriendo, hacían que la comida fuera más saludable”. Pero todo cambió con la llegada de la industrialización. “Entonces”, asegura Pollan, “empezamos a procesar la comida de forma que la hacía menos saludable. El punto de inflexión fue el refinado de la harina y nuestra habilidad para separar el almidón del germen y el salvado, las partes más nutritivas del grano, que se eliminan cuando se muele. Esto ocurrió en 1880. No veo que después haya habido ningún desarrollo que haya hecho que la comida sea más saludable. Ha habido desarrollos que la han hecho, quizás, más interesante. Si vas a un restaurante de cocina molecular verás nuevas técnicas, pero no es algo que haya contribuido a la salud y la felicidad de la humanidad”.

De cómo hemos abandonado los fogones

Pollan es muy crítico con el papel de la industria alimentaria que, asegura, es la principal responsable de que hayamos abandonado la cocina. Las grandes cadenas alimentarias, explica, nos han empujado a aceptar sin rechistar los productos procesados, bajo la promesa de que ahorraríamos tiempo y nos libraríamos de una actividad engorrosa que, gracias a ellos, nunca más tendríamos que realizar. Y es cierto, cada vez cocinamos menos, pero a cambio nuestra salud se resiente.

Para Pollan, no hay nada de altruista en los procederes de las grandes corporaciones: “La industria alimentaria nos ha animado a abandonar la cocina porque gana más dinero cuanto más procesada esté la comida.Es muy difícil ganar dinero vendiendo comida sin procesar; basta hablar con cualquier agricultor, es una manera muy difícil de ganarse la vida. Cuanto más proceses la comida, cuanto más baratos sean los ingredientes que utilices y más complejo sea el resultado, y más grasa, azúcar y sal añadas, más dinero ganas”.

Todo forma parte de una estrategia diseñada de forma explícita para que comamos más. “Puedes hablar de la libertad de elección y la responsabilidad individual”, admite Pollan, “pero no sabemos qué hay en esa comida. Hemos sido manipulados. Es muy difícil tener la libertad de elegir cuando no tenemos la información. La comida ha sido manipulada de formas muy inteligentes para que sea adictiva y sea muy difícil dejar de comer. La industria usa internamente términos como “adictividad” o blitz point [algo así como una “explosión de sabor”], snackability [cuán apetecible es algo para picotear]… Están trabajando de forma deliberada para crear comida que no podamos parar de comer. Y saben cómo hacerlo, básicamente mezclando sal, azúcar y grasa”.

Anuncio de Taco Bell promocionando la 'cuarta comida', entre la cena y el desayuno.

El arma secreta de la industria alimentaria
La industria cuenta, además, con un reclamo que muchos desconocemos: elumami (“sabroso” en japonés), uno de los cinco sabores básicos, junto el dulce, el ácido, el amargo y el salado. El sabor fue identificado por primera vez en 1908, gracias a los trabajos del profesor de la Universidad Imperial de TokioKikunae Ikeda, pero no ha sido hasta hace poco cuando ha sido reconocido por toda la comunidad científica.

Aunque hace unos años la gente no sabía que era el umami, y hasta hace unas décadas si siquiera sabíamos qué era exactamente ni teníamos un nombre para definirlo, muchas de las comidas procesadas están pensadas para resaltarlo”, asegura Pollan. “Cuando ves ingredientes como la proteína vegetal texturizada o el glutamato monosódico, son todo químicos que saben a umami. Los humanos estamos programados por la evolución para que nos guste, probablemente porque es el sabor de la carne. El bacón es el mejor ejemplo, tiene todos los compuestos químicos que configuran el umami”.

Pero el umami no es el único secreto de la industria alimentaria. El colmo de los colmos es que las empresas han logrado tal sofisticación que pueden vendernos alimentos tremendamente complejos, con una apariencia saludable que no es tal. Algo que les sirve para aprovecharse de nuestra cada vez mayor preocupación por la alimentación.

“Estamos muy concienciados de lo que comemos, pero comemos imágenes e ideas”, asegura Pollan, que pone como ejemplo las tretas de las panificadoras. “La idea de que el pan de grano entero, integral, es bueno está muy establecida”, explica. “A la gente le gusta la idea del pan integral, pero no quiere la realidad. La realidad es que es difícil de hornear, no se puede hacer a escala industrial, con máquinas y, además, es más amargo y menos dulce que el pan blanco. Así que hemos tratado de crear una versión del pan integral que es exactamente igual que el pan blanco: usamos la misma harina, le añadimos el grano entero por separado y utilizamos azúcar para ocultar el sabor de éste. El resultado es un producto procesado que no es para nada más saludable que el pan blanco. No tiene ningún sentido”.

El abandono de los fogones nos empuja a la soledad

Al margen de los evidentes efectos que la comida procesada tiene sobre nuestra salud, una de las consecuencias más preocupantes del abandono de la cocina reside en que hemos dejado de lado la capacidad que tenía ésta para unir a la familia y los amigos. Cada vez hacemos más comidas solos. Y es algo de lo que deberíamos preocuparnos.

“Cuando dejas que la industria cocine por ti, no va a cocinar para toda la familia, va a cocinar para cada miembro de la familia”, asegura Pollan. “Y cuando la comida se dirige a ti, como individuo, comes más que si la compartes. Quieren que seamos comensales individualistas, y que comamos en solitario. En realidad ni siquiera quieren que comamos, quieren que estemos picando todo el rato”.

El abandono de la cocina no sólo nos separa de nuestros allegados, además, asegura Pollan, nos aleja de la naturaleza, pues se pierde el vínculo que une irremediablemente a ésta con lo que nos llevamos a la boca.

“Un día le pregunté a mi hijo si pensaba que losnuggets de pollo sabían realmente a pollo”, explica Pollan. “Me dijo: '¿A qué te refieres? Saben a nuggets'. Le pregunté de dónde demonios creía que venían los nuggets y no lo sabía. La mayoría de los niños no tienen ni idea de la conexión existente entre lo que comen y el mundo natural, no saben que comemos plantas y animales y algunos hongos. Es muy fácil olvidar esto”.

“Una de las cosas bonitas de cocinar, responsable de la satisfacción que provoca, es que te conecta con el origen de la comida y con la naturaleza”, afirma el escritor. “Cuando cocinas pones tus manos sobre cosas reales, sobre plantas y animales, y recuerdas que el pollo era un pájaro. Y creo que es algo muy importante. Si nos olvidamos de esto, no cuidaremos como debemos de nuestros pollos, no cuidaremos el suelo, no cuidaremos nuestra tierra… Y no podemos sobrevivir si la tierra no está sana. Al dejar que las corporaciones cocinen por nosotros, ya sea comida rápida, procesada o paella congelada, lo que hacemos es abandonar una importantísima conexión con el mundo. La cocina es la mejor forma que conozco de restablecer esa conexión”.

Pese al discurso aparentemente catastrofista de Pollan, sus conclusiones finales son optimistas: “En los últimos 30 años hemos dejado que la industria cocine por nosotros y creo que ha llegado el momento de darse cuenta de que ha sido un experimento fallido. Hay muchas razones para rechazar la comida procesada, industrial. El problema es que muchos de nosotros dependemos de ella. Algunos porque no sabemos cómo cocinar, otros porque no tenemos tiempo. Pero siempre encontramos tiempo para las cosas que consideramos importantes. Lo que quiero explicar en este libro es que merece la pena emplear algo de tiempo todos los días en hacer la comida. Es satisfactorio, y tiene un enorme valor para ti y para tu familia en términos de placer y salud. Debería ser una prioridad”.

