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10/4/13

GOJI Y ALCALINIDAD


Lycium barbarum (también catalogada como Lycium chinense ) es una especie de planta fanerógama perteneciente a la familiaSolanaceae, macrofanerófito caducifolio originario de China, pero introducido y ampliamente naturalizado en Europa. Fue descrita por primera vez por Carl Nilsson Linæus en su Species Plantarum en 1753.
Es un arbusto de seto o matorral que alcanza entre 2 y 3 metros de altura, y entre 2 y 3 metros y medio de anchura. Tiene las ramas espinosas y las hojas alargadas, enteras y algo gruesas. Las flores de color rosado o violeta, tienen un cáliz acampanado y una corola con cinco lóbulos. El fruto es una baya ovoide carnosa de color rojo o anaranjado. La propia planta y las bayas son conocidas comúnmente como Goji, bayas de Goji o cerezas de Goji.
Según algunos estudios las bayas Goji del Himalaya pueden ser de los alimentos mejores para combatir el envejecimiento de las personas. La baya Goji ha sido utilizada en china durante miles de años para mejorar la salud y la longevidad y es uno de los alimentos más denso en nutrientes sobre el planeta tierra, con su amplio rango de fitonutrientes, antioxidantes, vitaminas, y mucho más...

Las bayas Goji han ganado popularidad en los últimos tiempos con más y más personas, incluyéndolas en su dieta en sus diversas formas, ya sea secas o en jugo.
Las bayas tibetanas del Goji son unos frutos con un altísimo contenido en antioxidantes naturales siendo muy recomendables para nuestra salud, según estos estudios. Entre sus propiedades destacamos:

-Combate el envejecimiento
-Aumenta la energía
-Favorece la presión arterial
-Reduce el colesterol
-Ayuda a perder peso
-Mejora la calidad del sueño
-Mejora la calidad de la piel
-Aumenta la calidad de la vista
-Fortalece los huesos
-Refuerza el sistema inmunológico
-Ayuda a la desintoxicación del hígado

También dicen que su perfil nutricional no se encuentra en ningún otro alimento o fruta. En lo que se refiere a macronutrientes las bayas Goji son hidratos de carbono (68%), proteínas (12%), grasas (10%) y fibra dietética (10%). El valor calórico total de 100gm de bayas secas es de aproximadamente 370 kilocalorías.

Las pasas Goji contienen 19 aminoácidos, entre ellos aminoácidos esenciales. También contiene minerales y oligoelementos como calcio (112mg/100gm), potasio (1132mg/100gm), hierro (9mg/100gm), zinc (2mg/100gm) y selenio (50μg/100gm) etc. El selenio y el germanio son útiles en el tratamiento del cáncer. Vitaminas como la vitamina B1, B2, B6, C y E también se encuentran en cantidades apreciables. Contiene carotenoides incluyendo β caroteno, luteína, licopeno y xanthophyll. El contenido de caroteno es superior a la zanahoria lo que le proporciona buenas propiedades antioxidantes. Contiene también ácidos grasos esenciales como el ácido linoléico que promueve la pérdida de grasa.
Una de las principales bases en la investigación para la prevención de las enfermedades en el S. XXI, es conseguir mantener regulado, el PH de la sangre.
El cuerpo humano está en la búsqueda constante de un equilibrio en su medio interno. Una de las variables más importante que debe mantenerse de forma adecuada es el pH, una medida que indica la tendencia hacia la acidez o la alcalinidad.
Mantener el "PH de la sangre regulado", significa minimizar los riesgos de desarrollar multitud enfermedades, entre ellas, enfermedades tan importantes como el Alhzeimer, cáncer, diabetes, hepatitis, problemas cardiovasculares, artritis, etc.,

