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30/5/14

8 alimentos que los expertos nunca comerían



Los científicos están arrojando luz sobre alimentos cargados de toxinas y productos químicos para una dieta más limpia y saludable. Expertos de las diferentes áreas de especialidad explican por qué no van a comer estos ocho alimentos.

Comer limpio significa elegir frutas, verduras y carnes que se crían, cultivan y venden con un procesamiento mínimo. A menudo son orgánicos, y rara vez (o nunca) deberían contener aditivos. Sin embargo, en algunos casos, los métodos de los productores de alimentos de hoy en día no son ni limpios ni sostenible. El resultado es el daño a la salud, el medio ambiente, o ambos. Así que decidimos tomar una nueva mirada a los alimentos a través de los ojos de las personas que pasan sus vidas descubriendo lo que es seguro-o no-para comer. Les pedimos una simple pregunta: “¿Qué alimentos evitas”. Sus respuestas no necesariamente forman parte de una lista de “alimentos prohibidos”. Siendo consciente de ellos, al menos, podemos encontrar propuestas alternativas para una mejor en nuestra salud y paz en la mente.

1. El endocrinólogo no quiere comer: Tomates enlatados
Fredrick Vom Saal, es un endocrinólogo de la Universidad de Missouri que estudia el bisfenol-A.

El problema: Los revestimientos de resina de latas contienen bisfenol-A, un estrógeno sintético que se ha relacionado con enfermedades que dan desde problemas reproductivos a la enfermedad cardíaca, la diabetes y la obesidad. Por desgracia, la acidez (una característica prominente de los tomates) causa BPA a filtrarse en los alimentos. Los estudios muestran que el BPA en el cuerpo de la mayoría de las personas excede la cantidad que suprime la producción de espermatozoides o causa daño cromosómico de los huevos de los animales. “Usted puede obtener 50 microgramos de BPA por litro de una lata de tomate, y eso es un nivel que va a la gente de impacto, en particular a los jóvenes,” dice vom Saal. “No voy a entrar cerca de los tomates en conserva.” La exposición a BPA causa un daño permanente en la descendencia

La solución: Elija tomates en botellas de vidrio (que no necesitan revestimientos de resina), tales como las marcas Bionaturae y Coluccio. También puede obtener varios tipos de cajas de Tetra Pak, como Trader Joe y Pomi; o cualquier marca con el certificado ecológico.


2. El granjero no quiere comer: Corn-Fed Beef

Joel Salatin es co-propietario de Fincas Polyface y autor de una docena de libros sobre agricultura sostenible.

El problema : Ganado evolucionado a comer hierba, no granos. Pero hoy en día los agricultores alimentan a sus animales con maíz y soja, para que engorden más rápido y tengan menos gastos.

Un amplio estudio reciente realizado por el USDA y los investigadores de la Universidad de Clemson comparó la carne de vacuno que fue alimentada con maíz y la que fue alimentada con pasto y encontró que la segunda, es mucho más rica en nutrientes: beta-caroteno, vitamina E, omega-3, ácido linoleico conjugado (CLA), calcio, magnesio y potasio; y baja en grasas saturadas que se han relacionado con enfermedades del corazón. “Tenemos que respetar el hecho de que las vacas son herbívoros, y eso no significa darles de comer maíz y estiércol de gallina”, dice Salatin.

La solución: Comprar ganado alimentado con pasto, que se puede encontrar en la tienda de comestibles especializadas, mercados de agricultores y nacional en Whole Foods. Por lo general es marcado porque exige una prima, pero si usted no lo ve, pregunte a su carnicero.


3. El toxicólogo no comerá: Palomitas de microondas

Olga Naidenko, es un científico senior del Grupo de Trabajo Ambiental.

Uno de los problemas son los productos químicos, incluyendo ácido perfluorooctanoico (PFOA), en el revestimiento de la bolsa, son parte de una clase de compuestos que pueden estar relacionados con la infertilidad en los seres humanos, según un reciente estudio de la UCLA. En las pruebas con animales, los químicos causan cáncer de hígado, testicular y de páncreas. Los estudios demuestran que el microondas hace que los productos químicos se evaporen, y migren hacia sus palomitas. “Se quedan en su cuerpo durante años y se acumulan allí”, dice Naidenko, por lo que los investigadores se preocupan de que los niveles que se acumulan podrían acercarse a las cantidades que causan cáncer en animales de laboratorio. DuPont y otros fabricantes se han comprometido a eliminar el PFOA en 2015 en virtud de un plan de EPA voluntaria, pero millones de bolsas de palomitas de maíz se vende entre ahora y entonces.

La solución: granos orgánicos del estallido de la manera pasada de moda: en una sartén. Para aromatizar, se puede añadir la mantequilla real o condimentos secos, tales como eneldo, copos de vegetales, o la mezcla de sopa.


4. El director de la granja no quiere comer: patatas no orgánica
Jeffrey Moyer es el presidente de la Junta Nacional de Normas Orgánicas.

El problema: Los tubérculos absorben más los herbicidas, plaguicidas y fungicidas que terminan en el suelo. En el caso de las patatas, son tratadas con fungicidas durante el período vegetativo, luego rociadas con herbicidas para matar las cepas fibrosas antes de la cosecha. Después de recogerlas, las patatas son todavía tratados de nuevo para evitar que broten. “Prueba este experimento: Comprar una patata convencional en una tienda, e intentar que brote. “No lo hará “, dice Moyer, quien también es director de la granja del Instituto Rodale (también propiedad de Rodale Inc., la editorial de la prevención). “He hablado con los productores de papa que dice a quemarropa que nunca comer las patatas que venden. Tienen parcelas separadas donde se cultivan patatas para sí mismos sin todos los productos químicos “.