Fuente
MICHAEL POLLAN, EL DIVULGADOR GASTRONÓMICO Nº1



3/10/13

LEUCOCITOSIS POSTPRANDIAL: EVÍTALA COMIENDO CRUDO Y VIVO



“La nutrición es una ciencia, y un arte la buena alimentación. La buena alimentación va más allá de ingerir comestibles. Todo lo que se puede comer no siempre es alimento. La calidad del alimento, no la cantidad, es lo importante en el arte de bien aliment-arte. Mientras la cantidad de calorías señala un índice cuantitativo, la calidad, la forma y el color del alimento plasman un campo energético que nos nutre. Cuando nos alimentamos recogemos y transformamos la energía vital que el alimento ha recogido de la tierra, el agua, el aire y el sol y la humanizamos.”

(El arte de saber alimentarte, Dr. Karmelo Bizkarra)


Leucocitosis postprandial: es el aumento anormal de los glóbulos blancos (leucocitos) tras de la ingesta de un alimento cocinado: esto significa que el organismo desconoce el alimento cocinado y reacciona frente a él como frente a un enemigo: se apresta a defenderse; con el alimento crudo este aumento de glóbulos blancos no se produce, beneficiándose así el sistema inmunológico.

El Dr. Paul Kouchakoff, médico ruso emigrado a Francia, publicó un estudio sobre millares de personas a las cuales analizaba la sangre tras la ingesta de distintos tipos de alimentos, y a diferentes intervalos. Los estudios fueron presentados en el 1º Congreso Internacional de Microbiología, celebrado en París en 1930. Kouchakof controlaba la presencia de glóbulos blancos, elementos relacionados con la actividad inmunológica. La leucocitosis es una condición patológica que se da comúnmente en casos de infección, intoxicación y envenenamiento.

Ya en 1897, Rudolf Virchow, el padre de la patología celular, describió la leucocitosis digestiva y consideró que esta podía ser una condición normal debido a que todos sus pacientes la presentaban después de la ingestión de comida. Los leucocitos poseen una amplia variedad de enzimas que les permiten finalizar el proceso digestivo de hidrólisis de moléculas de gran tamaño.

Normalmente los leucocitos, células de la sangre con función fagocitaria, se multiplican ante la presencia de microbios o toxinas que amenazan la función corporal. El Dr. Paul Kouchakoff expandió los descubrimientos de Virchow. El médico ruso observó que este índice se duplicaba media hora después de la ingesta de alimentos cocidos, mientras que nada sucedía tras la ingesta de alimentos crudos.

El fenómeno, bautizado como leucocitosis post prandial, era independiente a la buena o mala masticación del alimento en cuestión. En cambio, Kouchakof comprobó que la multiplicación de leucocitos se aceleraba cuando los alimentos se cocinaban por encima de cierta temperatura: 87º en el agua, 70º en ciertas frutas, 97º en verduras y oleaginosas.

Kouchakoff también notó que el fenómeno se atenuaba mezclando en la ingesta alimentos crudos y levemente cocidos, pero esta combinación no atenuaba el efecto al combinar alimentos crudos con aquellos cocinados a elevadas temperaturas.Tal como indicaba Kouchakoff, esta activa y recurrente solicitación del sistema inmunológico, reaccionando ante alimentos cocidos (una ligera leucemia cotidiana), desvitaliza el cuerpo y disminuye la capacidad defensiva del organismo, haciéndolo más vulnerable a infecciones.

Pese a la importancia del trabajo y sus conclusiones, el estudio de Kouchakoff pasó totalmente desapercibido en su momento y quedó en el total olvido. Incluso el investigador ruso no alcanzó a identificar y reconocer cual era la sustancia, obviamente sensible al calor y responsable de tal reacción orgánica: las enzimas.


Extraído del libro "Nutrición Depurativa"



¿Qué quiere decir esto? Que si yo como una manzana y a la media hora me extraen sangre para hacer un recuento de glóbulos blancos, el hematólogo podrá contar en torno a los 7.000 leucocitos por milímetro cúbico. Es decir, una tasa completamente normal y corriente. Todo en su sitio.
Sin embargo, si antes de comer la manzana la cocino sólo cinco minutos al vapor el recuento de leucocitos arrojará fácilmente una tasa en torno a 14.000 leucocitos por milímetro cúbico. El doble que en el primer caso.

¿Conclusión? El organismo considera a la manzana cocinada, no como algo afín y amistoso, acorde con su propia naturaleza, sino como un enemigo del que hay que defenderse y al que hay que neutralizar. Es decir, que el fuego ha transformado la manzana en algo sin vida, en un conjunto de moléculas más o menos alteradas.

Lo peor de todo esto es que una manzana cocinada un minuto en el microondas puede elevar la tasa de leucocitos en sangre a más de 40.000 por milímetro cúbico. O sea, que el cuerpo es capaz de distinguir el nivel de degradación de un alimento. Y sabe que un microondas altera a niveles más profundos el alimento que lo que pueda hacer una cacerola al fuego.

Llegados a este punto, alguien puede pensar: “Bueno, ¿y qué más da que suban los leucocitos en sangre? ¿Me voy a morir por ello?”.

El sistema inmunitario debería actuar ante enemigos potencialmente dañinos como virus, bacterias o incluso células que se estén volviendo cancerosas. Pero si cada vez que comemos se activa, evidentemente eso comportará un desgaste de energía y de recursos. Lo que implicará a su vez una merma en el organismo y una pérdida de vitalidad, con todo lo que eso supone (predisposición a la enfermedad, envejecimiento prematuro, desarreglos orgánicos, disfunciones, etc.).

Resumiendo:

1.-Un alimento crudo no producirá aumento de glóbulos blancos.

2.- Los alimentos comunes cocinados producirán leucocitosis.

3.-Los alimentos cocinados a presión producían mayores leucocitosis que los alimentos no cocinados a presión.

4.- Los alimentos manufacturados son los más dañinos, tales como el vino, vinagre, azúcar blanca, jamón.

Kouchakoff no era vegetariano, pero sus descubrimientos mostraron que, para evitar la leucocitosis, la carne debería comerse cruda, lo que sería muy desagradable para los humanos. La carne preparada o procesada (cocinada, ahumada, salada) provocaría la reacción más violenta, equivalente al aumento de la leucocitosis que se experimenta en un envenenamiento. Este descubrimiento sobre el incremento en la actividad de la fagocitosis, los carroñeros del torrente sanguíneo, después de comer alimento cocinado y procesado, aclara porqué los alimentos crudos curan tan rápidamente las dolencias agudas y crónicas, simplemente reduciendo la sobrecarga tremenda de sustancias tóxicas y gérmenes con los que la sangre tiene que luchar y permitiendo que el sistema inmunológico se concentre en curar y depurar el organismo.

Las temperaturas críticas en las que el alimento se hace “patológico” produciendo síntomas de leucocitosis, varía con el alimento; las zanahorias a 98ºC e incluso el agua caliente sobre 90ºC. Considerando la reacción tóxica del agua cuando se calienta debería desaconsejarse el uso de tés de hierbas en favor de los zumos vivos de mayor potencia bioquímica y propiedades antileucocitosis.