En muchos casos, el cuerpo tiende a desviarse hacia la acidez debido a la alimentación, rutas metabólicas y la actividad celular. Hay alimentos que favorecen la acidez y otros que aportan bases (álcalis). Y en la dieta de la gran mayoría abundan los del primer grupo. El exceso de ácido en el cuerpo interfiere con el funcionamiento normal de éste, sin olvidar otros agravantes como la vida sedentaria, una oxigenación escasa y las emociones negativas.
La nutrición adecuada estimula el sistema inmune y erradica condiciones crónicas, según estudios del doctor Marcial Vega. Un programa adecuado de nutrición puede acelerar la desaparición de tumores cancerosos, aminorar las complicaciones de la quimioterapia y limpiar el organismo para reducir las posibilidades de que el cáncer regrese. “Las personas que desarrollan cáncer están ácidas. Y esta prueba permite ver cuánta acidez hay en la sangre. Todos tenemos ácido en el cuerpo pero lo expulsamos en la orina, el sudor y la excreta. Cuando hay exceso del ácido que producimos normalmente es que hay problemas. Dependiendo del historial de salud de la familia, si hay artritis el ácido se come la coyuntura, si es osteoporosis el ácido se come el hueso”.
Para saber cuán ácida o alcalina está la sangre, el doctor Marcial Vega realiza en su oficina una prueba de sangre de alta resolución, a través de la cual se detectan también bacterias, hongos, virus, deficiencia o exceso de vitaminas, parásitos, anemia y la condición del sistema inmunológico.




No obstante, y para no pecar de ingenuos, hay que tener en cuenta otros estudios efectuados sobre este denominado "superalimeto", como el del director del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Granada, Emilio Martínez de Victoria, según el cual las bayas del Goji no tienen ninguna propiedad beneficiosa probada en estudios científicos extensos de intervención clínica en humanos. Contienen los mismos nutrientes que las frutas y las verduras tradicionales, salvo ese importante efecto placebo que le añaden los nuevos pícaros y propagan los ingenuos.

Y también hay que tener cuidado con su procedencia y almacenamiento, pues se han detectado muchos productos tóxicos en ellas: LINK

Y hay que recordar que se puede alcalinizar el organismo con métodos suaves y tan naturales como la alimentación, la meditación y el ejercicio, y no siempre hacer depender el éxito de nuestra salud de elementos externos como los llamados "superalimentos", que pueden ser muy beneficiosos, pero no imprescindibles, y en cualquier caso no son la panacea a todos los males.

Así que seamos honestos con nosotros mismos, seamos actuantes en lugar de pacientes, y escuchemos a nuestro cuerpo, amémoslo y cuidémoslo, que es el que tenemos.



12/3/13

SAL DE MESA, VENENO PURO


Sin sal no puede haber vida y, sin embargo, los médicos nos advierten que su consumo elevado es perjudicial para la salud. ¿Cómo se explica esta paradoja? Pues sencillamente porque la llamada sal de mesa tiene muy poco que ver con la sal cristalina natural. La "sal de mesa" es cloruro sódico a la que en algunos casos se añade yodo y flúor y, por tanto, no es el tipo de sal que necesita el cuerpo. La sal cristalina natural no está integrada por los tres o cuatro elementos de la sal de mesa que hoy utilizamos sino por los 84 que componen nuestro cuerpo y en la proporción exacta.

¿Cómo se explica que la sal, cuya importancia en la antigüedad era tal que se usaba para pagar a los soldados -de ella se deriva la palabra "salario"-, sea hoy considerada la causa de tan diversas patologías que se la denomina por eso, junto al azúcar refinado, los "venenos blancos"? Cómo entender tamaña paradoja? ¿Tan equivocados estaban nuestros antepasados en su apreciación? En absoluto. Lo que ocurre es que la sal de mesa actual no tiene nada que ver con la sal que se consumía en la alimentación tanto entonces como hace sólo siglo y medio. Lo que consumimos hoy con el nombre de sal de mesa es cloruro sódico al que a veces se le añade yodo y/o flúor. La sal cristalina natural, sin embargo, tanto la que procede del mar como de las montañas, contiene los 84 elementos que compone el cuerpo humano... en su proporción exacta. Abismal diferencia. Es más, poca gente sabe que la composición de la sangre que fluye por los más de los 90.000 kilómetros de nuestras venas, arterias y capilares- es prácticamente idéntica al agua salina del "mar primario", es decir, una solución con la misma concentración de elementos que tenía el mar hace millones de años, en la época en que la vida animal abandonó las aguas. Hasta el punto de que son muchos los investigadores que vienen denunciando desde hace décadas que en lugar de transfusiones de sangre -acción que conlleva hoy tantos riesgos- se puede introducir en el enfermo que lo requiere agua de mar purificada en lugar de sangre ajena. Claro que eso no permitiría el "negocio" actual que se hace con sangre humana...