La solución: Comprar papas orgánicas. El lavado no es suficientemente bueno si usted está tratando de eliminar los productos químicos que han sido absorbidos.


5. El experto de Pesca no comerá: salmón de piscifactoría

Dr. David Carpenter, director del Instituto para la Salud y el Medio Ambiente de la Universidad de Albany, publicó un importante estudio en la revista Ciencias sobre la contaminación en el pescado.

El problema: la Naturaleza no tenía la intención que el salmón fuera encerrado en “corrales” y alimentado con soja, cama de pollos y plumas de pollo hidrolizada.Como resultado, el salmón de piscifactoría es más bajo en vitamina D y superior en los contaminantes, incluyendo carcinógenos, PCBs, retardantes de llama bromados, y plaguicidas, tales como dioxinas y DDT. Según Carpenter, los peces más contaminada provienen de Europa del Norte. “Se puede comer una de estas cenas de salmón cada 5 meses sin incrementar el riesgo de cáncer”, dice Carpenter, cuyo estudio de 2004 sobre la contaminación de pescado tiene una amplia atención en los medios. “Es realmente malo.” Estudios preliminares también han vinculado el DDT a la diabetes y la obesidad, pero algunos nutricionistas creen que los beneficios de los omega-3 son mayores que los riesgos. También existe preocupación por el alto nivel de antibióticos y pesticidas utilizados para tratar estos peces.

La solución: Cambiar al salmón silvestre de Alaska. Si el paquete dice fresco del Atlántico, es cultivado.


6. El investigador del cáncer no va a beber: leche de vaca producida con hormonas artificiales

Rick Norte es director del proyecto de la Campaña por los alimentos seguros de Oregon para la Responsabilidad Social y el ex director general de la división de Oregon de la Sociedad Americana del Cáncer.

El problema: Los productores de leche tratan sus vacas lecheras con la hormona recombinante del crecimiento bovino (rBGH o rBST, como también se le conoce) para aumentar la producción de leche. Pero rBGH también incrementa infecciones en las ubres e incluso pus en la leche. También conduce a mayores niveles de una hormona llamada factor de crecimiento similar a la insulina en la leche. En las personas, los altos niveles de IGF-1 pueden contribuir a la mama, la próstata, y cánceres de colon. “Cuando el gobierno aprobó la rBGH, se pensó que el IGF-1 de la leche se descompondría en el tracto digestivo del ser humano”, dice el Norte. “No hay prueba al 100 por ciento que esté aumentando el cáncer en los seres humanos”, admite Norte. “Sin embargo, Está prohibido en la mayoría de los países industrializados.”

La solución: Compre leche cruda o revisar las etiquetas para rBGH, rBST, producidos sin hormonas artificiales, o leche orgánica.


7. El especialista Biotech no quiere comer soja convencional: GMO soja sin fermentar

Michael Harris es especialista en biotecnología que ha dirigido varios proyectos en el sector de la biotecnología, incluyendo los de los alimentos genéticamente modificados. Ha sido consultor, gerente y director de empresas como Xenon Pharmaceuticals y Genon Corporation.

El problema: los alimentos de ingeniería genética es una causa de gran preocupación debido a la manipulación del ADN y el código genético incluidas las transferencias de una especie a otra. La soja fermentada es la única apta para el consumo humano y, casi el 90% de la soja en el mundo es modificada genéticamente, si no se aseguran las fuentes orgánicas, los problemas de salud a largo plazo son inevitables, sobre todo porque se ha descubierto que la soya afecta el equilibrio hormonal e incluso puede ocasionar cáncer.

La solución: Revise las etiquetas para asegurarse de soja es no-GMO u orgánicas y nunca consumir fuentes sin fermentar. Si es posible, póngase en contacto con la empresa para saber exactamente dónde se obtuvo la soja no GMO.


8. El experto en productos orgánicos no quiere comer: Manzanas convencionales

Marcos Kastel, ex ejecutivo de la agroindustria, es codirector del Instituto Cornucopia, un grupo de investigación de política agrícola que apoya los alimentos orgánicos.

El problema: Es la fruta más bañada en plaguicidas”. ¿Por qué? Son injertadas individualmente (descendientes de un solo árbol) para que cada variedad mantenga su sabor distintivo. Como tal, las manzanas no desarrollan resistencia a las plagas y se rocían con frecuencia. La industria sostiene que estos residuos no son dañinos, pero “los trabajadores del campo tienen mayores tasas de muchos tipos de cáncer”, dice. Y un número creciente de estudios han comenzado a vincular una carga corporal mayor de pesticidas (de cualquier origen) con la enfermedad de Parkinson.

La solución: comprar manzanas orgánicas.


Sobre el autor
Abril McCarthy es un periodista de comundiad con un papel muy activo de informes y análisis de acontecimientos mundiales para avanzar en iniciativas ecológicas y de salud.



26/10/13

10 BUENAS RAZONES PARA COMER ORGÁNICO


1. La comida orgánica tiene mejor sabor.

Es común que en suelos bien equilibrados crezcan plantas más fuertes y saludables que además tienen mejor sabor. Simplemente prueba una naranja orgánica o un tomate maduro. Recientes investigaciones indican que los alimentos orgánicos también contienen mayor cantidad de nutrientes.

Se obtienen alimentos deliciosos y nutritivos al comprar productos orgánicos y certificados. Una práctica cotidiana que también es buena para la Madre Tierra.