Kouchakoff descubrió que una dieta vegetariana amplia compensa el efecto adverso de una cantidad pequeña de alimento cocinado como para no causar leucocitosis. La mayoría de la gente puede tolerar una dieta del 80% de alimento vivo con el 20% de alimento cocinado en forma de tubérculos cocidos como transición hacia una dieta totalmente crudívora.

¿Y cómo puede evitarse?
Pues cocinando los alimentos por debajo de 100ºC grados (a fuego muy lento o con cacerolas especiales, que permitan hacerlo), comiéndolos tibios (no muy calientes, sobre 40ºC máximo) y acompañándolos siempre de otros alimentos crudos, como ensaladas (no fruta, que siempre debe comerse sola). Se ha demostrado que esto puede eliminar, o cuanto menos atenuar, la leucocitosis digestiva.

Y, por supuesto, tener muy presente, a la hora de comer algo, que los alimentos crudos no producen leucocitosis.

Nunca.


(Noticiario del Nuevo Mundo, Rafa Dudo)


26/8/13

DRA. KATHERINE KOUSMINE: LA ALIMENTACION CRUDA CURA ENFERMEDADES DEGENERATIVAS




UNA GRAN CIENTIFICA, MARGINADA POR LA SOBERBIA MEDICA OCCIDENTAL.

En agosto de 1992, a los 88 años de edad, murió en Suiza la Dra. Catherine Kousmine sin que ninguna publicación médica oficial se hiciera eco de su desaparición. Tampoco durante su larga carrera dedicada a la investigación y tratamiento de enfermedades degenerativas, encontró el interés que merecía. Como una más de tantos científicos que han tenido la valentía de cuestionarse los conocimientos adquiridos, ella trabajó sin apoyo ni subvenciones. En el cerrado mundo del poder establecido, no hay lugar para los disidentes, sobre todo si no prometen ventas. Fueron sus éxitos clínicos con enfermos graves los que le proporcionaron un prestigio creciente. Poco a poco algunos médicos jóvenes se interesaron por sus trabajos y con el paso del tiempo se creó la "Association Médicale Kousmine Internationale", con sede en Dijon, cuya finalidad es la de proseguir y divulgar sus investigaciones.
La Dra. Kousmine nació en Rusia en 1904, en el seno de una familia acomodada. Desde 1908 su padre, pequeño industrial, la lleva a pasar el invierno a Suiza. En 1916, a causa de la guerra, se insatalan definitivamente en ese país.
En los años 40 -cuenta en su libro "Salve su Cuerpo"- "el índice de cánceres aumentaba, pesé que debía intentar comprender esta enfermedad. Instalé un laboratorio en la cocina de mi apartamento y estuve estudiando ratas durante 17 años. Busqué en el instituto Curie de París una especie de rata que desarrollaba cáncer mamario en un 90% de casos. En dicho Instituto eran alimentadas con comprimidos nutritivos, pero yo no podía pagarlos y les daba pan seco, trigo integral, zanahorias crudas y levadura de cerveza. Es decir,mezclaba una alimentación natural con otra desvitalizada, como el pan seco. La proporción de tumores descendió al 50%. Al principio no comprendí la causa, pero más tarde supe que eran los alimentos crudos y naturales los que disminuyeron de forma tan importante el índice de tumores"
La Dra. Kousmine ha puesto a disposición de médicos y enfermos una larga experiencia para prevenir y tratar enfermedades degenerativas. Consciente del desinterés de sus colegas, afirmó: "el cambio de mentalidad pasará por los enfermos, no por los médicos."

Beneficios de la alimentación cruda:

No produce leucocitosis postprandial.
Es un alimento vivo.
No pierde vitaminas, minerales y aromas.
No pierde la actividad enzimática.
Fácil digestión.
Aumenta energía vital.
No produce sueño postprandial.
No es mucógeno y no inflama las mucosas.
Elimina las bacterias putrefaccientes y genera una flora colónica favorable.

Veamos algunos conceptos enumerados:

Leucocitosis postprandial. Es el aumento anormal de los glóbulos blancos (leucocitos) luego de la ingesta de un alimento cocinado: esto significa que el organismo desconoce el alimento cocinado y reacciona frente a él como frente a un enemigo: se apresta a defenderlo.
Con el alimento crudo este aumento de glóbulos blancos no se produce, beneficiándose así el sistema inmunológico.

Que el alimento cocido no tiene vida es una verdad "de Perogrullo" porque todos sabemos que cualquier ser vivo sometido a las condiciones de cocción, muere. Al cocinar se pierden en mayor o menor proporción varios nutrientes: vitaminas, minerales, esencias aromáticas.
No es que se pierdan todos pero sí una buena parte de aquellos que son sensibles al calor (termolábiles) o de los que son solubles y pasan al líquido de coción (que se pueden recuperar), y de los que son volátiles (los aromas) que pasan al aire; la pérdida es mayor cuanto mayor es la temperatura y el tiempo de cocción. Las esencias aromáticas son sustancias volátiles que normalmente va despidiendo el alimento (ese rico olorcito...!). Los aromas que son agradables a nuestro sentido del olfato, tienen acciones farmacológicas saludables para el organismo: aumentan la secreción de saliva (se me hace agua la boca...!) y la secreción de enzimas digestivas, aumentan la sensación de saciedad y permiten disminuir la cantidad de comida.

La actividad enzimática que se pierde al cocinar los alimentos, es muy importante para la digestión. Entre estas enzimas se encuentran las que actúan en el catabolismo celular de los tejidos que forman el alimento. Muchas de ellas tienen la función de desintegrar las macromoléculas (proteínas, almidones, ácidos nucleicos) como también a otras más pequeñas (fosfolípidos, nucleótidos, polipéptidos) que hay en el alimento y que no pueden ser absorbidos por la mucosa del intestino sin esa modificación química.
Esa función también la tienen las enzimas digestivas de nuestro organismo, con la ventaja de que las del vegetal son específicas para las moléculas que acompañan.* Contrariamente a la que se cree vulgarmente, los alimentos crudos son más fáciles de digerir que los cocidos por la presencia de las enzimas propias que vimos en el punto anterior.
La energía radiante o "aura" que tienen los alimentos crudos (como todos los seres vivos) también se pierde al cocinarlos.

La modorra postprandial se debe a los alimentos cocinados: cuando se consumen alimentos crudos desaparece esa sensación de letargo.
Muchos resfríos y otras manifestaciones de mucosas inflamadas que se atribuyen a factores climáticos: frío, lluvia, se deben en realidad a la capacidad de producir mucus de los alimentos cocidos, en especial a los refinados, farináceos, etc. Los alimentos crudos no sólo no producen mucosidad sino que pueden llegar a evitar la que producen los alimentos cocidos.