PRODUCTO DE LA IGNORANCIA
¿Y por qué la industria decidió un día convertir la sal cristalina natural en simple cloruro sódico? Pues porque al analizar su contenido los científicos de la época afirmaron -con la suficiencia que acompaña siempre a la ignorancia en el ámbito del conocimiento- que los demás elementos que contenía -minerales esenciales y otros oligoelementos- eran "impurezas" innecesarias. Y como bastaba el cloruro sódico para salar los alimentos se decidió que era mejor eliminar todo lo demás. Excuso decir que cualquier parecido entre la "sal" resultante que desde entonces consumimos con los alimentos y la sal natural es inexistente. Y de un alimento que era "oro puro" porque proporcionaba al ser humano todos los elementos necesarios para su subsistencia en la proporción exacta que el organismo necesita se pasó a consumir un producto que es "veneno puro", como muy bien saben los investigadores y los médicos, especialmente nutrólogos y cardiólogos.
Y lo lamentable es que a la toxicidad del cloruro sódico hay que añadir la del yodo y el flúor, minerales que hoy se agregan artificialmente a la sal. El yodo -tóxico para el organismo en cuanto se sobrepasa el mínimo necesario- se añade porque se supone que mejora la función de la tiroides y el flúor -uno de los elementos más radioactivos que existen- porque es "bueno" para los dientes. Un sarcasmo. Sin olvidar que la sal de mesa contiene conservantes cuya declaración en los envases no es obligatoria (el carbonato de calcio, el carbonato de magnesio y los denominados E-535, E-536, E-540, E-550, E-551, E-552, E-553b, E-570 y E-572 así como el hidróxido de aluminio) para evitar que la sal se apelmace. Y, por cierto, ya que se menciona conviene recordar que el aluminio es un metal tóxico que cuando se consume en exceso se deposita en el sistema nervioso y en el cerebro. De hecho, muchos investigadores independientes a los que no se escucha vienen denunciando que podría estar detrás del cada vez más alto nivel de enfermos de Alzheimer en Occidente. A pesar de lo cual, el aluminio se sigue utilizando en la mayor parte de los envases metálicos en los que se hoy comercializan sodas, colas, refrescos y cervezas. ¿Por qué se silencia esto?