2. Los productos orgánicos certificados tienen garantía
.
Desde 1996, todos los productos y alimentos con etiquetado orgánico deben estar de acuerdo con la ley de orgánicos. La certificación es la garantía pública que los productos fueron producidos y manufacturados de acuerdo a procedimientos estrictos libres de químicos tóxicos. Productores y procesadores de alimentos deben mantener registros detallados. Todas las prácticas y procedimientos son anualmente inspeccionados por un certificador de terceras partes. Todos los productores y manufactureros son requeridos para mantener planes de gestión orgánica. Substancias no prohibidas son aplicadas a la tierra en la cual el alimento orgánico crece por al menos tres años.
3. La producción orgánica reduce riesgos de salud

Muchos pesticidas aprobados por la EPA fueron registrados mucho antes de la extensiva investigación relacionada que relaciona los químicos al cáncer y otras enfermedades. Ahora, la Agencia de Protección Ambiental considera como potencial causa del cáncer al 60% de todos los herbicidas, 90% de todos los fungicidas, y 30% de todos los insecticidas. Los niños, productores y trabajadores son particularmente vulnerables. De acuerdo a la Academia Nacional de Ciencias de 1933 que estudia los Pesticidas en la Dieta de Bebés y Niños, la regulación y el monitoreo de pesticidas están sin actualizar y contiene errores. La evaluación del riesgo se basa en el consumo adulto, asumiendo la exposición a solo un pesticida a la vez. Esto no tiene en consideración nuestras múltiples exposiciones a los químicos en el agua, limpiadores de alfombras, productos comunes de limpieza para casas, polvos para pulgas y docenas de sustancias comunes en nuestro ambiente moderno. La investigación de 1993, Pesticidas en los Alimentos de Niños, señala que "el promedio de vida de un niño promedio excede el tiempo de vida de la EPA sobre un millón de riesgo estándar [de cáncer] en su primer año de vida". Reducir el número de exposiciones a los químicos tóxicos debería ser el objetivo de todos.
4. Productores orgánicos generan suelo

El suelo es la base de la cadena alimenticia y el foco principal de la producción orgánica. Creando un suelo saludable, las plantas tienen mayores posibilidades de resistir a enfermedades e insectos. Cada pequeña parte de suelo vivo contiene miles de microorganismos los cuales ayudan a retener agua y proveer de nutrientes a las plantas. Los productores orgánicos fomentan la fertilidad del suelo a través de labranza adecuada y rotación de cultivos.

Las prácticas de agricultura intensiva y química en campos dan como resultado suelos carente de nutrientes, los que requieren grandes cantidades de fertilizantes. La materia orgánica reducida disminuye la habilidad del suelo a retener la humedad. El resultado es un riego caro acompañado de un uso cada vez mayor de cantidades de agua. El resultado lleva al suelo a apropiarse de los químicos.

Estamos encarando la peor erosión del suelo en la historia debido a nuestras prácticas actuales de agricultura con químicos de uso intensivo, y producción de monocultivos. El Servicio de Conservación del Suelo de Estados Unidos estima que cerca de 3 billones de toneladas de suelo están siendo erosionadas cada año de las tierras de Estados Unidos, globalmente 25 billones de toneladas. La "carga de sedimentos" en los ríos es un factor importante en la disminución de la población de peces. Un tercio de todas las especies de peces en todo el país están amenazadas y en peligro de extinción.
5. Los productores orgánicos respetan nuestros recursos de agua

El agua constituye las dos terceras partes de la masa del cuerpo humano. Cubre tres cuartos de nuestro planeta. Si bien puede parecer que esta existe como agua limpia de manera ilimitada, tenga en cuenta el informe sobre la situación actual: La EPA encontró 98 diferentes pesticidas en aguas subterráneas de 40 estados, contaminando el agua potable de cerca de 100 millones de personas. La agencia identificó la agricultura como la número uno en contaminación de todo el país.

La eliminación de los químicos contaminantes y el drenaje de nitrógeno, emparentados con los esfuerzos de generación de suelos, protege y conserva los recursos de agua desde la contaminación de nitrógeno y la carga de sedimentos. La agricultura orgánica requiere menos agua porque el humus en un suelo vivo retiene humedad.
6. Los productores orgánicos encabezan una investigación innovadora

Los productores orgánicos han sido los pioneros, con innovaciones en investigación para reducir y minimizar el impacto de los pesticidas en la agricultura. Las técnicas de producción mejores conocidas de la agricultura orgánica incluyen:
Cultivos de cobertura (abono verde)
Utilización de insectos benéficos
Rotación de cultivos y diversificación
Control biológico y botánico de pestes
Compuesto orgánico
Observación detallada de los sistemas naturales del suelo, flora y fauna
Control cultural y mecánico de malezas

La agricultura orgánica no se enseña en los libros de texto más comunes. Los productores intentan alejarse de los 42 billones de libras de agroquímicos aplicados cada año en cultivos de alimentos. Afortunadamente, una red de productores pensante comparte una investigación a través de revistas, conferencias, correo electrónico y, en algunos estados, a través de los colegas de Land Grant.
7. La producción orgánica ayuda a conservar las comunidades rurales saludables

A lo largo del país, las comunidades rurales observan como se reduce el empleo, las familias agrícolas al borde de la desaparición y un sentido de futuro para los jóvenes que se mueven hacia las ciudades. Muchos productores orgánicos son independientes y operan como familias de agricultores - una raza casi extinta en muchos países. En la última década en los Estados Unidos se perdieron más de 650.000 familias de agricultores - 175 huertas por día. Según el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA), la mitad de la producción agrícola de Estados Unidos provendrá del 1% de las huertas.