El tipo de bacterias que predomina en el intestino depende de la alimentación, ya que ésta determina el medio de vida que encontrará el microbio. La flora intestinal que genera el alimento crudo es muy favorable para nuestro organismo: ella sintetiza vitamina B12, aminoácidos y ácidos grasos esenciales, y además tienen la capacidad de digerir las fibras y extraer de ellas nutrientes como minerales,oligoelementos, vitaminas y otros.
Si buscamos en el diccionario, encontramos que la palabra “crudo”está asociada a conceptos negativos (cruel, áspero, despiadado ???; aplicado a la fruta que no está en sazón???; dícese de los alimentos difíciles de digerir???; aplicado al tiempo muy frío y destemplado???): tal vez a eso se deba el rechazo hacia la alimentación crudívora. En realidad, los alimentos en su estado natural, no se presentan crudos: la naturaleza, a través de los rayos solares los “cocina” hasta su punto justo para que puedan ser consumidos. Los alimentos naturales han sido perfectamente cocinados por el sol, el gran “cocinero” natural.

Por eso nuestro consejo es:
Que nunca falten frutas en la dieta, pero cómelas siempre lejos de las comidas principales, media hora antes y dos horas como minimo, despues de alguna comida.
Consumir ensaladas crudas en las comidas principales.
Ingerir mayor cantidad de alimento crudo que de cocinado.
Ingerir primero lo crudo y luego lo cocinado (o por lo menos juntos).



12/6/13

7 RAZONES PARA NO USAR EL MICROONDAS Y DESTERRARLO DE LA COCINA



Aunque la versión oficial sigue manteniendo que es seguro (también lo decían del Teflón ysu uso estará prohibido en el 2015 cuando ya se ha demostrado que es cancerígeno), desde su introducción en las cocinas han existido voces científicas disidentes alertando de que invertir la forma de calentar los alimentos tenía consecuencias.

El horno microondas es la técnica de cocción más invasiva de la historia y totalmente inversa a lo tradicional. El fuego, el gas, la electricidad o la vitrocerámica calientan un recipiente y éste al alimento, pero el microondas actúa directamente sobre el producto mediante ondas electromagnéticas que hacen vibrar a gran velocidad las moléculas, chocando unas contra otras y creando calor mediante fricción.


Como muestra el esquema superior sobre la pérdida de nutrientes según el método de cocción, el microondas arrasa practicamente con todo, como un incendio, a diferencia de cocer al vapor que es la mejor forma de aprovechar las vitaminas y minerales de los alimentos.

Aunque la versión oficial sigue manteniendo que es seguro (también lo decían del Teflón y su uso estará prohibido en el 2015 cuando ya se ha demostrado que es cancerígeno), desde su introducción en las cocinas han existido voces científicas disidentes alertando de que invertir la forma de calentar los alimentos tenía consecuencias.

El horno microondas es la técnica de cocción más invasiva de la historia y totalmente inversa a lo tradicional. El fuego, el gas, la electricidad o la vitrocerámica calientan un recipiente y éste al alimento, pero el microondas actúa directamente sobre el producto mediante ondas electromagnéticas que hacen vibrar a gran velocidad las moléculas, chocando unas contra otras y creando calor mediante fricción.

Aun con poca repercusión mediática, todas las líneas de alimentación sana y natural coinciden en rechazar el uso de microondas al no compensar los minutos que nos ahorramos de tiempo con la destrucción que genera en los alimentos y en la salud.

Estos son 7 motivos para no usar el microondas y desterrarlo de la cocina y abajo las explicaciones de las expertas Dra Odile Fernández autora de”Alimentación anticáncer“, Montse Bradford y la bioquímicaOlga Cuevas.


¿Realmente merece la pena?
Se destruyen las enzimas y parte de los nutrientes, como los antioxidantes, hasta en un 75% (ver estudios abajo). Las ondas electromagnéticas hacen vibrar las moléculas de agua de los alimentos motivando una fricción que genera calor, de dentro a fuera. Y esto altera la estructura química de los alimentos
Aumentan los radicales libres que son cancerígenos e inmunosupresores
El consumo de alimentados calentados/cocinados en microondas debilita el sistema inmunológico y está relacionado con diferentes enfermedades
Las paredes celulares de las verduras al microondas aparecen totalmente desgarradas vistas al microscopio (ver imagen inferior)
Generan radiación electromagnética
Además de los citados efectos a nivel físico-químico, a nivel energético desvitalizan los alimentos
Por último, ocupan un espacio importante en la cocina que podríamos usar para algo más sano.


(Fuente)

Por la Dra. Odile Fernández en “Alimentación anticáncer” (2012)
Las ondas emitidas por un microondas son ondas electromagnéticas que hacen vibrar a gran velocidad las moléculas, chocando unas moléculas contra otras y creando calor mediante fricción. El calor producido no es homogéneo, esto podemos observarlo fácilmente al preparar un alimento con este artilugio. Normalmente quema la superficie y el resto del alimento está frio. Con el uso del microondas alteramos las moléculas del alimento y lo cargamos de radiación electromagnética, y esto creo que no es muy natural, ¿no crees?

La cantidad y calidad de las vitaminas y fitonutrientes presentes en los alimentos disminuye significativamente si cocinamos en microondas respecto a otros métodos de cocción menos agresivos. En un estudio realizado en España compararon la cantidad de vitamina C y glucosinolatos presentes en el brócoli antes y después de someterlo a distintos métodos de cocción. Cuando se cocinaba en microondas la cantidad de vitamina C disminuía en un 40 %, y la cantidad de glucosinolatos en un 74 %, sin embargo al cocinarlos al vapor mantenía casi las mismas propiedades que crudo.

Si a pesar de todo usamos el microondas debemos tener la precaución de no calentar nada en plásticos. Al calentar los alimentos dentro de un recipiente plástico se libera un potente cancerígeno, bisfenol A, que penetra en el alimento y va directamente a nuestra sangre al ingerirlo.



Por Montse Bradford en “La nueva cocina energética” (1999)
A diferencia del horno de gas convencional, que calienta un recipiente y éste al alimento; el horno microondas calienta el alimento emitiendo ondas electromagnéticas (las ondas atraviesan los recipientes). El impacto de dichas ondas sobre las moléculas de agua contenidas en los alimentos, las hace vibrar motivando una fricción que genera calor.

El horno de microondas cocina de forma inversa al tradicional. Mientras que cocinando con los métodos conocidos hasta ahora, los alimentos se hacen de fuera a dentro, el horno microondas realiza la misma operación de dentro a fuera. En otras palabras, los alimentos, bajo el impacto de las ondas electromagnéticas, se suelen cocer primero en su interior y, luego, el calor se transmite a la superficie.

El doctor en biología Andreas Kuhne rebate la afirmación de que la técnica de microondas no altera negativamente la estructura química de los alimentos y conserva las vitaminas. Por ejemplo,el ácido fólico, vitamina del grupo B básica para la formación de la sangre e importante para el sistema inmunitario y el crecimiento, desaparece cinco veces más rápidamente en los alimentos tratados con microondas. También existen pérdidas considerables de las vitaminas B1, B6 y C.

El campo electromagnético que forman las ondas microondas puede alterar la estructura proteica de los alimentos de forma mucho más intensa que los métodos de cocción tradicionales.

Las paredes celulares de las verduras cocinadas con microondas, aparecen totalmente desgarradas vistas al microscopio. El efecto de los campos electromagnéticos sobre la salud humana se halla muy poco estudiado. Cualquier fuga supone una exposición muy superior a la que nos tiene acostumbrados la naturaleza.

El mismo doctor Kuhne ha apuntado la probabilidad de que los efectos de la exposición sean los causantes de los actuales mareos, las jaquecas, el cansancio y el debilitamiento de los sistemas inmunitario y nervioso central.