LA SAL DE MESA ES TÓXICA

En definitiva, entiéndalo bien: el cloruro sódico, componente básico de la sal refinada de mesa que la mayor parte de la gente consume, es una sustancia tóxica que sobrecarga el organismo por lo que éste, consecuentemente, se apresta a eliminarlo lo antes posible. Y quizás esté usted pensando ahora mismo que no es su caso porque no le echa sal a la ensalada, al pescado o al filete, pero, ¿se ha parado a pensar que la inmensa mayoría de los productos preparados llevan sal como conservante? Pues sepa que trata de un problema grave porque al ser humano le bastan 0,2 gramos al día para tener cubiertas sus necesidades de sal y en Occidente el consumo medio diario por persona está entre 12 y 20 gramos (la ingesta de 40 gramos de golpe puede hasta provocar la muerte). Añádase a ello el hecho de que nuestro cuerpo sólo tiene capacidad para eliminar entre 5 y 7 gramos diarios de cloruro sódico (depende de la edad, constitución y sexo) y a nadie le extrañará que los órganos de eliminación de quien consume habitualmente sal de mesa estén constantemente sobrecargados.
Obviamente, el sodio es un mineral vital para nosotros. Sin él no es posible la vida ya que está en el líquido que baña las células. Lo que sucede es que su equilibrio con el potasio es fundamental y si se rompe puede dar lugar a numerosas patologías, incluidas las cardiovasculares, las renales, las hepáticas y, por supuesto, la hipertensión. Y la única manera de controlar ese equilibrio con seguridad es restringiendo o eliminando el consumo de la sal de mesa, como bien explica José Antonio Campoy en su libro La dieta definitiva.
Como es lógico, pues, nuestro organismo intenta protegerse de esa sobrecarga. ¿Y cómo? Pues hidratándose. El problema es que para ello el cuerpo necesita 23 gramos de "agua" por cada gramo de cloruro sódico que no es capaz de expulsar... pero de "agua celular". Es decir, el cuerpo se ve obligado a sacrificar el agua de las células a fin de evitar el efecto negativo del cloruro sódico. Y eso hace que mueran millones de células deshidratadas con lo que, además, se forma tejido muerto que también hay que eliminar. Por eso el consumo excesivo de "sal de mesa" provoca la formación de edemas y tejido acuoso con exceso de ácido; así pues, también el exceso de sal de mesa es causa de la celulitis (lo que explica por qué la padecen personas que no comiendo apenas grasas sufren ese problema o están obesas).
Pero aún hay más: cuando el consumo es excesivo llega un momento en el que el cuerpo ya no puede dedicar a esa labor de desintoxicación más agua celular y utiliza otra vía para resolver el problema: la cristalización en huesos y articulaciones. Para ello, los aminoácidos de origen animal se unen con el cloruro sódico y se depositan en forma de cristales de ácido úrico dando lugar a la formación de piedras renales y de vesícula así como a la artritis, la artrosis y las enfermedades reumáticas.

LA SAL ES IMPRESCINDIBLE PARA LA VIDA
Llegados este punto hay que dejar bien claro que la sal natural no sólo no es negativa sino absolutamente imprescindible para la vida. Todo lo que hemos explicado hasta ahora se refiere a la sal de mesa refinada que nos han acostumbrado a consumir y se comercializa masivamente. Una "sal" que sólo contiene cloro y sodio además de yodo y flúor -éstos dos minerales en los casos en que se la "enriquece" con ellos-. Minerales que no están además en la proporción natural que deberían hallarse -como en el caso de la sangre- y cuyas frecuencias tampoco son las correctas ya que sus estructuras han sido alteradas en el proceso de manipulación industrial.
Es más, resulta que la mayor parte de la gente tiene carencia de auténtica sal, incluso las que están sobrecargadas de cloruro sódico. De esa sal que contiene los 84 elementos que componen nuestro organismo en una proporción concreta y cuyas frecuencias no han sido alteradas porque pertenecen a la estructura geométrica natural de la sal sin manipular que, por otra parte, es lo que permite que consigamos de ella energía vital.