La producción orgánica, a menudo realizada en menores superficies más intensivamente, es una de las poca tácticas de supervivencia dejadas por la familias agrícola y la comunidad rural.
8. Los productores orgánicos se esfuerzan por preservar la diversidad

El presidente Clinton a ubicado a la pérdida de biodiversidad (la existencia de una amplia variedad de especies) en lo alto de sus preocupaciones ambientales. Sólo unos años atrás, la biodiversidad no era un tema tan común como lo es hoy. La buena noticia es que muchos productores orgánicos y agricultores han sido conscientes de los problemas por décadas, juntando y preservando semillas, y sembrando variedades inusuales. "Estos tesoros vivientes de semillas", dice Jenny Ausubel en Semillas de Cambio, "comprenden billones de años de evolución y por lo menos doce mil años de selección humana para la agricultura".
9. Los productores orgánicos trabajan en armonía con la naturaleza

Estamos justo comenzando a entender el impacto de las prácticas de agricultura química e intensiva en el ambiente. La agricultura orgánica representa el equilibrio exigido de un ecosistema saludable: aves e insectos benéficos controlan pestes; la vida salvaje es una parte esencial de una huerta completa y alentado por la inclusión de cultivos de forraje en rotación y por cercas de retención, humedales y otras areas naturales.

Cuando compras producción orgánica, estás ayudando a los agricultores a crear un ambiente saludable para la vida silvestre.
10. Abundancia orgánica y diversidad de alimentos

En la década pasada, estuvimos observando novedades interesantes en producción orgánica de alimentos, frutas, vegetales, semillas y granos, por nombrar sólo algunos.

El artículo más visible no alimentario es el algodón, el único cultivo que la mayoría de los expertos dijo no poder cultivar orgánicamente. El algodón es fumigado con los más exóticos pesticidas tóxicos, en grandes cantidades, más que cualquier otro cultivo de la nación. Solo en San Joaquin Valley, California, 100.000 acres (40.500 hectáreas) son anualmente fumigados. Aún, una vez más, los productores orgánicos están mostrando que puede ser realizado y de un modo rentable.
Comprar orgánico hoy asegura más opciones orgánicas para mañana.




24/3/13

30 CONSEJOS PARA REVOLUCIONAR TU COCINA



¿Cocina y revolución son palabras compatibles? Solemos creer que los cambios sociales se gestan en las mesas de negociaciones, campos de batalla u ocupando las calles, pero también, y fundamentalmente, es desde nuestros hogares donde se mejora el mundo.

El 17 de mayo 2013 es el día en que más de 600 ciudades de distintos continentes celebrarán el Día de la Revolución de la Comida (Food Revolution Day) al grito de ¡PODEMOS COMER MEJOR! y con una mano alzada con una cuchara. Está iniciativa está apoyada por cientos de chefs (como Jamie Oliver), profesionales de la nutrición, escuelas, organismos oficiales y personas anónimas que pretender alertar sobre que cada vez comemos peor y sus consecuencias, concienciar e informar sobre los alimentos sanos y recordarnos que los consumidores tenemos el poder de mejorar nuestra salud y hacer que la industria alimentaria cambie.

Cocinar casero es hoy en día un acto revolucionario en si mismo e implica una autogestión de nuestra salud y, además, si elegimos bien los alimentos, también estamos apostando por la soberanía alimentaria, la economía sostenible, el comercio justo y el desarrollo de nuestros territorios. Todo desde nuestros fogones.

Y conscientes de que en la actualidad en las familias los dos miembros suelen trabajar fuera de casa, que cada vez se cocina menos, se compran más alimentos procesados y que los niños apenas aprender a cocinar de sus padres, los organizadores de este proyecto han creado una guía con 30 consejos para hacer la revolución de la comida en nuestros hogares (PDF en inglés) con el deseo de unir a las familias a través de la alimentación (sentarse a la mesa unidos), mejorar los conocimientos sobre salud y prevención, y aumentar la esperanza de vida.

¿Quién hubiese dicho que una cuchara de madera iba a hacer tanto por nosotros y por el mundo? Estos son los 30 consejos para revolucionar tu cocina (traducción libre y ampliada):



1. Adiós a los viejos hábitos y bienvenidos los nuevos
Reunirse los miembros del hogar y hablar sobre la salud familiar, estilo de vida y hábitos alimenticios actuales. Se trata de reflexionar y consensuar entre todos los cambios a introducir para tener una dieta más saludable. Hacer una lista con las metas y dejarla en un lugar visible.

2. Nunca es demasiado tarde para aprender a cocinar más sano e implicar a toda la familia en ello
Con tantos libros, blogs gastronómicos, clases presenciales y vídeos, ya no hay excusas para solo saber freír un huevo. Con voluntad, no habrá receta que se resista. Y todos en casa pueden ayudar en alguna tarea, desde planificar el menú, comprar alimentos, preparar, conservar, cultivar…

3. Prediquemos con el ejemplo
“Haz lo que yo digo pero no hagas lo que yo hago”. Los niños aprenden observando a sus padres y familiares por lo que para implantar hábitos sanos en el hogar, hay que empezar por predicar con el ejemplo. Los padres son los primeros que deben comer con placer muchas frutas y verduras.

4. Cocinar productos frescos: de la huerta al plato
Es más barato, sabemos exactamente lo que lo que estamos comiendo y se puede controlar mejor los ingredientes y tamaños de las porciones que comemos.