Todos estos datos que hemos seleccionado proceden de los primeros estudios serios realizados para conocer los efectos del uso del horno microondas. En vista de los resultados, cabría preguntarse: ¿vale la pena correr tantos riesgos? ¿Por qué no seguir con métodos más naturales y sanos, como la cocina de gas?
Por Olga Cuevas en “El equilibrio a través de la alimentación” (2006)
Los hornos microondas emiten unas ondas electromagnéticas con una frecuencia de 2.450 MHz que ocasionan una agitación de las moléculas de agua del alimento a una velocidad tal, que el rozamiento de unas contra otras liberan calor que se propaga a toda la masa del alimento. Cuanto más agua tenga el alimento, más rápidamente se calienta.

En la materia natural de los alimentos, las moléculas que la constituyen se sitúan en un orden determinado que le confieren su carácter vital; estas frecuencias a las que se somete el alimento desorganizan sus constituyentes. Este efecto “desvitalizante” del alimento apenas se observa en personas sanas, pero debilita a las enfermas, sobre todo a aquellas con enfermedades degenerativas y crónicas.

Es muy probable que en los alimentos cocinados en los hornos microondas, se forme una gran cantidad de radicales libres.

Y para no tener tentaciones, una lectora, que aún no ha sacado el microondas de casa por desacuerdos al respecto con el marido, evita así la tentación de la rapidez…


Info sobre las consecuencias del uso del microondas
Estudios de pérdida de nutrientes
Dra. Lita Lee: Health Effects of Microwave Radiation-Microwave Ovens
Anthony Wayne y Lawrence Newel: Radiation Ovens. The Proven Dangers of Microwavescastellano
Daniel Reid

6/6/13

QUESO VEGETAL FRESCO DE MACADAMIA CON CEBOLLINO




Una tacita de nueces de macadamia crudas
Un par de tallos de cebollino fresco
Un par de hojas de albahaca fresca
Sal marina o del Himalaya
Pimienta rosa
1/2 tacita de rejuvelac


Dejamos las nueces de macadamia en remojo mínimo 6 horas.
Luego las colamos y ponemos en el vaso de la trituradora/batidora.
Le añadimos la 1/2 tacita de rejuvelac, la pizquita de sal marina y dos o tres granitos de pimienta rosa, y batimos hasta que quede una masa homogenea. Si queda muy espeso vamos añadiendo rejuvelac o agua hasta tener la consistencia deseada.
Una vez batido le añadimos el cebollino y la albahaca troceado muy finito y revolvemos.

Y a disfrutar!
Ideal para crudités o para untar


18/2/13

SANA ALIMENTÁNDOTE SANO



Cada persona tiene unas necesidades nutricionales propias fruto de su terreno biológico dominante.

Hoy la sociedad está acostumbrada a vivir con reumatismo, las alergias, las migrañas, las varices, la hipertensión...nunca antes se habían generado tantas enfermedades degenerativas. Cada día es más difícil que se produzca una muerte natural o el morir de viejo. Las enfermedades degenerativas son las plagas de nuestro tiempo. La etiología de estas afecciones se relaciona con los hábitos de vida: la alimentación caracterizada por excesos y carencias, los tóxicos químicos contaminantes y el estrés.

Ningún medicamento podrá hacer tanto por nuestra salud como los alimentos saludables que tomamos cada día.

Igualmente, ningún fármaco posee la capacidad de compensar los efectos nocivos de los alimentos que ingerimos en una alimentación desequilibrada.

La piedra angular de toda terapeútica es la corrección alimentaria. Lo que habitualmente llamamos enfermedad, es solo un síntoma del estado de desorden al cual hemos llevado a nuestro organismo a través del tiempo. En sí mismo, el cuerpo humano tiene gran cantidad de maravillosos mecanismos para resolver problemas a los que puede verse sometido: excesos, carencias, toxicidad, etc. Pero nuestro moderno estilo de vida se las ha ingeniado para colapsar esa increíble armonía, malogrando la natural capacidad de adaptación a los inconvenientes.

Asumir esta realidad representa el cincuenta por ciento de la solución de nuestros actuales problemas de salud. Y ese es el objetivo, que la persona comprenda cómo él mismo ha generadotal situación de desorden y -por sobre todo- cómo él mismo puede remediar tal problema, en la medida que retorne a los hábitos saludables que nunca debió abandonar.

En este camino no hay secretos ni misterios, pero tampoco soluciones mágicas. Los errores se generan principalmente por desinformación (donde se mezclan por un lado la poca difusión de hábitos y alimentos saludables, y por el otro la excesiva publicidad, no muy clara por lo general y a veces con mensajes subliminales con dudosas intenciones que intentan movilizarnos por ejemplo a través de nuestra familia, de productos supuestamente beneficiosos para nuestra salud).

En la medida que vayamos aprendiendo como opera la inmensa inteligencia corporal y comprendamos sus mecanismos, veremos que es muy sencillo jugar a favor (y no en contra, como muchas veces solemos hacer sin siquiera saberlo) de nuestra propia naturaleza humana. Entenderemos que no habrá medicamento alguno que pueda remediar los problemas,mientras no dejemos de boicotear nuestro organismo con hábitos que van en contra de las leyes naturales que lo crearon.

Inicialmente debemos comprender como funciona el mecanismo de la intoxicación cotidiana y el ensuciamiento corporal, y aprender que alimentos y prácticas colaboran con ello. Si diariamente incorporamos más tóxicos de los que podemos evacuar, no necesitamos ser científicos para entender que la acumulación de toxinas acabará por generar un colapso tóxico. Esa es la causa profunda de la mal llamada enfermedad: desde calambres, alergias, problemas de calvicie, acidez estomacal, desorden hormonal, impotencia sexual, colesterol alto, irritabilidad, problemas de circulación, asma, osteoporosis, hasta un cáncer, todo responde al mismo mecanismo de generación. Solo difiere el grado de toxemia y el órgano mediante el cual, nuestro organismo expresa su claudicación y colapso.

Para el correcto funcionamiento corporal es importantísimo el rol que cumple la correcta nutrición, pero de poco servirá una alimentación de alta calidad en un contexto de ensuciamiento corporal crónico. El mejor de los alimentos puede ser mal aprovechado, como consecuencia de estar atrofiados los mecanismos de la química corporal para su correcta síntesis, a causa del colapso tóxico. La analogía con un automóvil puede ayudarnos a comprender mejor este concepto:
Si nuestro vehículo está carbonizado y fuera de punto debido al uso de combustible incorrecto, seguramente haríamos limpiar el motor y cambiaríamos la calidad del combustible. ¿Serviría hacer sólo una de las dos cosas? Con el cuerpo pasa exactamente igual. De poco sirve una sola acción. Hay que depurar para eliminar los desechos que impiden el normal funcionamiento. Y también hay que cambiar la calidad del “combustible” para que no vuelva a “carbonizar” la estructura.

Una persona que decida recuperar por sí misma su natural estado de salud y equilibrio,debe abordar irremediablemente el trabajo depurativo como prioridad absoluta y paralelamente la incorporación de alimentos y hábitos saludables. Es evidente que si no comenzamos por “destapar” nuestros filtros orgánicos y moderar el nivel de toxemia, todo lo que hagamos en procura de la salud, perderá bastante efectividad. Viceversa, cualquier práctica terapéutica se beneficiará de la tarea depurativa y de una nutrición saludable y no ensuciante.