EL ORIGEN DE LA SAL
Como el lector sabe, la sal se puede obtener del mar o de las minas de sal terrestres. El problema es que hoy los mares y océanos tienen un alto nivel de contaminación, especialmente a causa de los hidrocarburos del petróleo y de la acumulación de metales pesados como el mercurio, el plomo, el cadmio y el arsénico, entre otros. Tóxicos que hacen que la sal marina, aún siendo mucho mejor que la sal refinada de mesa, no tenga ya el mismo efecto positivo que tenía antaño. De hecho, la única sal pura y completa de la Tierra se encuentra hoy únicamente en los lugares donde hace millones de años se secaron los mares primarios: las minas terrestres. En ellas está la única sal que contiene todos los elementos que se encuentran en nuestro cuerpo y, que debidamente mezclada con agua, nos ofrece toda su energía almacenada junto con su contenido en biofotones. Sólo que también en ella hay dos tipos de sal: la que compone el 95% de la mina y que no es sino "sal gema" y otra que se encuentra en forma de vetas y que tiene forma cristalina: la "sal de cristal de roca". Ambas son naturales, contienen los 84 elementos ya mencionados y, por tanto, son de mucho mayor valor que la sal de mesa industrial. Ahora bien, hay una diferencia básica entre ambas: la presión a la que han estado sometidas. Y se trata de una circunstancia muy importante. La razón es simple: los elementos que contiene la sal gema no han recibido suficiente presión y no se encuentran integrados en el cristal sino que se hallan en la superficie y en los espacios intermedios de la estructura cristalina. En cambio, en la sal de cristal de roca sí lo están. Y es precisamente ese hecho el que garantiza la disponibilidad bioquímica de los elementos para nuestras células. Piénsese que es la presión sobre los elementos que componen una determinada estructura lo que provoca que la misma se organice en un estado coloidal, algo de primordial importancia porque nuestras células sólo pueden absorber lo que existe de manera orgánica y coloidal. Ese es el motivo, por ejemplo, de que nuestro organismo no pueda absorber minerales con el agua mineral pues al ser de un grosor excesivo para nuestras células no los puede metabolizar.
En suma, como los elementos contenidos en la sal gema no han recibido la suficiente presión y, por tanto, no se encuentran en estado coloidal su aprovechamiento es mucho menor que el de la sal de cristal que sí ha estado expuesta a enormes presiones durante millones de años. Obviamente, cuanto más elevada haya sido la presión más completa será la estructura cristalina generada. Por tanto, el cristal de roca tiene una geometría y una composición orgánica perfecta pero la sal gema no (sus elementos son de mayor grosor al no haber recibido la suficiente presión para consolidar una estructura cristalina).
¿Y dónde se encuentra la sal de cristal? Pues en forma de vetas o filones cristalinos de color blanco transparente, rosado o rojizo en las minas, rodeadas de sal gema. Vetas que suelen suponer el 1% de toda la mina y se deben además extraer manualmente -sin medios mecánicos- para no alterar su estructura por lo que su explotación ha sido hasta hoy muy limitada al ser poco rentable. Afortunadamente, ese problema se ha solventado y tanto en España como en otros países europeos ha empezado a comercializarse sal de cristal procedente de minas del Himalaya. Una buena noticia porque, según los expertos, su consumo regular puede aliviar -cuando no curar- numerosas enfermedades.
Para ello basta tomar en ayunas cada mañana una pequeña cucharada de café de la solución salina -máximo dos- mezclada con agua mineral. Teniendo en cuenta que lo importante no es tanto la cantidad como la periodicidad de la ingesta. Desde el punto de vista bioquímico, estimula en pocos minutos la actividad gastrointestinal (peristáltica) y esa activación, a su vez, estimula el metabolismo y la digestión. Además, reestablece el equilibrio electrolítico mejorando la conductividad en nuestro cuerpo con la consiguiente mejora de la circulación.
Es más, como la solución salina es un medio excelente para conseguir el equilibrio entre lo ácido y lo alcalino se puede con su ingesta eliminar metales pesados como el mercurio, el plomo, el arsénico, la amalgama y los depósitos calcáreos ya que la sal cristalina es capaz de romper uniones moleculares. En suma, la ingesta diaria de sal de cristal implica someter al organismo a una verdadera cura de desintoxicación al librarle de los depósitos calcáreos, de metales pesados y de otros residuos. Y su preparación es sencilla: basta echar un poco de agua mineral en el frasco en el que se comercializa la sal en forma de rocas de cristal y en poco tiempo el agua se convertirá en una solución salina con la proporción exacta de los 84 elementos mencionados. Déjela allí ya que una vez saturada de sal los cristales no se seguirán disolviendo.