5. Reinterpretar los platos preferidos de la familia
Ya sabemos lo que gusta en casa y se puede empezar con un “cambio de imagen” añadiendo frutas y verduras. Invitemos a los niños a participar en la cocina explicándoles porqué las nuevas versiones caseras de sus comidas favoritas son mejores que las compradas hechas.

6. Probar cosas nuevas
Existen más frutas que la manzana y el plátano. ¿Por qué no servir trocitos de distintos tipos de frutas y verduras para que los niños puedan experimentar y elegir lo que les gusta? Frente a la rutina, apostemos por la variedad e incluso por productos más “exóticos” como mangos o kiwis

7. Más diversión por favor
Hagamos que comer bien sea divertido jugando a probar nuevos alimentos, cortar formas divertidas o explicar a los niños hechos interesantes sobre el origen de los ingredientes. Se sugiere hacer un cartel para rellenar al comer alimentos nuevos y adivinanzas sobre las propiedades y origen d elos productos.

8. Comer en familia
Los niños que comen en familia toman una dieta más equilibrada que si lo hacen solos. Se crea una rutina, ven el ejemplo de sus padres comiendo alimentos sanos y disfrutan de su mutua compañía. Y recordemos que el desayuno es la comida más importante del día y es un buen momento para estar juntos.

9. Implicar a los niños en la compra de alimentos
Llevar a los niños al mercado significa que pueden ayudar a elegir la comida y será más probable que se la coman. Es una oportunidad para aprender sobre los alimentos y empezar a distinguir entre productos frescos y envasados. También pueden empezar a leer las etiquetas de los productos. Si compramos sin ellos, al menos que participen en confeccionar la lista de la compra.

10. Hacer una lista de compras y atenerse a ella
Planificar las recetas de la semana y hacer una lista con los ingredientes necesarios, de esta forma hay menos posibilidades de caer en comidas preparadas o caprichos en el supermercado. Además, es uno de los consejos básicos para no gastar más de lo necesario

11. Comprar la mejor calidad que nos podamos permitir
Los alimentos ecológicos y la carne producida en granjas orgánicas (sin crecimiento antinatural, animales que ven la luz del sol y comen lo que su especie necesita, etc.) son mejores nutricionalmente y tienen menos tóxicos que la producción industrial. Optemos por ellos en la medida de nuestra posibilidades. Más vale 1 kg de arroz o garbanzos ecológicos que refrescos, gallletas y otros.

12. Leer siempre las etiquetas y aprender a interpretarlas
Evite comprar cualquier cosa ingredientes que no sepamos leer o pronunciar. Los conservantes y aditivos no son alimentos. Siempre que sea posible, optemos por alimentos locales y orgánicos y productos frescos y naturales.

13. Planificar los menús con antelación
Cocinar casero no siempre es fácil cuando estás ocupado durante la semana, pero la organización puede hacer que sea más manejable. Planificar un menú sano y adquirir todos los ingredientes necesarios es importante para poder cocinar con tranquilidad cuando llegemos a casa por la noche. Si comemos fuera, podemos llevar comida casera en tuppers, una forma de ahorrar dinero y cuidarnos.

14. Congelar nuestras comidas caseras
Una gran manera de ahorrar tiempo durante la semana es cocinar con antelación bastante comida y congelarla en porciones para cuando la necesitemos. También podemos congelar frutas y verduras recién cogidas, no conservan todas sus propiedades pero siempre serán mejores que envasadas/enlatadas.

15. Tener una despensa bien surtida de alimentos sanos
Tener una despensa bien surtida con alimentos básicos es una gran ventaja: aceites, cereales, especias, hierbas aromáticas, tomate envasado, … Con una buena despensa de alimentos no/poco perecederos podemos convertir cualquier receta rápida en algo especial cuando vamos con prisa al darle un toque diferente.

16. Las porciones pequeñas son adecuadas para los niños
Tengamos en cuenta que no todos necesitamos las mismas cantidades de comida, especialmente los pequeños. Se aconseja no obligar a los niños a terminar una comida si no quieren más y no utilizar los alimentos como chantaje. Simplemente ponerles la porción adecuada y animarles a comer todo lo que puedan.

17. Los niños no necesitan comida diferente
Desde bien pequeños los niños pueden comer lo mismo que el resto de la familia, incluidos los purés de los bebés (adecuados a su edad). Si los adultos llevamos una dieta sana y equilibrada, los niños igual pero a menor escala.

18. Meriendas y snacks saludables
Futas en trozos, frutos secos, zumos caseros, bocadillos caseros saludables, tortitas de arroz, …. Hay muchas opciones para poner a disposicion de la familia cuando tengan hambre y entre horas, y así los comerán con más facilidad.

19. No prohibir golosinas
La prohibición de ciertos alimentos aumentará su atractivo y consumo a escondidas. Se trata de explicar a los niños que pueden seguir tomando sus caprichos pero menos cantidad y los motivos. Se permite un poco de transgresión de vez en cuando.

20. Cocinar nuestros propios caprichos
Cualquier producto que cocinemos nosotros tendrá menos grasas, sal y azúcar que los preparados. Podemos elaborar nuestros propios pasteles, galletas, palomitas, patatas fritas, … para hacerlos más saludables y evitar conservantes. Moderación.

21. Reducir el consumo de refrescos y beber agua
El agua es mejor bebida que los refrescos y batidos, quita la sed y es mucho más barata. Cuanbo salgamos de casa, llevemos una botella de agua para evitar tentaciones.