Ejercer nuestro natural derecho a un óptimo estado de salud, se parece mucho a una mesa apoyada en tres patas: todas deben estar fuertes y en equilibrio. Por ello, la tarea de limpiezaorgánica se potenciará enormemente con un simultáneo freno al ingreso de nuevas toxinas yaporte de los nutrientes esenciales que estaban faltando. Trabajar separadamente cada aspecto, conspira contra una rápida recuperación de la salud y el equilibrio, implicando un mayor esfuerzo y tiempo.


5/2/13

GERMINADOS: LA MARAVILLA DE LA VIDA.



La germinación es una autentica alquimia de la vida, en la que podemos obtener un inmejorable alimento nutritivo y vital. Se trata de alimentos vivos de primer orden donde las secas y duras semillas de naturaleza ligeramente ácida para el organismo, se convierten en brotes tiernos alcalinos, muy ricos en enzimas digestivas, vitaminas, aminoácidos, clorofila y minerales muy asimilables, que ayudarán a mantener nuestro equilibrio ácido-base.

La capacidad desintoxicante de los germinados es suficiente razón para adoptar la costumbre de incluirlas en el menú cotidiano, y más si se vive en grandes urbes o focos contaminantes. A esto se suma el gran poder de regeneración que poseen las plantas en su nacimiento. Las plantas a esta corta edad poseen cualidades revitalizantes y regenerativas únicas que ayudan a mantener y recuperar la salud, depurando el organismo. Serán grandes aliadas para revitalizar el eco-sistema digestivo y obtener una alimentación saludable.

A modo orientativo, al germinar la semilla las proteínas se convierten en aminoácidos, los carbohidratos son modificados en azúcares simples, las grasas en ácidos grasos, los minerales se hacen mas asimilables y las vitaminas se desarrollan formidablemente durante la germinación. Por ejemplo en la soja el contenido de vitamina A se duplica en 48 horas, en 54 horas aumenta un 280% y en 72 horas un 370%. La vitamina C del trigo germinado aumenta un 600% en los primeros días de germinación y la vitamina E se triplica en cuatro días.

Se deben evitar las semillas partidas y las muy procesadas que pueden estar irradiadas y tratadas con sustancias químicas. Es conveniente optar por las de cultivo biológico y comprobar que efectivamente germinan todas o casi todas. La tasa de germinación no debería ser inferior al 90% para una semilla ecológica.

Los brotes de la familia de las Solanáceas tienen componentes que son tóxicos para los seres humanos y hay que evitarlas. Entre ellas se encuentran las de berenjenas, todo tipo de pimientos y tomates...

Podemos germinar fácilmente para empezar, semillas de buena calidad biológica como; Alfalfa, soja, trigo, fenogreco, lentejas, garbanzos, girasol, cebada, maíz, guisantes, calabaza y sésamo entre otras.

Hay que entender las necesidades de las semillas para germinarlas de forma sana.
Un equilibrio entre humedad y aire es lo ideal una vez que empiezan a brotar después del remojo inicial. En esta primera etapa de crecimiento los brotes absorben el agua por evaporación del medio circundante o sustrato, que en este caso es la propia aglomeración de semillas. Entonces es importante que las semillas estén siempre húmedas pero sin encharcamientos y que tengan un aporte de aire suficiente y una temperatura entre 20 y 35ºC.

Hay que evitar un grave error que se comete a menudo al empezar a germinar las primeras veces. Este es, dejar las semillas en remojo demasiado tiempo y o con agua muy fría, lo que produce un principio de putrefacción del que es difícil salir sano si eres una semilla. En caso de remojo demasiado largo se desarrollan procesos anaerobios (podredumbre) y pueden liberarse sustancias toxicas.

Si fuésemos semillas solo querríamos rehidratarnos para empezar el ciclo de germinación, osea, dejar las semillas previamente lavadas en un recipiente con al menos tres veces su volumen de agua tibia (a no mas de 30ºC.) hasta que están hinchadas, lo que puede llevar de pocas horas hasta un día dependiendo del tipo de semilla. Si se observa que han absorbido el agua se le pone más.

El agua utilizada, mejor si es de manantial que del grifo. (Si es del grifo, se deja reposar unos 2 días en una jarra o recipiente cubierto con un paño para asegurar que se evapore el cloro o se hierve 10 minutos y se deja enfriar). El color azul en los recipientes además de proteger al agua de la luz directa le confiere cualidades que la activan y mejoran la evaporación del cloro manteniendo mejor el oxigeno. También beneficia poner el agua al sol un rato para que se recargue con las energías de la luz del astro.
Ante cualquier duda sobre la potabilidad hervir el agua.

Generalmente hay que tirar el agua del remojo que contiene gran cantidad de purinas y sustancias bloqueantes que hicieron su papel mientras la semilla estaba en su letargo seco. En su estado natural estos desechos nutren la tierra, pero en un recipiente se pueden convertir en un impedimento para la germinación y son poco deseables para el consumo humano.

Tendremos en cuenta que las semillas una vez germinadas se convierten en plantitas cada vez mas grandes y dependiendo del tipo de germinado su volumen aumenta considerablemente. Por ejemplo una germinación de alfalfa con una cucharada sopera de semillas, llenará el volumen de un recipiente de litro fácilmente, ya que lo que se busca es la planta en su inicio con su raíz y el tallo con los cotiledones verdes (las primeras hojas que salen de la semilla)
Mientras que en la mayoría de legumbres y cereales, habitualmente se desea que brote el inicio de la raíz unas tres o cuatro veces la longitud del grano y se prefiere consumir antes de que salga el tallo.

En consecuencia, hay que evitar poner demasiadas semillas y si vemos que empiezan a estar apretadas lo razonable es separar una parte en otro contenedor o consumirlas.

Es interesante separar las cáscaras de las semillas una vez germinadas ya que estas no son mas que celulosa que en grandes cantidades pueden ser una carga para la digestión. Para ello los germinados se colocan en una cubeta con agua. las cáscaras tienden a flotar y se recogen en la superficie con un pequeño colador, mientras que los brotes se van al fondo.

Los germinados bien escurridos se conservarán varios días en la nevera. Aun teniendo en cuenta las condiciones adecuadas de higiene de los utensilios y los factores adecuados para el cultivo a veces no se obtienen resultados satisfactorios y la germinación se deberá desechar. Esto no debe desanimarnos. Los motivos de que esto ocurra pueden ser desde una semilla de mala calidad, influencias personales, influjos astrales especiales y radiaciones telúricas o electromagnéticas. Puede ser conveniente cambiar de ubicación los cultivos o tomarse las cosas con mas calma.

Trabajar siempre de la forma mas higiénica posible y desinfectar a fondo los recipientes utilizados antes de volver a usarlos. El uso de vinagre o una escaldada final asegura una buena limpieza.