OTRAS PROPIEDADES TERAPÉUTICAS
Quienes han investigado las propiedades de desintoxicación de la sal de cristal advierten que en la etapa inicial pueden empeorar los síntomas que se tienen e, incluso, aparecer otros nuevos. Es decir, se siente a menudo un empeoramiento. Es normal.
En el caso de enfermedades reumáticas como la gota, la artritis y la artrosis, es decir, en enfermedades donde ya se han formado cristales, debe tomarse la solución salina durante varios meses. Hace falta tiempo para que el organismo disuelva los depósitos y los elimine. Y lo mismo ocurre con las piedras renales y de la vesícula biliar. En todo caso, para evitar que la expulsión de las piedras provoque los clásicos cólicos -tan dolorosos- conviene consumir simultáneamente agua dialítica (hablaremos de este tema en la revista próximamente).
También puede aparecer diarrea por su efecto laxante pero aunque sea desagradable es señal de que está teniendo lugar la purificación del intestino.
Cabe decir, para finalizar, que la sal de cristal, además de ayudar a resolver calambres gastrointestinales y problemas digestivos, hepáticos y biliares, es eficaz en muchas afecciones cutáneas y ayuda en las típicas molestias de la mujer como la menstruación, el síndrome premenstrual, los dolores del bajo vientre, el flujo acompañado de picores, el ardor o la vagina seca porque la sal destruye bacterias, hongos y virus e impide su propagación. Y es también útil para la higiene de la boca ya que evita la formación de sarro y caries.
¿Cree que hay motivos para tomarla?

(Jorge Palafox)

25/1/13

ABUSOS Y CARENCIAS DE LA ALIMENTACIÓN ACTUAL



En la actualidad nos encontramos ante un gran distanciamiento de la alimentación tradicional o la saludable dieta llamada mediterránea. Nos encontramos ante una alimentación caracterizada por excesos en macronutrientes y por importantísimas carencias de micronutrientes esenciales para la Vida.

LA GRAN PARADOJA: “Desnutrición y déficit de micronutrientes en la cultura de la abundancia y la sobrealimentación de los países del primer mundo, y como resultado las llamadas enfermedades de la civilización”

Hoy comemos mucho y de escaso valor nutritivo. Con lo que se produce una sobrecarga metabólica que provoca el llamado síndrome metabólico, que altera sistemas y funciones orgánicos como el cardiovascular o el metabolismo glúcido-lipídico. Una sobrecarga a nuestra fisiología global, que altera entre otros, el proceso digestivo, afectando a la mucosa, a la flora saprofita, produciendo un agotamiento de glándulas e insuficiencia de enzimas digestivas, digestión insuficiente de ciertos alimentos, provocando malabsorción de nutrientes a nivel intestinal... Una intoxicación de nuestro organismo, y desequilibrios bioquímicos de funciones orgánicas como del sistema nervioso, la sexualidad o la depuración, del metabolismo, llevando a estados prepatológicos por las carencias de nutrientes.

EXCESOS DE LA ALIMENTACIÓN ACTUAL:

Alimentos desnaturalizados, desvitalizados: alimentos procedentes de una industria agroalimentaria cuyo único objetivo son los beneficios económicos y el incremento del rendimiento por hectárea. Son alimentos refinados, conservados, procesados, cargados de toxinas por la utilización masiva de abonos, pesticidas, tóxicos veterinarios como antibióticos y hormonas, aditivos como conservantes o colorantes…

Alimentos manipulados genéticamente.

Alimentos precocinados.
Exceso de alimentos hipercalóricos pero pobres en nutrientes vitales.
Consumo excesivo de alimentos de origen animal: Carnes, lácteos, pescados y derivados.

Produciendo procesos como la acidificación del medio interno, proliferaciòn de la flora de putrefacción, suponen una sobrecarga de grasas saturadas, con sus consecuencias a nivel cardiovascular, además de estar cargados de toxinas como hormonas, antibióticos, metales pesados como mercurio de la contaminación del mar...

Exceso de tóxicos debido al uso masivo como ya hemos citado de agroquímicos, de aditivos alimentarios y tóxicos veterinarios, como plaguicidas, conservantes, colorantes, hormonas…

Otro factor importante que aumenta la carga tóxica de los alimentos es la contaminación medioambiental, por la industria química.

Exceso de café, alcohol y la sal.