22. Menos TV y más actividad física
A todos nos vendría bien pasar menos tiempo frente al televisor y al ordenador y sustituirlo por un deporte o actividad física que toda la familia pueda disfrutar regularmente. Anime a los niños a involucrarse en los deportes escolares y apóyeles.

23. Trasladar la misma filosofía de alimentación a la escuela
Es muy importante mantener una alimentación saludable en casa y transmitir un buen ejemplo, y también lo es extenderlo a la escuela. Hablar con otros padres y proponer cambios en el comedor escolar.

24. Comprar local y conocer a los productores de nuestra zona
Para elegir los mejores alimentos para nuestra familia, optemos por el consumo de temporada y local conociendo a los agricultores de la zona y llevando a los niños, si se puede, a ver los cultivos y granjar y recoger sus propios alimentos. Es la forma de asegurarse productos frescos y apoyar la comunidad (1 y 2)

25. Cultivar nuestra comida en la medida de nuestras posibilidades (desde un tiesto con perejil)
Muchos de nosotros viviemos tan alejados de la naturaleza que no sabemos cómo se cultuiva la comida. Un par de macetas y una tomatera es suficiente para mostrar a los niños cómo hacer una ensalada y conocer ingredientes y sabores. También es una forma de tocar, sentir e interactuar con los alimentos y entender de dónde vienen. Un balcón o ventana es suficiente, un pequeño huerto aún mejor.

26. Perseverar
No hay que rendirse porque nos rechacen las frutas y verduras en casa a la primera porque los estudios demuestran que se necesitan hasta 8-10 intentos para que a un niño le guste un alimento nuevo. Recuerde que no se debe forzar nada, sino motivar y repetir el proceso otro día.

27. Apoyarnos mutuamente y celebrar los pequeños éxitos
Cambiar nuestros hábitos alimenticios no es fácil porque ya hemos acostumbrado el paladar a la comida familiar. Anime a su familia, alabe sus esfuerzos y celebre lo conseguido con recetas nuevas o con alimentos especiales.

28. Experimentar y jugar con los ingredientes
No es necesario seguir las recetas al pie de la letra. Jugar un poco con los ingredientes es una forma de aprender a cocinar y de descubrir sabores diferentes. Deje que los niños experimenten también porque así participan en la cocina mientras se divierten.

29. Implantar los cambios de uno en uno
Todo camino empieza por un pequeño paso. No podremos implementar en casa grandes cambios de golpe pero cada receta o alimento sano que incorporemos es un gran avance. Para cambiar a largo plazo se necesita además el apoyo de todos los miembros, por eso hay que estar unidos y tener las metas claras.

30. La comida es una celebración
Enseñe a los niños que la comida es un placer y cocinar es divertido. Celebrar fiestas y eventos con buenas comidas y recordar que cuanto mejor y más sanos alimentos haya en nuestra vida, mejor estaremos.

Sitio oficial: Food Revolution Day

PDF: FOOD REVOLUTION AT HOME. Hay otros 3 pdf aplicados al colegio, comer fuera de casa y la vida diaria pero la mayoría de los consejos son comunes a todos

19/7/12

LA ENERGÍA DEL ALIMENTO


Si bien los alimentos aportan nutrientes estructurales (aminoácidos, grasas, azúcares, minerales), tal vez la principal propiedad no sean solo sus valiosos componentes físicos, sino su acción vitalizante sobre nuestro metabolismo energético. Recientes investigaciones muestran que el factor primordial en la calidad de un alimento, es su energía solar (fotones). A través del alimento, absorbemos biofotones (partículas luminosas), que transmiten a las células importante información biológica para modular procesos vitales del cuerpo. Los biofotones poseen una gran fuerza de organización y regulación que proporciona al organismo mayor movimiento y orden, lo cual se traduce en una marcada sensación de vitalidad y bienestar. Cuanta más energía lumínica pueda almacenar un alimento, mayor su valor. Por ejemplo, un fruto madurado al sol es mucho más saludable que aquel madurado artificialmente.

Por consiguiente, la capacidad de almacenamiento de biofotones es una medida objetiva de la calidad de nuestros alimentos. Las algas espirulina, mediante un complejo único de pigmentos, puede almacenar todo el espectro solar: verde (clorofila), azul (ficocianina), amarillo, naranja y rojo (carotenoides). La medición de los biofotones confirma que la espirulina recién cosechada es un excelente colector de energía solar. Es un hecho que todos los seres vivos (hombres, animales y plantas), somos seres luminosos que vivimos de estructuras de orden. El girasol, por ejemplo, es un depósito de luz excelente, captando y almacenando energía fotónica, y transmitiendo dicha propiedad a sus semillas e incluso al aceite con ellas obtenido. Por tanto, nuestro alimento es portador de luz.

Cuanta más luz contengan nuestros alimentos, mayor es su valor biológico y menor es la cantidad de masa alimenticia que necesitamos. Así se explica que un tomate precioso, grande y rojo de cultivo en invernadero, madurado en cámara mediante exposición a gas etileno, tenga menos valencia biológica que un tomate pequeño, con manchas y mal formado, pero que ha crecido al aire libre y ha almacenado energía fotónica del sol en su maduración natural.

Casi no conocemos el concepto de alimento vivo, puesto que hemos aprendido a confiar solo en los análisis bioquímicos de las sustancias. El químico analiza en sus probetas los productos químicos y como mucho, la reacción entre ellos, pero la vida no se podrá comprobar de esta manera. Un pequeño ejemplo: tomemos dos puñados de semillas; un puñado lo colocamos 10 segundos en un microondas. Si luego analizamos químicamente ambos puñados, no habrá diferencia. Sin embargo, si los ponemos a germinar, el puñado de semillas del microondas habrá perdido esa cualidad; están muertas. La vida en sí no es visible, pero sí sus efectos.