Métodos de germinación:

Método de germinación en tarro de cristal

Lavamos las semillas y las ponemos en agua tibia (25 a 30ºC.), durante 24 horas generalmente, de manera que estén cubiertas. Pasado este periodo retiramos todas las que floten aun siendo empujadas hacia abajo, señal de que no son aptas. Igualmente se retiran las que no se han hidratado (esto suele suceder con algunas legumbres)

Escurrimos las semillas hidratadas y las dejamos dentro del frasco tapando la boca con un paño con en un lugar oscuro a temperatura que ronde los 25 grados (de 20 a 35 germinaran normalmente, a mayor temperatura más rápido) con el recipiente inclinado en oblicuo y boca abajo, así el agua se escurre bien. Siempre de manera que entre aire.

Hay que remojar las semillas cada día dejándolas como se ha explicado hasta que alcancen el desarrollo deseado, entre 5 y 7 días normalmente.

Pasado el tiempo de germinación y en el caso de semillas que desprenden la cáscara, retirar todas las cascaras que podamos a mano o sumergiéndolas en agua y con un colador pequeño atraparlas.

Colocarlas en un recipiente que respire o envueltas en un paño y ponerlas en sitio fresco hasta su utilización.

Método de germinación por goteo.

Una buena manera de simplificar la tarea de germinar las semillas.
En mi propia experiencia he desarrollado un sencillo método para simplificar aun más el trabajo de germinar, pudiendo dejar los germinados sin la atención periódica de remojar y escurrir, incluso durante varios días. Este método se basa en aplicar un pequeño y constante goteo sobre un germinador colocado encima de un recipiente que recoge el agua escurrida. El agua si es clorada mejor dejarla en reposo un día antes de utilizarla.

El germinador puede comprarse o fabricarse utilizando recipientes de barro agujereados o utilizar escurridores o coladores que se puedan acoplar unos encima de otros. Con varios recipientes podemos cultivar diferentes variedades de semillas para hacer los germinados

Para ello prepara un botellón con un grifo en su base colocado en una estantería sobre el germinador. Este botellón que puede ser redondo o cuadrado se puede comprar en algunas tiendas de menaje y decoración casera o puede fabricarse colocando un grifo o un gotero pinchado en un recipiente de polipropileno, barro, etc. evitar el PVC.
Un goteo se puede conseguir si disponemos de un grifo cerca, aplicándole una manguera con un gotero para riego, pero si el agua es clorada es mejor usar un recipiente con agua reposada.

El grifo se regula justo para que vierta un leve goteo sobre el germinador. El agua escurrida se recoge en un recipiente con suficiente capacidad para retener el volumen de agua del botellón o se conduce a un desagüe de la casa o a la huerta o el jardín....
Esta agua es adecuada para regar las plantas aportando enzimas que regeneran la tierra y nutren a los vegetales.

Este método es mas rápido que en bote, si se hace con semillas remojadas previamente de 8 a 12 horas. Las semillas tendrán el agua renovada y aire necesarios sin estar pendiente de ellas. El calor como en las germinaciones en bote hay que tenerlo en cuenta como factor importante. Una buena temperatura (20 a 35ºC.) garantizará el éxito con cualquier método utilizado. En cuanto a los insectos hay que evitar que se introduzcan colocando una tapa de rejilla de acero o una malla de fibra natural sobre el germinador, si este no tiene una tapa perforada adecuada.

Se podrán germinar distintas semillas a la vez ocupando un espacio relativamente pequeño.

La limpieza es mas sencilla.

La luz no estará tan disponible cuando se pretendan germinaciones ricas en clorofila. Aunque algunos germinadores comerciales son de plástico transparente.

(Método relatado por Ander Uederra. Miembro de Nutribiota.net)

19/7/12

LA ENERGÍA DEL ALIMENTO


Si bien los alimentos aportan nutrientes estructurales (aminoácidos, grasas, azúcares, minerales), tal vez la principal propiedad no sean solo sus valiosos componentes físicos, sino su acción vitalizante sobre nuestro metabolismo energético. Recientes investigaciones muestran que el factor primordial en la calidad de un alimento, es su energía solar (fotones). A través del alimento, absorbemos biofotones (partículas luminosas), que transmiten a las células importante información biológica para modular procesos vitales del cuerpo. Los biofotones poseen una gran fuerza de organización y regulación que proporciona al organismo mayor movimiento y orden, lo cual se traduce en una marcada sensación de vitalidad y bienestar. Cuanta más energía lumínica pueda almacenar un alimento, mayor su valor. Por ejemplo, un fruto madurado al sol es mucho más saludable que aquel madurado artificialmente.

Por consiguiente, la capacidad de almacenamiento de biofotones es una medida objetiva de la calidad de nuestros alimentos. Las algas espirulina, mediante un complejo único de pigmentos, puede almacenar todo el espectro solar: verde (clorofila), azul (ficocianina), amarillo, naranja y rojo (carotenoides). La medición de los biofotones confirma que la espirulina recién cosechada es un excelente colector de energía solar. Es un hecho que todos los seres vivos (hombres, animales y plantas), somos seres luminosos que vivimos de estructuras de orden. El girasol, por ejemplo, es un depósito de luz excelente, captando y almacenando energía fotónica, y transmitiendo dicha propiedad a sus semillas e incluso al aceite con ellas obtenido. Por tanto, nuestro alimento es portador de luz.

Cuanta más luz contengan nuestros alimentos, mayor es su valor biológico y menor es la cantidad de masa alimenticia que necesitamos. Así se explica que un tomate precioso, grande y rojo de cultivo en invernadero, madurado en cámara mediante exposición a gas etileno, tenga menos valencia biológica que un tomate pequeño, con manchas y mal formado, pero que ha crecido al aire libre y ha almacenado energía fotónica del sol en su maduración natural.

Casi no conocemos el concepto de alimento vivo, puesto que hemos aprendido a confiar solo en los análisis bioquímicos de las sustancias. El químico analiza en sus probetas los productos químicos y como mucho, la reacción entre ellos, pero la vida no se podrá comprobar de esta manera. Un pequeño ejemplo: tomemos dos puñados de semillas; un puñado lo colocamos 10 segundos en un microondas. Si luego analizamos químicamente ambos puñados, no habrá diferencia. Sin embargo, si los ponemos a germinar, el puñado de semillas del microondas habrá perdido esa cualidad; están muertas. La vida en sí no es visible, pero sí sus efectos.

Por eso nos debemos concentrar en una Alimentación Viva.

11/5/12

COME SANO



"Que tu alimento sea tu medicina y tu medicina sea tu alimento"

Hoy, la biología nutricional y la bioquímica respaldan de modo científico la máxima "que tu alimento sea tu medicina".

Se confirma que los alimentos del reino vegetal contienen miles de sustancias diferentes que son esenciales para mantener la salud: llamadas fitoquímicos, aparte de los nutrientes tradicionalmente conocidos.

A principio del siglo xx desde el punto de vista de la salud, toda la atención de los alimentos se enfocaba sólo en su contenido en macronutrientes como proteínas, hidratos de carbono y grasas. Desde entonces se han descubierto la importancia biológica de los micronutrientes: minerales, oligoelementos, vitaminas y enzimas. Una revolución al significar que cantidades muy pequeñas de unos compuestos frágiles resultan imprescindibles para la vida.

La nutrición saludable mantiene en el organismo el equilibrio óptimo bioquímico y homeostático.

Una alimentación sana exige volver a los alimentos en su estado natural, respecto a la gran manipulación de la industria agroalimentaria.