Hidratos de carbono simples: Cereales y azúcares refinados, manipulados industrialmente, procesados, desprovistos de sus nutrientes esenciales y desvitalizados.

Los encontramos en el arroz, pastas, pan blancos, pastelería, azúcar blanco, zumos y refrescos industriales…

Grasas saturadas de origen animal: carnes, lácteos, quesos, mantequilla y derivados. Y ácidos grasos trans de aceites vegetales industriales, manipulados, obtenidos por calor, con disolventes... muy utilizados por la industria en la manufactura de alimentos como precocinados y bollería y por la hostelería. Grasas como las margarinas en las que encontramos el peligro de saturado y trans.

CARENCIAS DE LA ALIMENTACIÓN ACTUAL:

Alimentos vivos, frescos, con nutrientes esenciales, biológicamente activos, procedentes de agricultura biológica. Consumo insuficiente de alimentos de origen vegetal, frescos y crudos, verduras, hortalizas y frutas frescos, de la estación. Cereales integrales, con su germen, completos en todos los nutrientes esenciales. Endulzantes sanos: miel y azúcar integral. Grasas de origen vegetal, aceites 1ª presión en frío y semillas oleaginosas, como los frutos secos: nuez, pipa de girasol, calabaza, aceitunas y el aguacate.

Carencias de fitoquímicos, cuyo papel es esencial ya que intervienen en todos los procesos bioquímicos metabólicos, de todos los sistemas orgánicos, con importante función en la obtención de energía, desintoxicación, balance antioxidante-radicalar, función anticancerígena…

PLAN DE ACTUACIÓN GLOBAL:

En la actualidad la vanguardia en las investigaciones científico-médicas confirman la gran evidencia: Una alimentación consciente y saludable es esencial para mantener y restaurar la salud.

La piedra angular de la terapéutica naturista es la corrección dietética.


8/8/12

COMO ALCALINIZAR ALIMENTOS


COMO ALCALINIZAR ALIMENTOS: EL METODO DEL DR. SACK


El sistema se basa en la utilización de Caldo de Repollo (CR), que se obtiene hirviendo una hoja de repollo blanco o verde claro, nunca colorado, en un litro de agua. También puede utilizarse Agua Bicarbonatada (AB) que se prepara diluyendo media cucharadita de bicarbonato de sodio en un litro de agua. El Caldo de Repollo (CR) no altera el sabor de los alimentos. Nunca usar recipientes de aluminio. He aquí las indicaciones para cada elemento:

Leche: Hervir 15' con una hoja de repollo blanco.

Manteca: Remojar el pan de manteca troceado durante 72 hs en CR o AB, cambiando el líquido cada 24 hs.

Ricota: Remojar en CR o AB durante 1 hora.

Quesos duros: Remojar tajadas de 4 cm en CR o AB durante 6 hs.

Dulce de batata: Remojar tajadas de 4 cm en CR durante 3 hs.

Dulce de membrillo: Hervir 15' en CR.

Frutas desecadas y aceitunas: Remojar 6 hs en CR o AB.

Semillas: Remojar sin cáscara 6 hs en CR o AB.

Chocolate: Remojar de 1 a 6 hs según el espesor.

Legumbres secas: Remojar 6 hs en CR o AB, enjuagar y cocinar en agua natural.

Verduras: En caso de acelga o espinaca, cocinar en CR ó en agua con una hoja de repollo, ó remojar 3 horas en AB y cocinar en agua natural.

Papas o batata: Cocinar en CR ó agua con una hoja de repollo. Para freír, remojar una hora en CR o AB. Para el horno, remojar 3 hs en CR o AB.

Cereales y pastas: Cocinar en CR.

Huevos: Remojar con cáscara una hora en CR o AB.

Aceites refinados: Colocar una cucharadita de bicarbonato de sodio en la botella, agitar bien y dejar luego 24 hs en reposo. El bicarbonato neutraliza los vestigios de ácidos y solventes utilizados en la industrialización, formándose en el fondo de la botella un sedimento (la reacción del bicarbonato sobre los ácidos) que no debe ser utilizado.



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