Por eso nos debemos concentrar en una Alimentación Viva.

17/1/12

SOMOS LO QUE COMEMOS



Somos lo que comemos... y seremos lo que hayamos comido. De una alimentación adecuada en cada etapa de la vida, depende la salud y el bienestar de cada persona. La conveniencia, el precio, la presentación, son, entre otras, las fuerzas que hoy impulsan nuestra dieta. Pero, ¿cuál es el verdadero coste de lo que elegimos comer cada día?
El cuerpo humano esta compuesto por algo así como 1000 billones de células, bastante más que todas las estrellas que componen nuestra Galaxia. De todas estas células 600,000 millones mueren cada DIA siendo reemplazadas por igual número. Es decir, cada segundo nuestro cuerpo regenera más de 10 millones de células. Una célula normal de la piel vive solo dos semanas aproximadamente; las de los huesos se renuevan cada tres meses. Cada 90 seg. Se sintetizan millones de anticuerpos, cada uno con unos 1200 aminoácidos, y cada hora se regeneran 200 millones de eritrocitos. Los glóbulos rojos se renuevan cada ciento veinte días. Las células de nuestros huesos viven unos diez años.
Cada célula de nuestro cuerpo se regenera, en promedio, cada siete años. No todas tardan el mismo tiempo.

Todas nuestras células, para sobrevivir, deben alimentarse; la salud de estas estructuras depende de la recepción de los nutrientes que necesitan para funcionar. Lo que comes determina lo que la sangre transporta a las células, ya sea toxinas o nutrientes. La sangre transporta estos nutrientes a las células y absorbe los productos de desecho. La sangre recibe estos nutrientes de los alimentos que ingerimos recogiéndolos principalmente de las paredes intestinales. La sangre se limpia de los productos de desecho que recoge de las células por medio del hígado y de los pulmones.

El punto más importante de recordar es que la sangre es neutral en el sistema de transporte, sí comes alimentos que son tóxicos, la sangre recogerá esas toxinas y las llevará a las células tal y como si fueran nutrientes. Si existe alguna deficiencia en los alimentos que comemos la sangre simplemente llega a las puertas de la célula con las “manos vacías”.

Así que lo que comes determina lo que la sangre transporta a las células ya sea toxinas o nutrientes, y será es la base de las nuevas células, lo que nos convertirá en lo que hayamos comido.

Según la Epigenética es cierto que somos lo que comemos, activamos y desactivamos nuestros genes en función de nuestra dieta. Mediante los alimentos controlamos nuestra apariencia, nuestra conducta y nuestra salud, a veces para toda nuestra vida, e incluso para nuestros descendientes. Los científicos tienen ya evidencias de los cambios químicos que ocurren en la cadena de ADN y los mecanismos que activan o desactivan a los genes. Más concretamente, se ha descubierto que ciertos alimentos pueden llegar a modificar nuestro material genético para siempre. De hecho, un hospital en Holanda guarda archivos que prueban que decenas de embarazadas que consiguieron sobrevivir al hambre y la guerra de 1944, tuvieron hijos que a muy temprana edad enfermaron de cáncer, diabetes y enfermedades cardiovasculares, que a su vez han tenido descendencia con propensión a estas enfermedades. Todo apunta a que el hambre reprogramó los genes de las jóvenes madres y esto fue transmitido a sus hijos e incluso a sus nietos.

¿Qué comen los vegetales que comemos?
Dentro de un amplísimo abanico de posibilidades, encontramos dos extremos:

•Por un lado podemos encontrar vegetales de temporada que no han necesitado ni un sólo gramo de química ni transgenia para nacer, crecer y desarrollarse. El suelo donde se han cultivado es un suelo limpio, regenerado naturalmente por el propio ecosistema, incluso con alguna temporada de “descanso” y, por qué no tenerlo en cuenta también, cultivado desde la dedicación y el amor diario del campesino -no debemos olvidar que las emociones también se transmiten a las plantas-.

•Por otro lado podemos comer vegetales de otras temporadas, sin tener para nada en cuenta el ciclo solar y los ciclos lunares. Dichos vegetales se han mantenido refrigerados durantes meses, recogidos antes de tiempo y madurados con gas etileno, modificados genéticamente para soportar algunas plagas y mostrar mejor aspecto -incluso para cambiarles el color-, cultivados en un suelo con tierra tratada químicamente y nutrientes artificiales, y cargados hasta los topes de pesticidas, sulfatos, etc.

¿Qué comen los animales que comemos?

Al igual que en el caso de los vegetales, también hay muchas posibilidades intermedias a las dos siguientes:

•Animales que han vivido en libertad, que han podido moverse, que han vivido de día y han dormido de noche, que han comido lo que han ido encontrando en el campo -también de temporada y natural-, que no han sido tratados hormonalmente ni farmacológicamente, que han gozado de una vida sana y que se han sacrificado de una manera digna -aunque para muchos esto del “sacrificio digno” pueda parecer contradictorio, en la naturaleza pasa todos los días. Es parte de la cadena-.

•Animales que han vivido en cautiverio -por ejemplo, en el caso de los pollos, hasta más de 25 por metro cuadrado-, que no han podido moverse, que han sido torturados a vivir despiertos de día y de noche, que han sido engordados hasta la obesidad y tratados hormonalmente, alimentados con soja y maíz transgénicos, que han vivido una vida malsana e infeliz y que han sido sacrificados sin ningún tipo de remordimiento y en unascondiciones nefastas.