La ciencia demuestra que la alimentación más saludable es la que se parece más a la de nuestros abuelos, basada en los vegetales que se cultivaban en el lugar donde vivían, alimentos de gran pureza y muy poco manipulados.Cuanto más cerca está un alimento de su estado natural más beneficioso resulta para la salud.

Los auténticos alimentos se van a encontrar con la competencia de los artificiales, los supermercados se llenan de productos manipulados a los que se añaden por ejemplo vitaminas sintéticas para sustituir las que han perdido por el camino, aparecen los alimentos transgénicos, el alimento funcional...

Es necesario conocer el efecto sobre la salud de todos los grupos de alimentos y el modo de cocinarlos, escogiendo aquellos de calidad por su frescura y menor manipulación.



29/1/12

GERMINADOS, CÓMO HACERLOS EN CASA




Los germinados se pueden producir y conservar en nuestra propia casa de forma sencilla:

1. Poner en remojo las semillas en un frasco de cristal. Se cubrirá con una gasa sujeta por una goma elástica. Deben ser semillas de alta calidad biológica que no hayan sido tostadas o congeladas y el recipiente debe ser necesariamente de vidrio y de boca ancha. Se puede utilizar cualquier semilla, las más apreciadas son las de soja verde, alfalfa, trigo, cebada, avena, calabaza, girasol, sésamo, berro y rabanito. El tiempo de remojo oscilará entre 8 a 15 horas dependiendo de la dureza de la semilla

2. Transcurrido el tiempo de remojo se quita el agua y se enjuagan las semillas.

3. Se deja el frasco en un lugar cálido y oscuro. Debe procurarse que esté inclinado para facilitar la salida del exceso de agua. Mantener las semillas húmedas porque mucha agua o poco aire podrían crear hongos y moho.

4. Dos o tres veces al día es necesario enjuagar los granos escurriéndolos posteriormente y colocando el bote de nuevo boca abajo. Esto deberá hacerse entre 2 y 5 días, momento en el que comienzan a verse los brotes.

5. Cuando los brotes tengan 2 o 3 cms. de largo se expondrán a la luz solar indirecta durante unas 2 horas para que las hojas se pongan de color verde, es decir, para que se forme la clorofila, favoreciendo el aumento de la vitamina C.

6. Terminado el proceso de germinación los brotes se pueden guardar en la heladera, bien escurridos y secos, donde se conservarán sin problema durante más o menos una semana, se recomienda hacer cantidades frecuentes de germinados, porque tienden a hacerse rancios al guardarlos por mucho tiempo

Cualquier semilla de leguminosa o grano de cereal puede ser germinado, aunque, los más apreciados por su ternura y buen sabor son los brotes de: legumbres (porotos mung, soja, alfalfa), cereales (trigo, cebada) y también de berro, rábano, calabaza, girasol, lino, sésamo, etc. El sabor es variable, por ejemplo el de alfalfa es muy agradable, el de mostaza es el mas picante y el de trigo tiene sabor dulce por los carbohidratos que contiene.

Respecto de su consumo es mejor comerlos crudos, porque la cocción destruye gran parte de su contenido nutricional. Pueden incluirse en una variedad de platos, como en ensaladas, salteados, o formando parte de diversos preparados cocidos, en estos se recomienda añadirlos al final para que no pierdan sus propiedades.


¡Que aproveche!


Más sobre germinados AQUÍ

12/1/12

SEGÚN SEA TU ALIMENTO...



¿Para qué comemos?

La pregunta tiene muchas respuestas. Pareciera obvio que para aportar nutrientes al cuerpo. Sin embargo hay gente (y cada vez son más), que con una preparación adecuada, pueden vivir sin ingerir alimentos físicos (respiracionismo o inedia). Esto no es algo nuevo, pues los antiguos yoguis hindúes practicaban esto de vivir del prana, solo practicando técnicas de respiración. Prana es una palabra en sánscrito que hace referencia a "lo vital", la fuerza de las cosas vivas y la energía vital en el proceso natural del universo. A través de técnicas de respiración (pranayama) es posible controlar los flujos de prana o energía vital de nuestro organismo. Actualmente se están difundiendo los movimientos respiratorianos y también técnicas para nutrirse mediante la captación de fotones del sol, desarrollando celularmente la misma capacidad que tienen los vegetales para captar energía lumínica (fotosíntesis).

Más allá de conceptos y prácticas que exigen cierto nivel de preparación y pueden parecernos radicales, esto demuestra que es posible vivir sin nutrientes de estructura física y que en realidad el alimento cumple una función vibracional. Como se sabe, las células funcionan e intercambian información, resonando en una frecuencia electromagnética perfectamente medible.

Por lo tanto, la función del alimento es vitalizar y garantizar dicho metabolismo energético, basado en fenómenos de transmutación biológica, sintonización y resonancia entre órganos y alimento. En definitiva el cuerpo humano (saludable) resuena en una determinada frecuencia oscilatoria (entre 6.200 y 7.000 Ä). Las mediciones vibracionales del alimento permiten verificar que hay sustancias nutricias que resuenan por encima o por debajo de dicha frecuencia.

Al ingerir alimentos de igual o superior longitud de onda, el cuerpo no tiene dificultades en metabolizarlo y generar los fenómenos de intercambio, beneficiándose del aporte. Cuando ingerimos alimentos de inferior oscilación vibratoria, el organismo se ve perjudicado, pues debe elevar dicha frecuencia, a fin de establecer el adecuado intercambio metabólico.

Si este último tipo de alimentos se hace abundante y cotidiano, a largo andar el cuerpo se agota, baja su frecuencia, se desvitaliza y comienza a resonar en niveles inferiores, que son justamente los que emite una persona enferma (4.800 Ä en el caso de pacientes con cáncer) y en los cuales se desarrollan virus y parásitos.

De allí la importancia de nutrirse prevalentemente de alimentos superiores, como frutas, hortalizas y semillas (si son activadas mejor aún), que resuenan por encima de los 8.000 Ä y por tanto vitalizan al organismo, evitando el ámbito para el desarrollo del desorden energético, que luego se traduce en enfermedad, envejecimiento prematuro y muerte.

Al comer una hoja de rúcula lo que hacemos es recibir la energía lumínica que el vegetal captó y convirtió en energía química (clorofila). Al exponer dicha hoja al fuego, alteramos ese patrón ordenado y obligamos al cuerpo a elevar dicha frecuencia, para poder resonar y metabolizar adecuadamente. Por ello la importancia de destruir y alterar lo menos posible nuestro alimento cotidiano, concentrándonos, por el contrario, en procesos que lo vivifiquen y eleven vibratoriamente.

Esa es la mejor forma conocida para revertir y evitar situaciones de desorden y enfermedad. Si bien desarrollaremos a través de los contenidos, un enfoque de depuración y de nutrir sin ensuciar, considerado un primer escalón en este proceso consciente, entonces luego estaremos en condiciones de abordar este nivel ulterior y vitalizante.

Más allá de los beneficios en salud y rejuvenecimiento, esta propuesta generará otros efectos positivos a nivel de pensamientos y actitudes. Como dijera un conocido maestro espiritual: “Según sea tu alimento, así será tu mente; según sea tu mente, así será tu pensamiento; según sea tu pensamiento, así será tu actitud”.

En definitiva, somos lo que comemos, también a nivel emocional, intelectual y espiritual.



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...