¿Qué comemos nosotros?

Sí, ya lo sé. A primera vista comemos tomates, pollos, lechugas, salchichas, huevos y manzanas. Pero no se queda ahí la cosa. Cuando comemos, comemos lo que comemos, a la vez que nos comemos todo lo que ellos han comido, o mejor dicho, todo lo que esos vegetales y animales han vivido -enfermedad e infelicidad incluídas-.

No es hablar por hablar. Hasta aquí todo ha quedado muy bonito, muy romántico. Pero detrás de estas afirmaciones hay ciencia que está demostrando desde hace tiempo los efectos nocivos que provocan, por ejemplo, los pesticidas de los vegetales en nuestro tracto digestivo y nuestra flora intestinal, así como los antibióticos con los que han sido tratados aquellos pollos, los cuales también acaban circulando por nuestro torrente sanguíneo.

Mucho se ha hablado de los riesgos que conlleva una dieta rica en carne, y consecuentemente se ha aconsejado que se reduzca considerablemente su consumo, hasta tal punto que muchos han optado por el veganismo. Incluso se han publicado libros como “El estudio de China” donde se relaciona directamente el consumo de carne con enfermedades cardiovasculares, diabetes o cáncer. Otra de las cosas que hay que
preguntarse es cómo sobreviven y viven decenas de años todas las especies carnívoras del planeta…

El problema de la carne no es en sí la carne. El hombre es omnívoro y puede comer carne, y si tenemos enzimas digestivas que metabolizan ciertas proteínas, será porque podemos comerlas -no como el gluten o la caseína, por ejemplo-. La enfermedad originada en nuestra carne proviene de la alimentación y el estilo de vida con los que han sido “fabricados” nuestros animales, nuestro alimento. Y esto, por supuesto, se transmite.

Curiosamente, la carne más tóxica y contaminada, con más mala fama y menos recomendada es la carne roja. Curiosamente también es esa carne, esos animales, tales como la ternera o el potro, los que son alimentados, como nosotros, a base de piensos de cereal, los cuales también en ellos promueven la aparición de nuestro gran enemigo, la inflamación, y con ella toda esa lista de enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer, etc., cuando estos animales están diseñados biológicamente para alimentarse básicamente de pasto. Y otra vez, curiosamente, los animales alimentados con pasto y no con cereales padecen muchas menos enfermedades, por lo que tampoco necesitan todos esos tratamientos farmacológicos diarios que se suministran en las… ¿granjas?… mejor dicho, fábricas de carne.

Lo más curioso de todo parece ser que tanto a nosotros como a los animales se nos alimenta con productos que nos hacen enfermar, y de ese modo la industria farmacéutica tiene clientela de por vida, por no hablar de la relación entre ese tipo de consumo -cereal y el sector energético y petrolífero.

Ecológico, orgánico, biológico,…

Es recomendable una dieta basada en vegetales, frutas y frutos secos, con cereales y legumbres. De todos modos, más allá del tipo de alimentación por el que cada uno opte, es momento de tomarse más en serio de dónde vienen los alimentos que consumimos, cómo se producen, cuándo se cultivan -¿se respetan los ciclos biológicos?-, etc.

La elección y la responsabilidad, como siempre, son sólo de cada uno.




22/12/11

EL VERGEL DE LA VEGA


El Vergel de La Vega (pinchar enlace para ver página) es una asociación de consumidores y productores de productos ecológicos y artesanales. Nace como un proyecto social entre el colectivo de consumo y el colectivo de producción de la Vega de Granada y comarcas limítrofes. El objetivo de esta nueva asociación es fomentar la comercialización en mercados cortos, es decir, hacer llegar a los consumidores y consumidoras producto ecológico de nuestra Vega con un precio justo para ambas partes, ya que al no contar con intermediarios los costes de distribución y transporte disminuyen.
Este modelo de consumo acerca productores y consumidores, así como la toma de conciencia de estos últimos sobre la importancia de mantener sistemas agrarios tradicionales respetuosos con los procesos naturales que, sin duda, tanto tienen que ver con la salud de las personas y con la mejora del propio entorno.



30/11/11

EL FUTURO DE LA COMIDA



Se está produciendo una revolución en los campos de cultivo que llega hasta la mesa de los consumidores, una revolución que está transformando la naturaleza de la comida que consumimos. El documental ofrece una investigación en profundidad de lo que hay detrás de las comidas genéticamente modificadas y que han llenado las estanterías de las tiendas de comida en Estados Unidos durante la pasada década.

El documental recorre desde las praderas de Saskatchewan, en Canadá, a los campos de Oaxaca en Méjico para dar voz a los granjeros cuyas vidas y la manera de ganarse el sustento se han visto alterados por la llegada de las nuevas tecnologías. Las implicaciones de salud, las políticas gubernamentales y la globalización son algunas de las razones por las que mucha gente está alarmada por la introducción de las cosechas alteradas genéticamente.

Filmado en Estados Unidos, Canadá y México, “El futuro de la comida” examina la compleja red de fuerzas políticas y de mercado que hacen que estén cambiando lo que comemos, y también investiga lo que las corporaciones multinacionales hacen para controlar el sistema de comida en el mundo. Por otra parte, el documental también explora alternativas como la agricultura industrial a gran escala y la agricultura sostenible como soluciones reales a la crisis granjera de hoy.



El Futuro de la Comida




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